En su columna de ayer (26-08-11), Juan Luis Font se lamenta que el partido patriota debe batallar la recta final de las elecciones en tres frentes: la alianza UNE-GANA, las “críticas” al pasado de Otto Pérez Molina y el candidato Manuel Baldizón.
De las "críticas" contra Pérez Molina dice Font “El segundo frente del Partido Patriota es menos convencional pero no más preocupante. Las críticas hacia su candidato arrecian, aunque son poco efectivas. En Guatemala, que Otto Pérez Molina sea un protagonista de la guerra y por tanto se le haga coresponsable de las atrocidades cometidas por el Ejército en ese período (hasta llamarle “genocida”) simplemente no hace mella en un electorado impertérrito. El video de una entrevista al escritor Frank Goldman sobre la presunta presencia de Pérez cerca de la escena del crimen de Gerardi o la aparición oportuna de un Wikileak para recordar que uno de los hermanos Mendoza fue parte del Patriota (todos temas abordados de forma pública en la campaña de 2007), no consiguen sino convencer a los convencidos.”
A los que lo hemos visto en los videos promocionales del PP no nos sorprende para nada que Font se preocupe por las “críticas” al candidato. Sin embargo, quien a estas alturas siga creyendo que Juan Luis es un periodista independiente necesita considerar lo siguiente:
1. No son "críticas" comunes y corrientes. Son acusaciones de crímenes de lesa humanidad y asesinato. Si el director de un medio es incapaz de diferenciar una crítica de una denuncia o acusación grave, pocas esperanzas tenemos de que los periodistas bajo su control puedan hacerlo.
2. ¿Las críticas son poco efectivas de acuerdo a quien?. El papel de un periodista en este caso no sería llegar a conclusiones sumarias, sino investigar las causas del efecto ¿Porqué estas denuncias graves, de las que se tienen indicios razonables de ser por lo menos plausibles no están teniendo impacto en la opinión pública? ¿Será porque el pasado de Pérez Molina es tabú en los medios guatemaltecos?¿Será porque ningún director de medios ha ordenado un proyecto investigativo que conteste las preguntas claves? ¿Acaso no le interesa a Font en lo absoluto saber si lo que se dice de Pérez Molina es remotamente cierto? ¡Estamos hablando nada más y nada menos del que probablemente sea el futuro presidente de la república! Al mencionar tangencialmente las “críticas” y casi inmediatamente después ningunearlas con un vulgar argumentum ad populum, Font pone en evidencia o que es incompetente, o que es deshonesto. Le quedará la libertad al amable lector de llegar a sus propias conclusiones.
3. Otto Pérez Molina fue protagonista del conflicto armado interno (no hubo "guerra"), y como oficial superior del ejército tuvo que haber sido corresponsable de más del 90% de las atrocidades. Esto es una verdad histórica que no da lugar a ambigüedades, sin embargo Font pretende torpemente mezclar el cebo con la manteca con otra falacia deshonesta (esta vez non sequitur) cuando sugiere que porque “el electorado” ignora los graves señalamientos que se le hacen a Pérez Molina, estos estos no son dignos de debatirse en los medios.
Es necesario recalcar que el electorado no ha tenido la oportunidad de conocer en detalle el pasado de Otto Pérez Molina para poder juzgar su idoneidad como candidato. También le recordamos al Sr. Font que él y todos los otros formadores de opinión que han callado sobre el pasado de Otto Pérez Molina son los responsables directos de que este electorado no sepa de un tema de relevancia nacional que debería ser motivo de intenso escrutinio. ¿Cómo explica Font que el escrutinio que existió para con Sandra Torres no exista para con Otto Pérez Molina?
4. Desde el punto de vista legal, la entrevista de Francisco Goldman no es nada más ni nada menos que una denuncia que en otros lados se tomaría muy en serio. Goldman tampoco se limita a señalar la presencia de Pérez Molina en la cantina (que Font pone en duda), sino habla también de la investigación de la ONU, las conversaciones telefónicas de Pérez Molina con uno de los Lima cuando supuestamente no se conocían, las inconsistencias y mentiras de Pérez Molina, etc, etc.
Una cosa es que los estándares periodísticos en Guatemala sean virtualmente inexistentes y que las leyes contra la difamación y la calumnia no se cumplan, pero otra muy distinta que Font ignore que en los EEUU este tipo de cosas se toman tan en serio que sería inconcebible suponer que Goldman pudiera poner en riesgo su carrera como escritor, reputación, libertad y seguridad personal por una calumnia.
Evidentemente, Font o no sabe o no quiere enterarse de la seriedad de la situación a la que se metió, porque ahora reconoce que ha visto ese video y que no ha cumplido ni con su responsabilidad profesional de entender la gravedad de la denuncia ni con su responsabilidad de comunicador social de difundirla. Es importantísimo señalar que si ese video lo pasara la televisión nacional, el ministerio público tendría la responsabilidad legal de actuar de oficio. Las preguntas para Font serían entonces obvias: si vio el video y comprendió la seriedad de las acusaciones, ¿por qué no hizo lo posible por difundirlo, discutirlo, confirmarlo o desmentirlo en Canal Antigua? ¿Ha hecho lo posible Font por contactar a Goldman para confirmar la veracidad de los señalamientos? ¿Ha hecho lo posible Font para pedir explicaciones a Otto Pérez Molina? En caso de que todo fueran inventos de Goldman, ¿No cree Font ya sea como bona fide comunicador social o como estratega del PP que lo procedente sería no solo denunciar a Goldman sino demandarlo por difamación? ¿Está enterado Font si existe algún tipo de denuncia por calumnia o difamación contra Goldman de parte de Pérez Molina?
Nos llama poderosamente la atención que Font haya evitado mencionar entre las “críticas” dos casos que él conoce perfectamente bien: el documental finlandés de 1982 donde Pérez Molina se incrimina a sí mismo (entrevistado por Allan Nairn y Jean-Marie Simon) en las acciones de tierra arrasada en el área Ixil y que lo coloca en el mismo lugar que cuatro hombres torturados y asesinados en Nebaj, y la denuncia que Allan Nairn hiciera años después en el semanario Newsweek sobre la responsabilidad de Pérez Molina en el asesinato del juez Elías Ogaldez.
Es necesario señalar que Font está familiarizado con el trabajo de Nairn y Simon. Evidencia fotográfica de los cuatro cadáveres de Nebaj aparece en “Guatemala Eterna Primavera, Eterna Tiranía” de Simon, libro cuya última edición contiene contribuciones editoriales de Font. El artículo de Nairn en The Nation ha sido del conocimiento de los directores de todos los medios por años. Incluso desde esta bitácora le hicimos llegar a Font en el 2007 un artículo donde denunciamos a Pérez Molina en base al artículo de Nairn.
Habiendo demostrado que Font sabía de estos dos casos, la pregunta que habrían de hacerle quienes aún creen que es periodista sería ¿porqué no mencionó estas dos graves denuncias que podrían afectar la imágen del que habría de ser presidente de la república?
Los patriotas por su parte también podrían preguntarle porque dejó el trabajo a medias: ¿Porqué no mencionó estos dos últimos casos para despacharlos inmediatamente después con falacias como hizo con los otros? ¿Será porque la evidencia en estos casos es mucho más contundente que la entrevista de Goldman? ¿Será porque Nairn ya declaró en España sobre lo que vió en Nebaj?
5. ¿La “aparición oportuna” de un wikileak? ¿Sugiere acaso Font que los señalamientos contra Otto Pérez Molina deben desecharse por tratarse nada más de una estratagema electorera? ¿Sugiere Font que Plaza Pública publicó el wikileak no porque considere que el pueblo de Guatemala tiene derecho a escrutar el pasado de Otto Pérez Molina sino porque es un frente mediático de su adversarios políticos? Juan Luis Font le debe a Plaza Pública por lo menos una explicación.
6. Los convencidos somos muy pocos porque gente como Juan Luis Font y medios como el Periódico impiden que se hable del pasado de Otto Pérez Molina. A pesar de eso, somos cada vez más. Como lo ilustrara perfectamente el columnista Carlos Figueroa Ibarra, una muy buena proporción de la gente que apoya a Otto Pérez Molina no sabe absolutamente nada de su pasado. Algo que dice mucho de nuestros "formadores de opinión", quienes todavía tienen el cinismo de preguntarse porqué el pueblo no se indigna ante lo que no sabe de Pérez Molina.
El que los señalamientos contra Pérez Molina sean del dominio público en todas partes menos en Guatemala debería ser motivo de vergüenza para los pseudo periodistas chapines.
