miércoles, 12 de diciembre de 2012

La Toma del Congreso




En el artículo previo hablamos de la necesidad de una transformación radical de la manera en que lleva a cabo la función legislativa en Guatemala. No nos engañamos, históricamente ese tipo de cambio por lo general se han logrado por medio de revoluciones. ¿Qué hacer para mientras? ¿Esperar a que se dé una revolución espontáneamente?

Una posibilidad remota pero aún posible sería una revolución pacífica.  Llevar el idealismo a la práctica y transformar el sistema desde adentro. Planificar meticulosamente la derrota de Goliat.

Revolución o no revolución, el consenso es claro: cualquier proceso de cambio en los organismos de Estado tiene que pasar primero por el Congreso. Si se quiere eliminar la corrupción en el ejecutivo o el prevaricato en el judicial será necesario erradicar primero la prostitución en el legislativo. ¿Cómo hacerlo?

Partido Político Legislativo
Un partido político nuevo enfocado exclusivamente en el legislativo y sin nexos de ningún tipo a partidos políticos y/o candidatos presidenciales o municipales. El partido político tendría una agenda pétrea desde su origen y dejaría de existir cuando esta se completara o al cumplirse un máximo de dos períodos legislativos.

Ideología
El partido político no tendría una ideología convencional. El objetivo primordial de sus miembros electos al Congreso sería adoptar el papel de una Asamblea Nacional Constituyente moral. Estaría abierto a personas de cualquier ideología que se comprometan a implementar la agenda pétrea del Partido

Perfil de los Candidatos
Tendrían que ser miembros del Partido, hombres y mujeres sin previa experiencia política, sin conflictos de interés y sin pasados cuestionables.

Contrato de Adhesión
Los candidatos habrían de firmar un contrato de adhesión por medio del cual se comprometerían a promover la agenda pétrea del Partido durante la campaña electoral, misma que habría de considerarse un mandato ineludible una vez electos. El contrato de adhesión también demandaría respeto al proceso de elección de candidatos y a la estrategia electoral del Partido.

Plataforma Electoral
Las propuestas de cambio consensuadas por los fundadores del Partido se convertirían en una agenda pétrea que debería ser aceptada en su totalidad por cualquier aspirante a miembro. Los puntos de la agenda pétrea serían claros y específicos sobre sus objetivos finales y sobre la manera en que perseguirían transformar el estado. Algunas sugerencias en orden de prioridad:
      Reforma a la ley electoral y de partidos políticos (de acuerdo a esta propuesta)
      Reforma judicial (carrera judicial, ¿jueces electos?)
      Reforma fiscal (eliminar leyes que facilitan evasión, etc)
      Ley de seguridad social (que el IGSS cubra a todos los niños, pago de deudas, etc)
      Ley antimonopolios (implementar leyes análogas a las existentes en EEUU, Europa, etc)
      Derogación de la ley de minería (auditorías, revisión de todos los contratos, etc)
      Legislación ambiental de Siglo XXI (Ley de Aguas, Ley de RRNN, etc)
Para obtener el mandato electoral requerido, el texto de todas las propuestas de ley sería hecho público y sometido a consideración del electorado antes de la elección.

Nominación  de Candidatos
Todos los candidatos serían seleccionados por medio de elecciones primarias utilizando un sistema que refleje la puesta en práctica de la propuesta de reforma a la ley electoral y de partidos políticos contenida en la agenda pétrea. Las posiciones en los listados distritales y de listado nacional se determinarían de acuerdo a un sistema estadístico basado en el puntaje del candidato en sondeos de opinión preestablecidos.

Financiamiento 
El Partido se financiaría exclusivamente con contribuciones de sus miembros, las cuales no podrían exceder un salario mínimo al mes. No podrían aceptarse donaciones de gobiernos, entidades corporativas o grupos de interés.




Fotografía: chessonline.eu

viernes, 7 de diciembre de 2012

Hacia Un Nuevo Paradigma Legislativo



Son frecuentes las discusiones en las redes sociales sobre qué podría hacerse para transformar la inoperancia y corrupción del Congreso de la República. El problema es tan conspicuo que ni siquiera es necesario realizar estudios que confirmen su gravedad.

A pesar de que el diagnóstico es claro, aún no sabemos cómo transformar un sistema que está diseñado para perpetuarse. Lo que sí sabemos instintivamente son por lo menos tres cosas:
1) El sistema actual debe ser reemplazado urgentemente;
2) La arquitectura del nuevo sistema deberá ser lo más disímil posible de la actual para que no se repita la mala experiencia; y,
3) El nuevo sistema deberá incorporar todas las experiencias del sistema actual sobre qué no debe hacerse.

Proponemos que la arquitectura del nuevo sistema sea radicalmente distinta,  que aproveche la tecnología del Siglo XXI y vea al futuro. Las limitaciones de comunicación del Siglo XIX que hacían necesaria la reunión en un solo lugar de los representantes directos del pueblo ya no existen. Hoy sabemos que el recinto que tenía por finalidad facilitar la comunicación entre los diputados ha degenerado en un antro de vicio donde opera impunemente un mercado de voluntades que corrompe la democracia, deslegitima la función legislativa y viola el espíritu de la constitución.

Imaginamos un organismo legislativo en el que el diputado no tenga necesidad de dejar su distrito más que para reuniones protocolarias. Un congreso en el que el diputado no tenga que jurar lealtad a un cacique, partido o candidato presidencial. Un congreso en el que el diputado vote transparentemente de cara al pueblo que lo elige. Un congreso en el que para cada diputado los intereses de su distrito sean prioritarios a los de su partido. Un congreso sin reelecciones para que los diputados nunca puedan estar en conflicto de interés con lo que hagan o dejen de hacer. Un congreso donde los diputados no manejen presupuestos. Un congreso con una ley que prohíba claramente los conflictos de interés de todo tipo.

Los elementos esenciales del nuevo paradigma legislativo son los siguientes:

  1. Eliminar los listados; los diputados deberán ser electos por distritos geográficos fijos. El diputado deberá ser residente del distrito para el que sea electo.
  2. Partidos o comités políticos locales (a nivel de distrito). No podrán existir partidos políticos nacionales para el legislativo. Con esto se estará minimizando la posibilidad de conflictos de intereses y que los diputados antepongan los intereses del partido a los de sus electores. También reducirá la posibilidad de cooptación del ejecutivo al legislativo y viceversa
  3. No reelección. Está demostrado que la reelección ha sido nefasta para los intereses de los electores. En el nuevo paradigma la experiencia no será necesaria.
  4. Eliminación del listado nacional. Ha sido nada más una manera de financistas para colocar a su gente.
  5. Traslape de elecciones. Los diputados serán electos cada cuatro años. El propósito de traslapar elecciones es evitar la convergencia de campañas proselitistas y minimizar conflictos de intereses entre el legislativo y el ejecutivo. Para aprovechar de mejor manera la experiencia legislativa de los diputados en las comisiones, la mitad se elegirá en el año 1 y la otra mitad en el año 3 en relación al año 0, el año de la elección presidencial.
  6. Destitución por la vía electoral. Cada distrito podrá destituir a un diputado si lo considera necesario. Su curul quedará vacía hasta la próxima elección legislativa.
  7. No transfuguismo. No será posible para el diputado cambiarse de partido o comité, o ser funcionario del ejecutivo sin renunciar antes a su curul. No habrá diputados suplentes. Abandono de curul por renuncia, muerte o enfermedad resultará en una elección local válida para el resto del periodo
  8. Eliminación de la junta directiva. Todos los diputados tendrán el mismo nivel. El congreso será coordinado por un magistrado rector específicamente designado para el efecto por las cortes pertinentes. El magistrado rector no tendrá voto
  9. No consultas entre diputados. Los diputados velarán exclusivamente por los intereses de su electorado tanto en las comisiones como en el pleno. Para evitar potenciales conflictos de intereses les será prohibido a los diputados comunicarse entre sí respecto a las deliberaciones de sus votos
  10. Transparencia. El cabildeo directo a los diputados será prohibido. Una oficina habilitada para el efecto se encargará de tramitar memoriales, solicitudes,  peticiones, etc. y comunicárselas públicamente a los diputados
  11. Conflictos de interés. Los diputados deberán cualquier potencial conflicto de interés e inhibirse cuando sea necesario. Ningún diputado manejará presupuestos.
  12. Sede local. La sede oficial de cada diputación deberá estar ubicada en su respectivo distrito electoral. El diputado deberá emitir sus votos públicamente de cara a sus electores. La reunión de diputados en una sola sede podrá darse para sesiones solemnes o protocolarias
Lamentablemente un cambio radical como el aquí propuesto podría hacerse únicamente desde el Congreso. Esto quiere decir que para poder implementarlo sería necesario desarrollar primero una estrategia electoral, o sea, será necesario ensuciarse las manos con política común y corriente. Discutiremos posibles estrategias electorales en la próxima entrega.

Imágen propiedad de Eduserv Foundation

sábado, 1 de diciembre de 2012

De las Roscas de Poder o el Arte de Taparse con la Misma Chamarra


El reciente exabrupto de Pedro Trujillo sirvió no solamente para poner al desnudo las limitaciones morales del flamante presidente de la Cámara Guatemalteca de Periodismo (CGP), sino para ilustrar como funcionan las roscas de poder -todas las roscas de poder- en Guatemala cuando uno de los suyos atropella las reglas de convivencia. La historia comienza con la respuesta de Trujillo -en calidad de Presidente de la CGP- a un tuit de Libertópolis (un blog libertario) en que proponía usar el poder de la CGP para contribuir a criminalizar las manifestaciones de apoyo a la Ley de Desarrollo Rural.

Cuándo se le hizo ver que esa actitud no era compatible con la conducta de un periodista sino con la de un ideólogo fascista Trujillo reaccionó como un energúmeno, evidenciando una vergonzosa vocación machista, misógina y homofóbica. La información se diseminó y ardió como pólvora en las redes sociales guatemaltecas al punto que Pedro Trujillo terminó siendo una “Tendencia” en Twiter ese día (29 de noviembre).

En un país desarrollado, un incidente como el protagonizado por Trujillo sería más que suficiente para despedirlo o pedirle la renuncia. A Roland Martin de CNN se le despidió por algo muchísimo menor.  Pero en el tercer mundo las cosas son distintas.

A pesar de la diferencia en estándares es de suponer que compartir un set televisivo o hasta una conversación con una persona como Trujillo resultaría incómodo para sus colegas, a menos que compartan sus valores o filosofía de vida. Llama la atención que ninguno de sus compañeros de set o de medio eligió pronunciarse oficial o extraoficialmente sobre la conducta cuestionable de Trujillo. Cuando se le preguntó sobre este silencio, Paola Hurtado dijo que prefería quedarse callada porque no hacerlo sería una falta de lealtad para con un compañero.

Superficialmente el dilema de Paola (y el de sus colegas, compañeros y amigos) es obvio. Sin embargo, si se entiende que alguien en su posición no es nada más una cara bonita en una pantalla sino un líder de opinión la cosa es distinta. Eso porque una figura pública tiene el poder de formar o deformar opiniones tanto cuando habla como cuando calla. Por tanto, el problema ya no es de ética personal sino de responsabilidad social, un conflicto de intereses ni más, ni menos. Le correspondará tanto a Paola como a los otros amigos y compañeros decidir si es más importante su relación personal con Trujillo que con la responsabilidad social, la tolerancia, o el respeto. Valdría la pena preguntarse ¿Qué sucedería si todos los periodistas y catedráticos que tienen un compromiso de liderazgo con la sociedad decidieran colectivamente evadir su responsabilidad usando el argumento que son amigos, compañeros o colegas de Trujillo?¿Con qué solvencia moral podrían criticar la conducta inaceptable de otros fuera del gremio? La autocensura para con los amigos, compañeros y colegas sigue siendo autocensura.

La lección aprendida es que cuando uno de sus miembros cae en desgracia, las roscas de poder cierran filas. Se tapan con la misma chamarra.

lunes, 13 de febrero de 2012

Cambio y Fuera


La sabiduría comienza con la capacidad de llamar a las cosas por su nombre
Proverbio chino.

Hace poco más de siete años esta bitácora inició como un arranque de catarsis. La bitácora nos dio la saludable opción de ventilar nuestras frustraciones con una sociedad que tolera abiertamente la injusticia, la incoherencia y la impunidad. La mayor parte de nuestras críticas las dirigimos hacia la deshonestidad  de los medios, quienes creemos juegan un papel fundamental en la preservación del status quo. El que su supervivencia económica dependa del status quo coloca a los medios en un evidente conflicto de intereses.

Contrario a lo que se les hace creer a las masas, la verdadera causas de la terrible situación guatemalteca no son ni la corrupción ni la impunidad. Estas son en realidad meras consecuencias de un modelo agrario obsoleto y antieconómico que perpetúa la injusticia atávica y el desprecio total a la vida de los más vulnerables.  La encarnación del “sálvese quien pueda” que nos pinta de pies a cabeza.

Prácticamente todo lo deleznable en la historia de Guatemala, incluyendo los crímenes de lesa humanidad del ejército, la corrupción de las instituciones y el silencio criminal de los medios han tenido el mismo objetivo común: la preservación del status quo.  Ya sea para mantenernos aterrorizados, decepcionados o desubicados, todos los militares, funcionarios y periodistas corruptos han trabajado y trabajan para los pocos que se benefician del caos. De ahí que la farsa de cada cuatro años únicamente sirve para determinar quién habrá de ser el nuevo administrador de la finca. El pan y circo que perpetúa el status quo en un cruel simulacro de democracia.

A estas alturas el tiempo se mueve circularmente, hemos dicho ya todo lo que teníamos que decir y no vemos la necesidad de redundar.  La imposibilidad de ver mejoras a esta situación durante nuestras vidas es una realidad amarga que hemos aceptado con dificultad. Las taras que pesan sobre nosotros (racismo, clasismo, intolerancia, ignorancia, misoginia, desubicación total, ausencia de identidad, autoestima y mediocridad) son demasiado pesadas como para desaparecer en una generación. No nos engañamos.

Dejamos la bitácora abierta para que quede constancia que de vez en cuando alguien dice “esta boca es mía”. También para que alguien pueda utilizar el material original como referencia. Nos vamos pero la solidez factual de nuestros artículos se queda. Dejamos constancia que todos los señalamientos y afirmaciones contenidas en los temas originales de esta bitácora tienen sustento real o referencias plenamente comprobables. A pesar de que nunca fue prioridad para esta bitácora caerle bien a nadie, agradecemos la paciencia de nuestros lectores, incluyendo la de aquellos que nunca comentaron.

Nos despedimos con una invitación a considerar la sabiduría del proverbio con que iniciamos este artículo. Guatemala es un país profundamente atrasado e injusto. No es un país pobre, sino un país riquísimo lleno de gente pobre. Un estado semifeudal controlado por unas cuantas familias y sus empleados donde tanto izquierdistas como derechistas comparten la misma tara: la obsesión por un modelo agrario obsoleto y antieconómico.

jueves, 2 de febrero de 2012

Los Otros Genocidas


El inicio del proceso penal contra Ríos Mont rompió un tabú mediático de tres décadas que no solamente era una vergüenza nacional sino uno de los mayores obstáculos a la reconciliación genuina.

Las expectativas son muchas y variadas, pero independientemente del resultado final, la primera audiencia del caso contra Ríos Montt ha cambiado permanentemente la estructura tanto de los debates pospuestos artificialmente, como de los silencios que permitieron el tabú por tantos años. No es pequeño detalle el que los reportes de los miles de muertos atribuidos a Ríos Montt ahora ya tengan status legal. Más importante aún es que ya se hable libremente de lo que verdaderamente ocurrió. Es un logro significativo el que periodistas ultraconservadores como Gonzalo Marroquín y Dina Fernández se hayan visto forzados a manifestarse sobre algo que siempre supieron pero que por cualquier razón decidieron callar por décadas.

El editorial de el Periódico (2-2-12) donde se exige el esclarecimiento del asesinato de Alberto Fuentes Mohr es otro paso en la dirección correcta que sugiere que los guardianes de los tabúes mediáticos chapines empiezan a entender que es contraproducente querer seguir tapando el sol con un dedo. La denuncia del GAM contra la ORPA por la masacre del Aguacate es también evidencia que a pesar de todo, las cabezas frías, la responsabilidad y la madurez pueden prevalecer. A pesar que tenemos un presidente que dice sin pudor que "no hubo genocidio" (nada más masacres, asesinatos, secuestros, violaciones, etc), la existencia de medios verdaderamente independientes como Plaza Pública, el apoyo de la CICIG y los inusitados niveles de competencia en el MP nos dan esperanza.

Pero hay más tabúes que deben romperse. El más evidente es el del silencio sobre la participación de civiles en la incitación, planificación, justificación o negación del genocidio por el que se persigue a Ríos Montt, quien no pudo haber hecho todo lo que hizo sin cómplices. Es imperativo entender que sino hubiera sido por el tabú mediático de tres décadas, gente como Fernando Andrade, Alfred Kaltschmitt, Francisco Bianchi, Harris Withbeck y otros  jamás habrían sido “columnistas” u ocupado cargos importantes en el estado. El momento histórico para desenmascararlos ha llegado al fín.

De los civiles que colaboraron con el régimen de Ríos Montt, el primero que debe ser procesado por crímenes de lesa humanidad es Fernando Andrade Díaz-Durán, mejor conocido como “Pelo Lindo”. Sobre este personaje pesa la responsabilidad de haber negado la existencia de políticas contrainsurgentes y violaciones a los derechos humanos, desarrollar la estrategia que le dio legitimidad en el exterior a los regímenes militares para los que trabajó y haber evitado reconocer a la guerrilla como beligerante. Si la guerrilla hubiera tenido status de beligerante el Estado de Guatemala se hubiera visto obligado a acatar la convención de Ginebra y los civiles en las áreas de conflicto hubieran gozado de protección inmediata. Sino hubiera sido por Pelo Lindo, una especie de Kissinger tropical, el número de víctimas hubiera sido muchísimo menor. No deja de ser una cruel ironía que a pocos días de la audiencia de Ríos Montt, el ahora ex columnista de el Periódico anunciara que regresa al servicio exterior a petición del presidente. ¡Qué tal!

lunes, 30 de enero de 2012

No general Ríos, no fue valentía*


 Una de las características del mal, entendido en su esencia, es su capacidad de astucia, y es una de las particularidades que posee el general Efraín Ríos Mont.

Este militar, hoy ligado a proceso por genocidio y delitos contra los deberes de humanidad se presentó "voluntariamente" ante las autoridades competentes para evitar el escarnio de ser enchachado y conducido como un criminal.

Además, logró con ello que le impusieran la prohibición de salir del país y, sin perjuicio del criterio de la Señora Jueza (con mayúsculas) Carol Patricia Flores, esta medida le favorece porque, si pone un pie fuera de las fronteras patrias, puede ser capturado bajo el principio de justicia universal. También, el hecho de presentarse voluntariamente le permitió una medida sustitutiva. ¿Habrase visto más astucia en otro de los enjuiciados por los mismos delitos, incluso a nivel mundial? No, absolutamente no. El mal es astuto, sagaz, artero, mezquino y roñoso.

Visto así el panorama, el general (con minúscula), no fue valiente sino marrullero en todo el sentido de la palabra, porque la cobardía que lo ha acompañado toda la vida le hace temblar ante los fantasmas de sus muertos que han de turbarle el sueño. ¿Ya se olvidaron acaso las declaraciones de los triunviros a quienes mandó al carajo una vez tomó el poder? Recuerdo perfectamente las confesiones de uno de ellos quien sin tapujos dijo que cada vez que había un conato de golpe de Estado el general se desaparecía ipso facto para reaparecer cuando el peligro había pasado. Y sus erráticas decisiones provocaron que otro general, hoy imposibilitado médicamente para enfrentar un juicio, le moviera la silla, a él y a sus ancianos de la secta Verbo que hasta llegaron a tener una oficina en el Palacio Nacional. Por eso digo contundentemente: 

No general, no fue un acto de valentía, su actitud fue otro de sus tantos actos de cobardía.

En cuanto a sus –hoy quizá sí–, ancianos, a mi saber y entender, deben ser investigados. Usted mismo declaraba en la televisión que eran sus consejeros y lógicamente, han de haber estado enterados de sus abominables medidas.

Sus fantasmas no le quitan el sueño solamente a usted. También me lo quitan a mí. Yo era cirujano en el Hospital Regional de Cobán cuando usted gobernaba de facto y los cadáveres que llegaban a la morgue (cuando llegaban), parecían sacados de una pesadilla diabólica: mujeres asesinadas, previamente violadas y torturadas patológicamente; niños despanzurrados; q’eqchíes masacrados y era horrible escuchar, cuando alguien sobrevivía, narraciones tan pero tan espantosas que solamente las creíamos porque salían de labios sin razón para mentir. Y debo reconocer que cuando el general Mejía Víctores lo mandó a freír papas, esas dantescas escenas disminuyeron ostensiblemente. Pero aún sueño esas infamias general, aún las sueño. Y si alguien tiene duda de que esos hechos hayan sucedido, simplemente lea la acusación formulada contra usted por el Ministerio Público, el Informe REMHI y el Informe de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico.   
Sé que muchos pensarán que estoy haciendo leña de un árbol que empieza a caer pero no, no es así. Siempre mantuve una postura digna frente a su detestable persona. ¿Recuerda cuando nos quiso imponer en los hospitales el uso de un gafete que decía: No robo, no miento y no abuso? Pues, a pesar de los orejas que tenía por todos lados, yo no lo me lo colgué en la bata;  de igual manera, no me presté a la aberración de ser patrullero civil y si no me mataron fue porque en aquella época hubo militares con inteligencia y honor quienes finalmente, le dieron vuelta de gato.  Bien por ellos y por la Patria.

Años más tarde, me le enfrenté en un salón social de Cobán llamado Sociedad de Beneficencia. Usted ya no era jefe de Estado sino candidato y su manita de no robo, no miento y no abuso la había convertido en ícono de su partido. Esa vez comenzó su acostumbrada perorata: “Usted profesional, usted doctor, usted enfermero, usted papá, usted mamá, usted es ladrón, usted es prostituto porque miente, roba y abusa…” Yo general, no di cabida a sus sandeces, y en aquella ocasión, el único que tuvo una actitud aceptable ante mis argumentos fue uno de los miembros de su equipo quien me dio la razón, –por supuesto en voz baja. Usted me evitó.

Espeluznantemente, después de la decisión de la Señora Jueza Carol Patricia Flores, he escuchado por radio a muchas personas defendiéndolo. Son aquellas y aquellos que no entienden que una cosa es la guerra (y quien se mete a ella sabe a qué se atiene) y otra masacrar niñas, niños, ancianos y mujeres. Eso no es gloria general, eso es crimen contra la humanidad.

Yo no defiendo a quienes, desde la guerrilla, quizá cometieron actos similares a los suyos. Si los hubo, deben ser juzgados. Yo defiendo la recta aplicación de la justicia y créame, no me alegro por lo que le está sucediendo, ¡vaya que no!, me alegra sí que la justicia esté recuperando en nuestra sociedad el lugar que debe tener. Me alegro que usted vaya a tener el derecho de defensa, el derecho de ser tratado como inocente hasta que no se demuestre lo contrario en sentencia firme luego de haber sido citado, oído y vencido en juicio. Es decir, que se haga valer su derecho al debido proceso. Y la aplicación de la justicia no es venganza. Pero debo recordar que usted instituyó los tribunales de fuero especial y quienes en esos aberrantes juzgados fueron sometidos a dizque juicio justo, no tuvieron aquellos derechos de los que usted gozará ahora.

No me extrañaría que salga bien librado del proceso al que se le ligó porque –insisto–, el mal es astuto. Sin embargo, cada pecado trae su propio infierno y usted ha empezado a vivir el suyo. Por ello, reitero mi afirmación: No general Ríos, su actitud, la de presentarse voluntariamente ante las autoridades competentes, no fue un acto de valentía.

lunes, 16 de enero de 2012

Tropico


Pocas cosas sintetizan el poco respeto que muchos en el mundo occidental sienten por los gobiernos latinoamericanos como Tropico, un juego de video de construcción y gestión tipo Sims basado en una isla ficticia en el Caribe. En Tropico, el presidente militar tiene la plena libertad de reprimir brutalmente a sus conciudadanos, enriquecerse con negocios del gobierno, cooptar, corromper, intimidar o desaparecer a sus enemigos, ser capo del narcotráfico o hasta de ser aliado de los gringos. Todas y cada una de las acciones del presidente tienen consecuencias, pero independientemente de lo que decida hacer, el presidente habrá de gozar de poder e impunidad absoluta.

La pomposa, anacrónica y militarista ceremonia de transmisión de mando, por ejemplo, nos hizo recordar que los creadores de Trópico no necesitaron mucha imaginación para dibujar una caricatura latinoamericana que más parece retrato. Muchos latinoamericanos creen que el poco respeto que se les tiene fuera tiene que ver con racismo. Cierto, el racismo existe, pero la verdadera razón del desprecio se explica en la ausencia de valores. Somos, intolerantes, machistas, hipócritas, racistas, e irrespetuosos de la ley.  Para acabarla de rematar somos militaristas y amantes del protocolo. Somos ridículos. El humor irreverente con que Tropico fue concebido sería menos gracioso si no fuera por lo mucho que la estructura del juego refleja la realidad de la política en las repúblicas bananeras.

El cantinflesco discurso de el presidente Pérez Molina fue totalmente congruente con la caricatura tropical, con todo y fanfarrea. No había necesidad de recordarnos que la descripción de su empleo incluye hacer que se cumpla la ley. Enumerar una por una las obligaciones cotidianas del Presidente no es precisamente visión. La re entronización del ejército fue indiscutiblemente un retroceso de décadas, la sola mención de las palabras inteligencia militar fue una ofensa a la memoria de miles de víctimas del conflicto.

Para ser justos, Pérez Molina habló de la necesidad de reconciliarse y de que las causas originales de la guerra aún existen. Pero es difícil ser optimista cuando para mucha gente que rodea a Pérez Molina la reconciliación consiste en “perdonar y olvidar”, y cuando se tiene la certeza de que Pérez Molina es el presidente del arcaico status quo agrario que únicamente puede ser rentable explotando la sangre, sudor y lágrimas de las paupérrimas mayorías. Si de verdad se quiere hablar de reconciliación, le corresponde al ejército elaborar su propio REHMI, pedir perdón y renunciar a la impunidad histórica. Si de verdad se quieren eliminar las causas originales del conflicto tenemos que hablar por lo menos de una reforma agraria, un programa masivo de educación y un plan nacional de industrialización.

A pesar de que no consideramos que Pérez Molina tenga la solvencia moral para ocupar la posición que ocupa le deseamos suerte. No nos hacemos muchas ilusiones pero ojala que pueda cumplir con sus promesas de mejorar la seguridad y eliminar la corrupción (los efectos, no las causas de la crisis), de pronto el presidente cree las condiciones para que algún día surja un estadista.

jueves, 12 de enero de 2012

De Cuestiones Culturales y Agua Azucarada


La industria azucarera chapina se jacta en sus anuncios de ser la más productiva del mundo, de su impresionante crecimiento y de su responsabilidad empresarial. Predeciblemente, no pocos columnistas responden deshaciéndose en halagos hacia el “progresista” sector azucarero cada vez que pueden. Como consecuencia lógica, el sector azucarero es el niño bonito del “sector privado” chapín.

Pero como muchas otras cosas en Guatemala, la realidad de la industria azucarera es bien distinta. Como muchas otras realidades chapinas, mucha gente no la conoce o no quiere conocerla. Pero un artículo de Plaza Pública pone al descubierto la realidad de la industria azucarera en Guatemala como nunca antes lo había hecho un medio convencional.  En un país tan atrasado como Guatemala, el descubrimiento del agua azucarada es algo digno de celebrar.

Por sorprendente que la realidad del espeluznante artículo le pueda parecer a más de alguna alma inocente que ha sido víctima de la campaña de relaciones públicas de los azucareros, no es –en realidad- nada nuevo. Es nada más y nada menos la causa atávica del atraso, la injusticia, la impunidad y el caos que nos caracteriza como el país más desigual de las Américas. No es exageración, no es hipérbole, no es un caso aislado. Es una muestra representativa de la realidad que justificó la existencia de la guerrilla. La realidad rentable que justificó la institucionalización de la polarización, la violencia y la impunidad que hoy sufrimos. Es la misma realidad que el ejército defendió y sigue defendiendo. La realidad de donde ha salido y sigue saliendo el dinero para corromper políticos, jueces y fiscales. Es la realidad que la prensa calla, ha callado por décadas y seguirá callando mientras los azucareros y sus socios continúen comprando anuncios.

La denuncia de Plaza Pública debe valorarse primero porque da al traste con la artificiosamente buena imagen de los azucareros; ahora se conoce el verdadero costo de la productividad y el crecimiento del sector y se sabe que la responsabilidad empresarial azucarera es una vil farsa. Segundo porque por muchísimos años los medios han surpimido el tipo de debate que la denuncia de Plaza Pública habrá de forzar en los medios electrónicos y redes sociales. Sería iluso esperar alguna reacción de las putas mediáticas que viven de las migajas del sector azucarero.

El debate sobre la realidad económica del país es impostergable. No es una “cuestióncultural”, como cínicamente la describe el sector azucarero, son los miles de millones de dólares que valen la sangre, sudor y lágrimas de nuestros campesinos y que son la base de una economía inhumana.

Fotografía: www.plazapublica.com.gt