miércoles, 2 de noviembre de 2011

El Rey de los Pendejos (Enfermo Como un Chiste de Velorio)

Dicen los expertos que en cualquier población humana, el coeficiente intelectual (CI) promedio debería ser de 100 puntos. De acuerdo a la Wikipedia, el CI promedio en Guatemala es 79 puntos. Esto simplemente confirma lo que ya sospechábamos, que colectivamente y en promedio, somos un país de pendejos.
 
No se necesita ser genio para darse cuenta que nuestras limitaciones intelectuales colectivas han sido aprovechadas por unos cuantos para vernos la cara (de pendejo por supuesto) una y otra vez. No es sino nuestro pendejismo colectivo el que permite que nos dejemos engañar repetidamente por los politicoides inescrupulosos que han hecho de la administración pública un obsceno negocio, el que nos creamos promesas de campaña imposibles, o que no seamos capaces de preveer las consecuencias de elegir a un criminal como presidente.
  
Y es que sólamente en un país de pendejos nos quejamos de la corrupción cuando no sólamente no tenemos una ley contra el enriquecimiento ilícito, sino permitimos corporaciones con acciones al portador y el secreto bancario, una combinación que hace de Guatemala un paraíso de la corrupción "legal" y el lavado de dinero. Sólamente en un país de pendejos nos preguntamos porqué tanto irrespeto a la vida y tanta impunidad pero permitimos que los asesinos que institucionalizaron el irrespeto a la vida y la impunidad anden libremente por las calles.
  
Para nuestra desgracia, y por si ser brutos no fuera suficientemente malo, nuestra moralidad colectiva es plenamente congruente con nuestros 79 puntos de CI. Aspectos fácilmente observables de nuestra idiosincracia como la forma en que tratamos a las mujeres, la forma en que dirimimos nuestras diferencias, nuestra tolerancia por lo mal habido y hasta el gusto por los chistes de Velorio ponen en evidencia que colectivamente somos una sociedad racista, homofóbica, misógina, corrupta, hipócrita, ignorante, intolerante y violenta. Somos un país de enanos morales que conciente o subconscientemente, hemos llegado a racionalizar y a aceptar un estado fallido violento donde la vida no vale nada como algo perfectamente normal.
   
Pero nuestras desgracias no terminan ahí. Magnifican nuestro pendejismo y enanismo moral una castración psicológica y un inmenso síndrome de Estocolomo que nos forzan a buscar la protección de los que históricamente nos han abusado. Somos un pueblo enfermo y cobarde. 
   
Hoy en día nos toca elegir entre dos gángsters. Una tragedia anunciada que es totalmente congruente con nuestra enfermedad. Y no vamos a defraudar, vamos a votar por la peor opción porque para los super pendejos (pendejos con CI abajo del promedio), ser "payaso" es peor que ser genocida. Los pendejos ignorantes no saben que  Pérez Molina es el epítome de la impunidad contra la que dice luchar.
Los pendejos hipócritas habrán de votar en contra de Baldizón por ser corrupto a sabiendas de que Pérez Molina es tanto o más corrupto que Baldizón. Los pendejos ignorantes y violentos votarán por Pérez Molina porque no entienden que la violencia que nos agobia es nada más un efecto cuya causa es el sistema injusto que Pérez Molina se ha comprometido a perpetuar con sus financistas.
   
Hace mucho tiempo que en Guatemala tocamos fondo. Sin embargo, con la inminente llegada de Pérez Molina a la presidencia empezaremos a cavar. Mientras en Argentina se condena a los represores, en Uruguay se eliminan las amnistías y en Brasil se crea una comisión de la verdad, en Guatemala nos movemos decididamente para atrás. La llegada de Pérez Molina a la presidencia resultará en la pérdida de la poca memoria histórica que hemos recuperado, la inmunidad garantizada para el genocidio militar, el descarrilamiento de todos los casos contra ex militares, la salida de la fiscal Paz y Paz del MP, y la reconstrucción de inteligencia militar, esta vez con fuentes ilimitadas de financiamiento. La falta de integridad que caracteriza a nuestro sistema hará que los supuestos contrapesos del congreso y las cortes sean facilmente cooptados, sobornados, chantajeados o intimidados.La sumisión y autocensura de los medios le habrán de garantizar un reinado sin oposición de ningún tipo. Los pendejos habremos electo entonces a nuestro rey. Y estaremos contentos sin duda.