viernes, 23 de septiembre de 2011

Entre el Sida y el Cáncer

Decía Mario Vargas Llosa de la última elección presidencial en el Perú que para el pueblo peruano votar por Ollanta Humala o Keiko Fujimori era como elegir entre el cáncer y el sida. La realidad latinoamericana es tan desafortunada que la aplicación del símil de Vargas Llosa no se limita al Perú. Los guatemaltecos nos encontramos en este momento en exactamente el mismo aprieto.

En Guatemala, al igual que en otros países latinoamericanos, la inexistencia de candidatos idóneos para los cargos más importantes de elección es la consecuencia lógica de graves deficiencias estructurales de los sistemas legales, electorales, políticos y mediáticos. Con uno solo de estos actores que no juegue su papel responsablemente la calidad de la oferta electoral queda a merced de gente inescrupulosa, de manifiesta incompetencia, de dudosa reputación y hasta con antecedentes criminales. Precisamente el tipo de gente que garantiza la continuidad del status quo.

La ausencia de candidatos idóneos es un problema estructural profundo que no puede resolverse de un día para otro, y que requiere un cambio de mentalidad en masa. De las dificultades de este reto ya hablaremos después de las elecciones. Mientras tanto, el problema inmediato es tener que elegir ahorita mismo entre el sida y el cáncer. Porque desgraciadamente no tenemos una tercera opción, la elección debe ser en efecto, por el menos peor de los dos.

De Otto Pérez Molina basta decir que las acusaciones bien fundamentadas de crímenes violentos en su contra no son precisamente consistentes con el CV de un estadista. El caso sin resolver de los 82 millones es un indicio que además de tener sangre en las manos, Otto Pérez Molina es corrupto.

De Baldizón se tienen indicios muy fuertes y documentados de que ha participado en actos de corrupción. Son famosas sus compras de diputados. Dicen también sus enemigos que tiene nexos con el narcotráfico.

Si resultara ser cierto todo lo que se dice de los dos aspirantes a la presidencia, tendríamos que la elección sería entre las nada alentadoras opciones de un asesino corrupto o un narcotraficante corrupto. Aquí es donde las fallas estructurales de los sistemas legales, electorales, políticos y mediáticos nos pasan la factura: cualquiera de las dos opciones garantiza no solamente la continuidad del status quo, sino de la polarización que cada vez más destruye al país. Una democracia genuina no tendría que pasar semejantes vergüenzas.

Si se da por sentado que los dos candidatos a la presidencia están moralmente descalificados, la estrategia lógica del ciudadano responsable que de verdad quiere hacer buen uso de su voto debe ser analizar la idoneidad de las candidatas a vicepresidenta. Así que la elección no sólamente sería entre el sida y el cáncer, sino entre la diabetes y la tuberculosis. 
Ligeramente mejores opciones desde un punto de vista moral, pero no muy esperanzadoras.
 
De Roxana Baldetti se sabe que fue funcionaria, nada menos que censora de prensa, durante los días ilegítimos de Serrano Elías. Un pecado grave que en cualquier otra jurisdicción descalificaría a un candidato pero que por alguna razón ni se menciona en los medios guatemaltecos. Se acusa a Baldetti también de enriquecimiento ilícito, un delito que no se persigue en Guatemala, pero que es perfectamente válido utilizar para cuestionar la sinceridad de una candidata que alega tener la solvencia moral para luchar contra la corrupción. Otra acusación no menos grave es el señalamiento de incitar a miembros de su partido a la violencia, incluyendo hacer uso de la expresión "camioneta vista camioneta quemada" como una estrategia válida de defensa del voto.

De Raquel Blandón es de la que menos se sabe. Como dirigente de la extinta Democracia Cristiana y primera dama de la nación en tiempos de Vinicio Cerezo su perfil fue relativamente bajo. Aún cuando se sabe que el gobierno de la Democracia Cristiana también fue corrupto,a Raquel Blandón no se le asocia con ningún escándalo en particular, por lo menos por el momento. El votante indeciso podrá tener la certeza que será nada más cuestión de tiempo para que más de alguna mácula -real o aparente- aparezca por ahí.


fotografía: www.despair.com

lunes, 12 de septiembre de 2011

De Mentiritas, Mentirotas, Estadísticas y Encuestas


Los resultados de la primera vuelta han sorprendido a muy buena parte del electorado que consideraba como probable el triunfo en primera vuelta de Otto Pérez Molina que vaticinara el Periódico.

Para los que entienden un poco de estadística, la diferencia entre el 48.9% anticipado por la última encuesta de el Periódico con el 31.6% (con 95% de mesas tabuladas) que en efecto votó por Pérez Molina no puede ser sino un soberano fiasco con un margen de error de más o menos 17.3%.

La encuesta de el Periódico reporta las siguientes preferencias: 48.9, 18.3, 11.5, 4.2, 3.3, 1.4, 1.4, 0.8, 0.1 y 0.1 por ciento para Pérez Molina, Baldizón, Suger, Caballeros, Estrada, de Arzú, Menchú, Gutiérrez, Torrebiarte y Giammattei respectivamente. Dice también que 6.4% , 3.4% y 0.1% de los votos habrían sido nulos, en blanco y “no sabe/no responde” respectivamente . Los votos contados sumarían así 99.9%, con el restante 0.1% desaparecido misteriosamente. Si se toman en cuenta las discrepancias entre el gráfico y el texto (18.3 vs. 18.1 para Baldizón y 11.5 vs. 11.4 para Suger), los votos perdidos podrían llegar al 0.4% o cuatro veces más que los que habrían recibido Torrebiarte o Giammattei.

Es una pena muy grande que el Periódico no comprenda la tremenda responsabilidad que conlleva hacer encuestas de opinión, particularmente en las vísperas a una elección. No es nada más de meterse a jugar con los números o permitir a gente incompetente hacerlo. 

Además de lamentar los obvios errores aritméticos y de imprenta descritos arriba, debe ponerse en duda la idoneidad del muestreo cuando -inconcebiblemente para una encuesta hecha por medio de visitas a domicilio y boleta simulada-, 0.1% de la muestra se reporta como “no sabe/no responde”, una respuesta típica de las encuestas por teléfono. En una supuesta visita a domicilio, la persona que no quiere responder simplemente no accede al simulacro y la boleta no se procesa. Si el encuestado no tiene la intención de compartir su opinión tendría la opción de votar en blanco o nulo. 

Pero el desastre periodístico no termina ahí. Si el Periódico hubiera interpretado su propia encuesta correctamente y hubiera desechado el 9.8% de los votos nulos y blancos del total hubiera concluido que los votos válidos habrían sumado alrededor de 90%. De estos, Pérez Molina habría recibido por lo menos el 54%, ¡más que suficiente para ganar en primera vuelta! 

En otros países, un fiasco como el de la encuesta de el Periódico habría resultado en disculpas públicas desde el editorial, aclaraciones, despidos y renuncias. Pero en nuestro paísito tercermundista con periodistas tercermundistas y estándares tercermundistas nadie se entera.

No ayudan al Periódico en su defensa el que su encuesta haya pronosticado los resultados de todos los otros candidatos -e incluso los votos blancos y nulos- dentro o bastante cerca del margen de error. Tampoco ayuda el que haya reportado “extra oficialmente” en su sitio web la mañana del 12 de septiembre un 38% para Pérez Molina cuando ya a esa hora y con el 95% de mesas computadas el TSE reportaba aproximadamente 31.6% del total de votos. Si el periódico aduce que se refería a la proporción de los votos válidos primero tendría que explicar porqué entonces quiso salir con una de manzanas versus naranjas y contradecir la metodología (de reportar proporciones del total de votos) utilizada en sus encuestas. Segundo, tendría que explicar de dónde salió el 38%, porque a esa hora el número era 36% y las tendencias estaban ya claramente definidas; y por último, porqué tendría que explicar porqué jodidos no interpretó en su momento la última encuesta utilizando únicamente los votos válidos y anunció la victoria potencial de Pérez Molina en primera vuelta con 54% de los votos válidos. 

No se necesita ser muy mal pensado para considerar la probabilidad de una manipulación de la encuesta de el Periódico, especialmente cuando el apoyo al Partido Patriota en los últimos días ha sido más abierto que solapado. Pero dudamos mucho que alguien vaya a decir esta boca es mía, especialmente cuando otros medios (e.g. Prensa Libre) cometieron el mismo pecado hace cuatro años.

En esta bitácora hemos ya denunciado la incestuosa relación entre el Periódico y el Partido Patriota , el silencio institucional de el Periódico al pasado de Pérez Molina y la amnesia al papel de censora que Baldetti voluntariamente aceptó durante los días del autogolpe de Serrano. Tampoco habremos de olvidar los editoriales de las últimas semanas, particularmente el del 8 de septiembre que disfrazado de signos de interrogación daba por hecho el triunfo de Pérez Molina en primera vuelta. Parafraseando a Lincoln: -No todos somos pendejos todo el tiempo Mr. Font.