sábado, 27 de agosto de 2011

Donde el Tuerto es Rey


En su columna de ayer (26-08-11), Juan Luis Font se lamenta que el partido patriota debe batallar la recta final de las elecciones en tres frentes: la alianza UNE-GANA, las “críticas” al pasado de Otto Pérez Molina y el candidato Manuel Baldizón.

De las "críticas" contra Pérez Molina dice Font “El segundo frente del Partido Patriota es menos convencional pero no más preocupante. Las críticas hacia su candidato arrecian, aunque son poco efectivas. En Guatemala, que Otto Pérez Molina sea un protagonista de la guerra y por tanto se le haga coresponsable de las atrocidades cometidas por el Ejército en ese período (hasta llamarle “genocida”) simplemente no hace mella en un electorado impertérrito. El video de una entrevista al escritor Frank Goldman sobre la presunta presencia de Pérez cerca de la escena del crimen de Gerardi o la aparición oportuna de un Wikileak para recordar que uno de los hermanos Mendoza fue parte del Patriota (todos temas abordados de forma pública en la campaña de 2007), no consiguen sino convencer a los convencidos.”

A los que lo hemos visto en los videos promocionales del PP no nos sorprende para nada que Font se preocupe por las “críticas” al candidato. Sin embargo, quien a estas alturas siga creyendo que Juan Luis es un periodista independiente necesita considerar lo siguiente:

1. No son "críticas" comunes y corrientes. Son acusaciones de crímenes de lesa humanidad y asesinato. Si el director de un medio es incapaz de diferenciar una crítica de una denuncia o acusación grave, pocas esperanzas tenemos de que los periodistas bajo su control puedan hacerlo.

2. ¿Las críticas son poco efectivas de acuerdo a quien?. El papel de un periodista en este caso no sería llegar a conclusiones sumarias, sino investigar las causas del efecto ¿Porqué estas denuncias graves, de las que se tienen indicios razonables de ser por lo menos plausibles no están teniendo impacto en la opinión pública? ¿Será porque el pasado de Pérez Molina es tabú en los medios guatemaltecos?¿Será porque ningún director de medios ha ordenado un proyecto investigativo que conteste las preguntas claves? ¿Acaso no le interesa a Font en lo absoluto saber si lo que se dice de Pérez Molina es remotamente cierto? ¡Estamos hablando nada más y nada menos del que probablemente sea el futuro presidente de la república! Al mencionar tangencialmente las “críticas” y casi inmediatamente después ningunearlas con un vulgar argumentum ad populum, Font pone en evidencia o que es incompetente, o que es deshonesto. Le quedará la libertad al amable lector de llegar a sus propias conclusiones.

3. Otto Pérez Molina fue protagonista del conflicto armado interno (no hubo "guerra"), y como oficial superior del ejército tuvo que haber sido corresponsable de más del 90% de las atrocidades. Esto es una verdad histórica que no da lugar a ambigüedades, sin embargo Font pretende torpemente mezclar el cebo con la manteca con otra falacia deshonesta (esta vez non sequitur) cuando sugiere que porque “el electorado” ignora los graves señalamientos que se le hacen a Pérez Molina, estos estos no son dignos de debatirse en los medios.

Es necesario recalcar que el electorado no ha tenido la oportunidad de conocer en detalle el pasado de Otto Pérez Molina para poder juzgar su idoneidad como candidato. También le recordamos al Sr. Font que él y todos los otros formadores de opinión que han callado sobre el pasado de Otto Pérez Molina son los responsables directos de que este electorado no sepa de un tema de relevancia nacional que debería ser motivo de intenso escrutinio. ¿Cómo explica Font que el escrutinio que existió para con Sandra Torres no exista para con Otto Pérez Molina?

4. Desde el punto de vista legal, la entrevista de Francisco Goldman no es nada más ni nada menos que una denuncia que en otros lados se tomaría muy en serio. Goldman tampoco se limita a señalar la presencia de Pérez Molina en la cantina (que Font pone en duda), sino habla también de la investigación de la ONU, las conversaciones telefónicas de Pérez Molina con uno de los Lima cuando supuestamente no se conocían, las inconsistencias y mentiras de Pérez Molina, etc, etc.

Una cosa es que los estándares periodísticos en Guatemala sean virtualmente inexistentes y que las leyes contra la difamación y la calumnia no se cumplan, pero otra muy distinta que Font ignore que en los EEUU este tipo de cosas se toman tan en serio que sería inconcebible suponer que Goldman pudiera poner en riesgo su carrera como escritor, reputación, libertad y seguridad personal por una calumnia.

Evidentemente, Font o no sabe o no quiere enterarse de la seriedad de la situación a la que se metió, porque ahora reconoce que ha visto ese video y que no ha cumplido ni con su responsabilidad profesional de entender la gravedad de la denuncia ni con su responsabilidad de comunicador social de difundirla. Es importantísimo señalar que si ese video lo pasara la televisión nacional, el ministerio público tendría la responsabilidad legal de actuar de oficio. Las preguntas para Font serían entonces obvias: si vio el video y comprendió la seriedad de las acusaciones, ¿por qué no hizo lo posible por difundirlo, discutirlo, confirmarlo o desmentirlo en Canal Antigua? ¿Ha hecho lo posible Font por contactar a Goldman para confirmar la veracidad de los señalamientos? ¿Ha hecho lo posible Font para pedir explicaciones a Otto Pérez Molina? En caso de que todo fueran inventos de Goldman, ¿No cree Font ya sea como bona fide comunicador social o como estratega del PP que lo procedente sería no solo denunciar a Goldman sino demandarlo por difamación? ¿Está enterado Font si existe algún tipo de denuncia por calumnia o difamación contra Goldman de parte de Pérez Molina?

Nos llama poderosamente la atención que Font haya evitado mencionar entre las “críticas” dos casos que él conoce perfectamente bien: el documental finlandés de 1982 donde Pérez Molina se incrimina a sí mismo (entrevistado por Allan Nairn y Jean-Marie Simon) en las acciones de tierra arrasada en el área Ixil y que lo coloca en el mismo lugar que cuatro hombres torturados y asesinados en Nebaj, y la denuncia que Allan Nairn hiciera años después en el semanario Newsweek sobre la responsabilidad de Pérez Molina en el asesinato del juez Elías Ogaldez.

Es necesario señalar que Font está familiarizado con el trabajo de Nairn y Simon. Evidencia fotográfica de los cuatro cadáveres de Nebaj aparece en “Guatemala Eterna Primavera, Eterna Tiranía” de Simon, libro cuya última edición contiene contribuciones editoriales de Font. El artículo de Nairn en The Nation ha sido del conocimiento de los directores de todos los medios por años. Incluso desde esta bitácora le hicimos llegar a Font en el 2007 un artículo donde denunciamos a Pérez Molina en base al artículo de Nairn.

Habiendo demostrado que Font sabía de estos dos casos, la pregunta que habrían de hacerle quienes aún creen que es periodista sería ¿porqué no mencionó estas dos graves denuncias que podrían afectar la imágen del que habría de ser presidente de la república?

Los patriotas por su parte también podrían preguntarle porque dejó el trabajo a medias: ¿Porqué no mencionó estos dos últimos casos para despacharlos inmediatamente después con falacias como hizo con los otros? ¿Será porque la evidencia en estos casos es mucho más contundente que la entrevista de Goldman? ¿Será porque Nairn ya declaró en España sobre lo que vió en Nebaj?

5. ¿La “aparición oportuna” de un wikileak? ¿Sugiere acaso Font que los señalamientos contra Otto Pérez Molina deben desecharse por tratarse nada más de una estratagema electorera? ¿Sugiere Font que Plaza Pública publicó el wikileak no porque considere que el pueblo de Guatemala tiene derecho a escrutar el pasado de Otto Pérez Molina sino porque es un frente mediático de su adversarios políticos? Juan Luis Font le debe a Plaza Pública por lo menos una explicación.

6. Los convencidos somos muy pocos porque gente como Juan Luis Font y medios como el Periódico impiden que se hable del pasado de Otto Pérez Molina. A pesar de eso, somos cada vez más. Como lo ilustrara perfectamente el columnista Carlos Figueroa Ibarra, una muy buena proporción de la gente que apoya a Otto Pérez Molina no sabe absolutamente nada de su pasado. Algo que dice mucho de nuestros "formadores de opinión", quienes todavía tienen el cinismo de preguntarse porqué el pueblo no se indigna ante lo que no sabe de Pérez Molina.

El que los señalamientos contra Pérez Molina sean del dominio público en todas partes menos en Guatemala debería ser motivo de vergüenza para los pseudo periodistas chapines.

domingo, 21 de agosto de 2011

El Negocio Electoral y el Status Quo


En una de las respuestas a nuestras dos últimas entregas, en las cuales denunciábamos el papel que la prensa juega en la farsa que conocemos como proceso electoral, una periodista profesional amiga de esta bitácora sugiere que los periodistas mencionados en realidad no tienen ni voz ni voto en este caso en particular, y que quienes verdaderamente deciden son sus anunciantes, entiéndase por esto los miembros del capital tradicional, a quienes no les importa quien gane siempre y cuando se mantenga el status quo. Las partes conducentes de la nota serán reproducidas a continuación con la aprobación de la autora que por razones obvias no desea ser identificada:

“Entiendo perfectamente tu indignación por la cobardía y falta de profesionalismo de los periodistas que mencionás. Sin embargo, tenés que entender que hay dos razones que explican perfectamente su conducta. La primera razón es que el negocio de ellos depende totalmente de sus anunciantes, así que no se pueden dar el lujo de contrariarlos. La decisión de que OPM fuera el próximo presidente fue tomada hace rato por gente clave del monopolio del pollo, el monopolio de la cerveza, el monopolio del cemento y el oligopolio del azúcar. El apoyo a OPM ha sido mucho mayor que hace cuatro años porque la vez pasada los monopolios también apoyaban a Colom. Esta vez no apuestan por nadie más y las instrucciones han sido muy claras para los medios no solo de que hay que ayudar, sino de que no se puede impedir que OPM llegue. Como el poder que tienen los monopolios sobre otras empresas menores es tan o más grande que el que tienen sobre la prensa, el consenso dentro del poder económico es generalizado. ¿Porqué? Simplemente porque OPM como Colom en su momento le garantizaron a los monopolios que preservarían los tres pilares del status quo: no más impuestos, no legislación anti monopolios, y no políticas estatales que modifiquen la oferta de empleo actual (entiéndase todo aquello que amenace la oferta de mano de obra barata). Como te dije anteriormente, a los monopolios no les interesa en realidad quien gane sino que el status quo se preserve tal y como está. Después de todo, fue precisamente ese status quo la causa central del conflicto armado interno y lo que el ejército defendió. A través de las décadas, mientras todos los demás se mataban los unos a los otros, los monopolios han crecido constantemente y nunca se han visto afectados por recesiones, crisis o enfrentamientos de ningún tipo, simplemente porque los impuestos bajos, las leyes que permiten los monopolios y la mano de obra barata han estado siempre allí.

La segunda razón es más mundana y está relacionada a la primera pero es distinta. Primero que nada recordemos que el NEGOCIO de la prensa hace su agosto cada cuatro años con cada proceso electoral. Con eso presente, se habla de que la campaña de OPM estaría gastando por lo menos 60 millones de quetzales en dos meses. Todo el mundo sabe que es mucho más que eso, pero asumiendo que fuera exacta la cifra, ¿cuánto de ese dinero creés que se gasta en la prensa escrita? Bastaría nada más ver el número de páginas impresas y anuncios on line para estimar la contribución de la campaña del PP a las arcas de los medios de comunicación y comprender perfectamente porqué estos tendrían razones de sobra para no querer antagonizar a sus cientes. Si se quisiera ser un poco más malpensado, se podría fácilmente concebir la posibilidad de que hasta los mismos medios se convirtieran en financistas de los partidos tal y como sucede con el monopolio televisivo que descaradamente cobra la factura después.

Para terminar, mi opinión es que OPG ganará las elecciones contra viento y marea y las cosas continuarán exactamente igual. Probablemente sí haya una reducción en crimen porque los criminales a él sí le tienen miedo. Pero aparte de eso, todo lo que podemos esperar es más status quo".

A esto último agregaríamos, impunidad garantizada para todos los crímenes de lesa humanidad, cooptación, chantaje o intimidación de los otros poderes del estado, recrudecimiento de las políticas neoliberales, incremento de las actividades mineras, explotación irracional de los recursos naturales y la perennización de la injusticia.


Fotografía: Reuters

jueves, 11 de agosto de 2011

Horchata en las Venas (o el Asesino de Gerardi)


Oscar Clemente Marroquín se lamenta a menudo de la falta de coraje de los guatemaltecos que no hacemos nada cuando cualquier hijo de vecino viene a babosearnos, estafarnos o vernos la cara de pendejo. Horchata en las venas, dice Oscar Clemente que tenemos los guatemaltecos.

El asesinato de Monseñor Gerardi fue sin lugar a dudas uno de los crímenes más deleznables en la historia de los crímenes del ejército. Aunque se identificó y condenó a los autores materiales, la persecución de todos los autores intelectuales está aún pendiente. El caso todavía está abierto. Por increíble que pueda parecer, el pueblo de Guatemala aún no se ha enterado que Otto Pérez Molina ha sido señalado por Francisco Goldman (ver video arriba) como responsable intelectual del crimen. Guatemala está a punto de elegir a otro genocida porque la gente que controla los medios de comunicación o tiene horchata en las venas o es parte del movimiento patriota.

Por muchas razones en esta bitácora siempre hemos considerado a Oscar Clemente el mejor periodista de Guatemala. Sin embargo, nos confesamos totalmente incapaces de entender el silencio que ha mantenido con respecto al pasado de Otto Pérez Molina a pesar de la cantidad abrumadora de evidencia de que se dispone dentro y fuera del país. La triste conclusión es que Oscar Clemente es quizás uno de los más grandes cobardes de Guatemala. O de pronto el cobarde más hipócrita. O el menos coherente. O el más vivo (bien nos baboseó con su supuesta moralidad). Decimos esto porque en una sociedad como la nuestra la cobardía de gente con poder y algo de solvencia moral es un crimen que llora sangre.

Y señalamos a Oscar Clemente, primero porque no podemos creer que no conozca el pasado de Pérez Molina, y segundo porque no sería razonable esperar que el poco juicioso de Chepe Zamora, el huevos tibios de Juan Luis Font, o el corrupto de su hermano Gonzalo de pronto denunciaran al movimiento de que son parte. Y es que tanto Chepe como Juan no se limitan a hacerse de la vista gorda o a publicar maravillas de Pérez Molina, sino participan activamente como generadores de opinión reconocidos en los videos promocionales oficiales de Pérez Molina y Baldetti. Tampoco nos olvidamos de la profunda relación con el PP que Gonzalo evidenció cuando se quiso pasar de vivo con su pseudo encuesta en la última elección.

Dado el perfil del crimen de Gerardi, nos resistimos a creer que Oscar Clemente no se haya enterado de la explosiva revelación en la que Francisco Goldman sindica al flamante presidente electo de la autoría intelectual del asesinato de Gerardi. En su breve aparición en Democracy Now (video arriba), Goldman mencionó las conversaciones telefónicas de Pérez Molina con los Lima, los pasaportes utilizados para despistar, las incoherencias, las mentiras, los resultados de la investigación de la ONU, en fin, suficiente para que cualquier periodista con sangre en las venas se interesara en explorar el caso. Pero no, en Guate tenemos horchata.

A pesar de su magnitud, la saga Gerardi, es nada más un caso. Y si se tratara de que un caso no es suficiente para descalificar a un candidato a presidente, se tiene también el caso del juez Elías Ogaldez, asesinado mientras perseguía penalmente a ex militares. De acuerdo al renombrado periodista Allan Nairn, la muerte del juez Elías Ogaldez fue planificada por Otto Pérez Molina. En otra grave acusación que debería por lo menos despertar curiosidad en los periodistas, Allan Nairn también identificó a Pérez Molina como empleado de la CIA. ¿Cómo es posible que ser denunciado de haber asesinado a un juez o ser empleado de la CIA por nada menos que un ganador del premio Polk de periodismo no sea considerado información relevante en el currículo de un candidato a presidente por la prensa nacional? ¿Será la horchata? ¿Será posible que Oscar Clemente no sepa esto?

Si Oscar Clemente necesitara más para decir “esta boca es mía”, se tiene también la evidencia audiovisual de Pérez Molina en el Area Ixil operando bajo el pseudónimo de Tito Arias. No podemos creer que Oscar Clemente no haya visto el video, ni las fotos de la periodista Jean-Marie Simon que incriminan directamente a Pérez Molina en la tortura y asesinato de por lo menos cuatro personas. Pensaríamos que de pronto es mucho pedir investigar las masacres que coincidieron en tiempo con la estancia de Pérez Molina en Nebaj, pero que alguien calle sobre un video que habla por sí mismo se explica únicamente con horchata.

Podríamos también mencionar los casos Bámaca, Carpio y Epaminondas González, pero sería redundar. Basta decir que los indicios de que Pérez Molina es un psicópata están ahí para quien quiera verlos. Guatemala está a punto de elegir a un psicópata como presidente. Pérez Molina es un psicópata que ha demostrado ser capaz de hacer literalmente cualquier cosa para alcanzar sus objetivos. Un psicópata que sabe perfectamente como cooptar, sobornar, intimidar o eliminar a cualquier juez, fiscal o periodista que se le ponga en el camino. Un psicópata que sabe perfectamente como manipular a la gente con horchata en las venas para que trabajen para él. Un psicópata que es plenamente capaz de corromper a Gonzalo, chantajear a Chepe y ahuevar a Juan. ¿Cuál será la excusa de Oscar Clemente?


martes, 2 de agosto de 2011

Prensa Libre y Patriota

De acuerdo a los resultados de la última encuesta de Prensa Libre (1 de agosto del 2011), la intención de voto de Pérez Molina bajó del 42.5% al 37.6% con respecto al sondeo previo. En el artículo que reporta los resultados, los intérpretes de Prensa Libre consideran esta diferencia “leve” o “no significativa”.

La simplicidad del análisis de Prensa Libre podría convencer a la persona promedio que no entiende de estadística. Pero para cualquiera que tenga la más mínima noción de cómo deben manejarse estas diferencias el escenario es muy distinto. En términos absolutos, una diferencia del 4.9% no es “leve” cuando el margen de error es del 2.8%. Cuando se analizan los datos en términos relativos, la intención de voto para Pérez Molina se redujo en 11.5%, cantidad bastante significativa que echa por tierra la asertividad del paupérrimo subtítulo que dice: “Si bien hubo movimientos leves entre las preferencias del electorado, los cinco primeros candidatos presidenciales no muestran significativas diferencias respecto de hace un mes” (sic). Para acabarla de ajustar, el artículo que reporta los resultados incluye la opinión de un “experto” que concluye sin evidencia de ningún tipo, que para revertir la tendencia de Pérez Molina se necesitarían “esfuerzos sobrehumanos”.

Quien conozca el historial de Prensa Libre sabrá que la simpatía por Pérez Molina y por lo que éste representa no es nada nuevo. Después de todo, Prensa Libre ha sido uno de los cómplices históricos de la impunidad que ha permitido que presuntos genocidas como Pérez Molina y Ríos Montt participen en la vida política del país. Tampoco podremos olvidar el fiasco de la última elección, en la que Prensa Libre burdamente quiso manipular la opinión pública con resultados que daban a Pérez Molina como triunfador.

Pero la relación entre Prensa Libre y el Partido Patriota es mucho más profunda todavía. Se tiene conocimiento que en el eventual triunfo electoral de Pérez Molina, los ministerios de relaciones exteriores y gobernación estarían a cargo de Julio Ligorría y Mauricio López Bonilla, individuos que además de tener historiales dudosos, tienen también nexos profundos con Mario Antonio Sandoval, el accionista más influyente de Prensa Libre y especie de Rupert Murdoch subtropical.

De Julio Ligorría, se sabe que además de ser columnista de Prensa Libre es “estratega político”, que en buen chapín podría interpretarse como intermediario de negocios shucos de toda clase con gente poderosa. En esta línea de trabajo, Ligorría trabajó (fingiendo imparcialidad) como agente doble en las disputas recientes de los accionistas de Prensa Libre. Uno de los logros de Ligorría fue haber convencido a Chepe Zarco de vender sus acciones (de paso, Ligorría fue la última persona que vio con vida a Zarco horas antes de su misteriosa muerte). Negociando de buena fe, socios como el desafortunado Zarco nunca se imaginaron que Ligorría era leal únicamente a su íntimo amigo Mario Antonio Sandoval.

De Mauricio López Bonilla se sabe que fue militar, y que como Pérez Molina tiene las manos llenas de sangre.
Como miembro de la cofradía, López Bonilla tiene accesso a las redes de inteligencia que quedaron intactas desde el fín de la guerra. Como a Pérez Molina, sus enemigos y la prensa le temen. Inusualmente competente para ser chapín, y con contactos por todos lados, López Bonilla impresiona a sus clientes civiles con técnicas y estrategias militares para promocionar sus "servicios". Desde el retorno de la "democracia" a la fecha, ha sido acusado en numerosas ocasiones de fabricar planes de desastibilización política al gusto del cliente. Se sabe también que estuvo a cargo de las “operaciones” de inteligencia, monitoreo y hostigamiento al personal rebelde de Nuestro Diario. La relación con Mario Antonio Sandoval es más de negocios pero casi tan profunda como la otra. El que López Bonilla servilmente le diga a Sandoval "mi comander" cada vez que se dirige a él evidencia que está perfectamente enterado del verdadero poder de Sandoval.

De ganar el Partido Patriota las elecciones, no es del todo descabellado suponer que con por lo menos dos de sus paniaguados en posiciones claves, Mario Antonio Sandoval estaría amasando más poder del que ya tiene. Como lo demostró el escándalo de Rupert Murdoch en Inglaterra, no es bueno para la democracia el que operadores políticos y mediáticos de la calaña de los mencionados lleguen al poder. Una razón más para no votar por Pérez Molina.