miércoles, 27 de febrero de 2013

Licencia Para Matar*



Días atrás Otto Pérez Molina dijo en Radio Sonora que espera que el caso del motorista quemado la semana pasada  "sirva de lección a los motoladrones". Es una declaración muy grave. Por una parte acepta la total ineficiencia de las fuerzas de seguridad, y por otro, más peligroso aún, otorga una licencia para matar a cualquier ciudadano que parezca ladrón.

Cuando se supo lo del motorista quemado por las redes sociales se regó la noticia como pólvora. Prácticamente todo el mundo aplaudió al homicida como un héroe. La gente de Sonora aprovechó el momento y creó un ambiente favorable para que se manifestara todo el que estuviera a favor de las muertes extrajudiciales. Esa misma radio en la que Otto Pérez hizo las declaraciones que anotamos al principio.

Tal parece que las objeciones morales a nadie interesan, incluso no interesan a aquellos que se dicen de principios cristianos ni a aquellos que repiten por todos lados que creen en el estado de derecho. Pero que muchos -o la mayoría- este a favor de una práctica que nos reduce a simples salvajes no quiere decir que sea lo correcto. Aquí creemos en el derecho a la vida como base fundamental de una sociedad. Si alguien comete un delito debe ser atrapado, juzgado y luego castigado. Las ejecuciones extrajudiciales no acabarán con la violencia: por una simple cuestión de lógica las muertes irán en aumento y la escalada de violencia generará muchas víctimas inocentes.

El fin de semana siguiente al caso del motorista quemado hubo 24 muertes violentas en sólo dos días, muchas de ellas en barrios marginales. CNN recogió la noticia y entrevistó a la vicepresidenta Baldetti, que respondió erráticamente. ¿Será que algunos "justicieros" salieron a las calles a asesinar en nombre de esas personas que pedían muerte por la radio y las redes sociales? Combatir la violencia con más violencia nos parece igual que combatir fuego echando gasolina. Si cada quien decide hacer justicia por su mano nos vamos a matar entre todos.

El problema con estirar el concepto de homicidio en defensa propia es que cualquiera puede decidir que usted o yo somos un peligro inminente y con esa excusa, matarnos. Han habido casos en que motoristas honrados se sitúan a la par de un carro y alguien les apunta con pistola. Tal es la paranoia. Si a esa paranoia ya existente se le suma una declaración presidencial que es prácticamente una licencia para matar, habrá muchos muertos más. Y por supuesto, todos tendremos más paranoia. ¿No es contradictorio que para acabar con las muertes violentas pidamos más muertes violentas? ¿Cómo vamos a reducir el número de muertes violentas si estamos pidiendo que hayan más? ¿Cuándo se mataría al último supuesto ladrón y se terminaría todo? ¿Quién garantiza que estos "justicieros" no nos van a terminar matando? ¿No estamos entregando el país a un grupo de sicarios en nombre de la justicia?

*por Jolom Tukur

2 comentarios:

Anónimo dijo...

compa aquí saludandote, mejor que en otro lado, feo el resto de la America Red Neck

Hop Hunahpu dijo...

Gracias mano, aunque no estoy seguro de saber quien sos...