jueves, 22 de diciembre de 2011

Hubris y la Bomba de Tiempo


Los antiguos griegos llamaban hubris a la debilidad humana manifestada en la exagerada o innecesaria arrogancia en medio del triunfalismo o la ira, como cuando Aquiles arrastró con su carroza el cuerpo de Héctor fuera de las murallas de Troya. No existe una traducción directa al español, sin embargo, los hispano parlantes podemos fácilmente reconocer el hubris en hechos históricos que van desde la conquista de América hasta el ajusticiamiento de Osama Bin Laden.

Los nazis, cegados por el hubris estaban tan seguros de una victoria absoluta y eterna que jamás les pasó por la mente que un día habrían de responder por sus deleznables crímenes. La misma naturaleza humana permitió al Ejército de Guatemala no solamente cometer las atrocidades que cometió sino también perseverar en los intentos fútiles de aniquilar la memoria histórica de las víctimas en el post conflicto.

Pero tal y como lo concibieron los antiguos griegos, al hubris -sea este nazi o chapín- siempre le sigue Némesis, la diosa del justo castigo. Pensó sin duda el status quo que con los mal llamados “Acuerdos de Paz” podrían tapar con un dedo el sol de la historia. Creyeron que con el control total de los medios tendrían garantizado el silencio sobre las verdades contenidas en los reportes REHMI y de la CEH.

Desde un punto de vista histórico en ésta historia que nada más empieza a escribirse, la narrativa oficial promovida por los medios y sus anunciantes hasta el momento sostiene que el ejército como garante del estado de legalidad derrotó militarmente a la guerrilla, una retahíla de facinerosos al margen de la ley cuya razón de ser y orígenes nunca ha sido necesario discutir. Hechos plenamente comprobables como que la guerrilla salió del mismo ejército, que nunca hubiera existido guerrilla sin los abusos del ejército o que los regímenes militares eran tanto o más ilegítimos que la guerrilla brillan por su ausencia en la versión oficial.

Treinta años después, el status quo y los medios siguen gritando a los cuatro vientos sin que nadie los contradiga que el ejército ganó la guerra militar. Desafortunadamente para el ejército, como habría de señalar Martín Rodríguez,  la confirmación constante de la veracidad de los reportes REHMI y de la CEH le está propinando una abrumadora derrota histórica que ni el silencio más feroz de Prensa Libre puede mitigar. De más está decir que las “glorias” de que el ejército hace alarde tienden a mermar cuando se confirma que la gran mayoría de los 200,000 “derrotados” fueron civiles desarmados, mujeres y niños.

Los guerrilleros por su parte se cubrieron mejor las espaldas no solamente porque admitieron abiertamente sus crímenes, sino porque colaboraron plenamente con los autores de los reportes. Este contraste con el obstruccionismo y hubris de los militares hizo que fuera de Guatemala se considerara que la guerrilla ganó la "guerra diplomática". Un muy dudoso triunfo cuando se toma en cuenta que fue la enorme torpeza del ejército la que se los dio en bandeja de plata.

Es de reconocer que el único frente en el que los guerrilleros sí fueron derrotados incuestionablemente fue el mediático. Prueba de ello es que la estrategia de demonización de la guerrilla de parte de los medios continúa intacta hasta el día de hoy. Las palabras guerrillero, comunista, socialista, etc, siguen siendo insultos o descalificadores capaces de destruir carreras y reputaciones.  En contraste, pero en plena congruencia con la narrativa oficial, los militares no tienen que lidiar con estigmas que les impidan participar plenamente en la vida política del país. En retrospectiva, resulta inconcebible que los guerrilleros hayan firmado la paz sin haber tenido una estrategia mediática para el post conflicto. No controlan ni un solo periódico, radio o canal de televisión mainstream que pudiera hacerle contrapeso a la narrativa oficial conducida por prácticamente todos los medios existentes.

Pero treinta años después de las atrocidades, cambios radicales en las condiciones sociales y tecnológicas del país hacen imposible que la farsa de la narrativa oficial se sostenga. Es ahora evidente que los acuerdos de impunidad  fueron simplemente una bomba de tiempo que tarde o temprano tenía que estallar.  El detonador será sin duda la tecnología que permite que medios alternativos como Plaza Pública, Albedrío, Wikileaks, blogs y las redes sociales erosionen poco a poco los tabúes de la memoria histórica que para los medios del status quo eran hasta hace poco intocables. Contra todas las expectativas, el mito de la derrota militar de la guerrilla se derrumba con la derrota histórica que se dio a pesar del triunfo mediático que por décadas neutralizó a la putativa derrota diplomática. 

Mientras las agujas del reloj avanzan, el pueblo se entera poco a poco que casi todo lo que se murmuraba o se callaba del ejército era cierto y que nunca existieron glorias de ningún tipo. Inexorablemente, al hubrís le habrá de seguir Némesis.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Optimismo exagerado y sin fundamento, tomando en cuenta que considerás héroes a Martín Rodríguez o a la chava, coyota de la misma loma, que le pasó los Wikileaks de Guate a Plaza Pública poco antes de que estos fueran revelados en su totalidad a nivel mundial.
Si las peores amenazas para el status q son de este tipo, estamos curados pues para el caso, hasta Juan Luis Font resultaría siendo un paladín de la integridad y el profesionalismo.
Si algo en algún momento amenazó al status q fueron los libros que el mineduc lanzó cuando Mario Torres era ministro, los cuales, supongo, ya fueron quemados en piras frente a las escuelas.

Mientras las agujas avanzan, el pueblo se hace más analfabeta y los héroes de algodón complacen al status quo que sigue disfrutando día a día de su hubrís.

Feliz navidad amigo.

Anónimo dijo...

El editorial de prensa libre, gracioso como siempre, http://prensalibre.com/opinion/Extrana-exigencia-Unidos_0_616138393.html

Hop Hunapu dijo...

Aclaramos que el optimismo es sobre el DEBATE, no sobre justicia. Reiteramos, el debate se da porque la tecnología lo permite, nada más. Si los de Prensa Libre entendieran las implicaciones de haberse abierto a Twitter dudo que lo hubieran hecho. Aún así, no es tanto el optimismo porque todavía tenemos una población indolente y semianalfabeta.
A Martín no lo consideramos héroe, simplemente creemos que va por buen camino, a pesar de que es evidente que ansía el reconocimiento (o de pronto ser parte)del status quo como muchos otros de su condición que tarde o temprano se enteran que haber ido a la Marro no necesariamente les permite entrar donde ya están cabales. Esperemos que no logreen cooptarlo con pisto o haciéndolo "dueño" y descabecen así el proyecto de Plaza Pública.

Anónimo dijo...

Amigo Hop Hunapu, te cuento que el proyecto plaza pública ha sido comprado por la fundación Soros, EFE e Hivos. La primera es la misma que finacia, o financió, a elPeriodico y de los otros dos financistas, además de la URL no se puede esperar mucho.
Este finaciamiento le paga el salario y los viajes a Martín, y por lo tanto lo condiciona a no salirse de la bacinica. Él tampoco parece querer hacerlo por mucho que se esfuerce en fingirlo.

Ojalá que no tengás muy altas expectativas sobre Martín, Enrique Naveda y la retahila de españoles que hay en el proyecto, porque te podrías llevar una muy profunda decepción. Ellos no son los idealistas que uno podría creer, sino desempleados que lograron agarrar una oportunidad que jamás encontrarían en su país de origen.
Plaza Pública hizo buen marketing al inicio del proyecto, pero el proyecto periodístico en sí es solo otro al nivel de elPeriodico o Prensa Libre. Tendremos que esperar que surja uno de verdad nuevo.

Feliz 2012