jueves, 22 de diciembre de 2011

Hubris y la Bomba de Tiempo


Los antiguos griegos llamaban hubris a la debilidad humana manifestada en la exagerada o innecesaria arrogancia en medio del triunfalismo o la ira, como cuando Aquiles arrastró con su carroza el cuerpo de Héctor fuera de las murallas de Troya. No existe una traducción directa al español, sin embargo, los hispano parlantes podemos fácilmente reconocer el hubris en hechos históricos que van desde la conquista de América hasta el ajusticiamiento de Osama Bin Laden.

Los nazis, cegados por el hubris estaban tan seguros de una victoria absoluta y eterna que jamás les pasó por la mente que un día habrían de responder por sus deleznables crímenes. La misma naturaleza humana permitió al Ejército de Guatemala no solamente cometer las atrocidades que cometió sino también perseverar en los intentos fútiles de aniquilar la memoria histórica de las víctimas en el post conflicto.

Pero tal y como lo concibieron los antiguos griegos, al hubris -sea este nazi o chapín- siempre le sigue Némesis, la diosa del justo castigo. Pensó sin duda el status quo que con los mal llamados “Acuerdos de Paz” podrían tapar con un dedo el sol de la historia. Creyeron que con el control total de los medios tendrían garantizado el silencio sobre las verdades contenidas en los reportes REHMI y de la CEH.

Desde un punto de vista histórico en ésta historia que nada más empieza a escribirse, la narrativa oficial promovida por los medios y sus anunciantes hasta el momento sostiene que el ejército como garante del estado de legalidad derrotó militarmente a la guerrilla, una retahíla de facinerosos al margen de la ley cuya razón de ser y orígenes nunca ha sido necesario discutir. Hechos plenamente comprobables como que la guerrilla salió del mismo ejército, que nunca hubiera existido guerrilla sin los abusos del ejército o que los regímenes militares eran tanto o más ilegítimos que la guerrilla brillan por su ausencia en la versión oficial.

Treinta años después, el status quo y los medios siguen gritando a los cuatro vientos sin que nadie los contradiga que el ejército ganó la guerra militar. Desafortunadamente para el ejército, como habría de señalar Martín Rodríguez,  la confirmación constante de la veracidad de los reportes REHMI y de la CEH le está propinando una abrumadora derrota histórica que ni el silencio más feroz de Prensa Libre puede mitigar. De más está decir que las “glorias” de que el ejército hace alarde tienden a mermar cuando se confirma que la gran mayoría de los 200,000 “derrotados” fueron civiles desarmados, mujeres y niños.

Los guerrilleros por su parte se cubrieron mejor las espaldas no solamente porque admitieron abiertamente sus crímenes, sino porque colaboraron plenamente con los autores de los reportes. Este contraste con el obstruccionismo y hubris de los militares hizo que fuera de Guatemala se considerara que la guerrilla ganó la "guerra diplomática". Un muy dudoso triunfo cuando se toma en cuenta que fue la enorme torpeza del ejército la que se los dio en bandeja de plata.

Es de reconocer que el único frente en el que los guerrilleros sí fueron derrotados incuestionablemente fue el mediático. Prueba de ello es que la estrategia de demonización de la guerrilla de parte de los medios continúa intacta hasta el día de hoy. Las palabras guerrillero, comunista, socialista, etc, siguen siendo insultos o descalificadores capaces de destruir carreras y reputaciones.  En contraste, pero en plena congruencia con la narrativa oficial, los militares no tienen que lidiar con estigmas que les impidan participar plenamente en la vida política del país. En retrospectiva, resulta inconcebible que los guerrilleros hayan firmado la paz sin haber tenido una estrategia mediática para el post conflicto. No controlan ni un solo periódico, radio o canal de televisión mainstream que pudiera hacerle contrapeso a la narrativa oficial conducida por prácticamente todos los medios existentes.

Pero treinta años después de las atrocidades, cambios radicales en las condiciones sociales y tecnológicas del país hacen imposible que la farsa de la narrativa oficial se sostenga. Es ahora evidente que los acuerdos de impunidad  fueron simplemente una bomba de tiempo que tarde o temprano tenía que estallar.  El detonador será sin duda la tecnología que permite que medios alternativos como Plaza Pública, Albedrío, Wikileaks, blogs y las redes sociales erosionen poco a poco los tabúes de la memoria histórica que para los medios del status quo eran hasta hace poco intocables. Contra todas las expectativas, el mito de la derrota militar de la guerrilla se derrumba con la derrota histórica que se dio a pesar del triunfo mediático que por décadas neutralizó a la putativa derrota diplomática. 

Mientras las agujas del reloj avanzan, el pueblo se entera poco a poco que casi todo lo que se murmuraba o se callaba del ejército era cierto y que nunca existieron glorias de ningún tipo. Inexorablemente, al hubrís le habrá de seguir Némesis.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Perdón y Olvido a la Chapina


En su columna del 7 de diciembre del 2011, Mario Antonio Sandoval promueve un tipo muy peculiar de “perdón y olvido”. Dice Sandoval entre líneas respecto al conflicto armado interno que lo mejor que podemos hacer los guatemaltecos es “perdonar y olvidar” y que mañana será otro día. La memoria histórica, los detalles y el sentido común que se jodan.

Desafortunadamente para Sandoval este “perdón y olvido” sui-generis carece de la más elemental lógica. No es posible “perdonar y olvidar” hechos cuya veracidad no ha sido plenamente aceptada por las élites chapinas, incluida Prensa Libre, quien por lo que sabemos aún no se ha pronunciado sobre Guatemala Nunca Más (REHMI) ni sobre Memoria del Silencio (CEH). Cuando Sandoval o Prensa Libre se tomen la molestia de reconocer la existencia de estos dos documentos y adopten una posición sobre los mismos se les podrá tomar más en serio.

La ofensiva simpleza del llamado a “perdonar y olvidar” de parte de quienes no tienen la autoridad moral para hacerlo también desnuda la inmensa arrogancia de los que siguen creyendo que la realidad sigue siendo definida por los dueños de los medios impresos. No se ha enterado Sandoval que el mundo orwelliano en el que se podía manufacturar consentimiento desde los editoriales con total impunidad ya no existe.

Para ser justos, la (más intelectualmente defectuosa que ofensiva) premisa del “perdón y olvido” a la chapina no se la inventó Sandoval. Este monumento a la mediocridad salió de las mentes de militares y empresarios para quienes la ignorancia de las atrocidades del conflicto, responsabilidad por las mismas y sus causas es algo muy conveniente. ¿Será posible que Sandoval no sea capaz de entender que semejante proposición únicamente tiene sentido para el victimario pero jamás para la víctima o el testigo imparcial?
¿Hablaría alguna vez Sandoval con el embajador gringo de “perdonar y olvidar”9-11, Pearl Harbour o siquiera algo mitológico como El Álamo?

El olvido no es una opción decente ni racional. El país necesita saber qué pasó, quienes lo hicieron y porqué, sin ningún tipo de interferencia de parte de los que tienen algo que ocultar.

El perdón es algo más personal, pero también se rige por la lógica. Es imposible perdonar cuando no se sabe a quién perdonar. Es imposible perdonar cuando los crímenes aún no existen en los registros legales por acción u omisión deliberada de los que los cometieron. Es muy difícil perdonar cuando los victimarios niegan o hacen alarde de sus crímenes. Es más difícil aún perdonar cuando la memoria de las víctimas se sigue mancillando con llamados al olvido de parte de gente que nunca ha reconocido mucho menos denunciado los mismísimos crímenes para los que pide olvido.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

El Rey de los Pendejos (Enfermo Como un Chiste de Velorio)

Dicen los expertos que en cualquier población humana, el coeficiente intelectual (CI) promedio debería ser de 100 puntos. De acuerdo a la Wikipedia, el CI promedio en Guatemala es 79 puntos. Esto simplemente confirma lo que ya sospechábamos, que colectivamente y en promedio, somos un país de pendejos.
 
No se necesita ser genio para darse cuenta que nuestras limitaciones intelectuales colectivas han sido aprovechadas por unos cuantos para vernos la cara (de pendejo por supuesto) una y otra vez. No es sino nuestro pendejismo colectivo el que permite que nos dejemos engañar repetidamente por los politicoides inescrupulosos que han hecho de la administración pública un obsceno negocio, el que nos creamos promesas de campaña imposibles, o que no seamos capaces de preveer las consecuencias de elegir a un criminal como presidente.
  
Y es que sólamente en un país de pendejos nos quejamos de la corrupción cuando no sólamente no tenemos una ley contra el enriquecimiento ilícito, sino permitimos corporaciones con acciones al portador y el secreto bancario, una combinación que hace de Guatemala un paraíso de la corrupción "legal" y el lavado de dinero. Sólamente en un país de pendejos nos preguntamos porqué tanto irrespeto a la vida y tanta impunidad pero permitimos que los asesinos que institucionalizaron el irrespeto a la vida y la impunidad anden libremente por las calles.
  
Para nuestra desgracia, y por si ser brutos no fuera suficientemente malo, nuestra moralidad colectiva es plenamente congruente con nuestros 79 puntos de CI. Aspectos fácilmente observables de nuestra idiosincracia como la forma en que tratamos a las mujeres, la forma en que dirimimos nuestras diferencias, nuestra tolerancia por lo mal habido y hasta el gusto por los chistes de Velorio ponen en evidencia que colectivamente somos una sociedad racista, homofóbica, misógina, corrupta, hipócrita, ignorante, intolerante y violenta. Somos un país de enanos morales que conciente o subconscientemente, hemos llegado a racionalizar y a aceptar un estado fallido violento donde la vida no vale nada como algo perfectamente normal.
   
Pero nuestras desgracias no terminan ahí. Magnifican nuestro pendejismo y enanismo moral una castración psicológica y un inmenso síndrome de Estocolomo que nos forzan a buscar la protección de los que históricamente nos han abusado. Somos un pueblo enfermo y cobarde. 
   
Hoy en día nos toca elegir entre dos gángsters. Una tragedia anunciada que es totalmente congruente con nuestra enfermedad. Y no vamos a defraudar, vamos a votar por la peor opción porque para los super pendejos (pendejos con CI abajo del promedio), ser "payaso" es peor que ser genocida. Los pendejos ignorantes no saben que  Pérez Molina es el epítome de la impunidad contra la que dice luchar.
Los pendejos hipócritas habrán de votar en contra de Baldizón por ser corrupto a sabiendas de que Pérez Molina es tanto o más corrupto que Baldizón. Los pendejos ignorantes y violentos votarán por Pérez Molina porque no entienden que la violencia que nos agobia es nada más un efecto cuya causa es el sistema injusto que Pérez Molina se ha comprometido a perpetuar con sus financistas.
   
Hace mucho tiempo que en Guatemala tocamos fondo. Sin embargo, con la inminente llegada de Pérez Molina a la presidencia empezaremos a cavar. Mientras en Argentina se condena a los represores, en Uruguay se eliminan las amnistías y en Brasil se crea una comisión de la verdad, en Guatemala nos movemos decididamente para atrás. La llegada de Pérez Molina a la presidencia resultará en la pérdida de la poca memoria histórica que hemos recuperado, la inmunidad garantizada para el genocidio militar, el descarrilamiento de todos los casos contra ex militares, la salida de la fiscal Paz y Paz del MP, y la reconstrucción de inteligencia militar, esta vez con fuentes ilimitadas de financiamiento. La falta de integridad que caracteriza a nuestro sistema hará que los supuestos contrapesos del congreso y las cortes sean facilmente cooptados, sobornados, chantajeados o intimidados.La sumisión y autocensura de los medios le habrán de garantizar un reinado sin oposición de ningún tipo. Los pendejos habremos electo entonces a nuestro rey. Y estaremos contentos sin duda.
 
 

viernes, 23 de septiembre de 2011

Entre el Sida y el Cáncer

Decía Mario Vargas Llosa de la última elección presidencial en el Perú que para el pueblo peruano votar por Ollanta Humala o Keiko Fujimori era como elegir entre el cáncer y el sida. La realidad latinoamericana es tan desafortunada que la aplicación del símil de Vargas Llosa no se limita al Perú. Los guatemaltecos nos encontramos en este momento en exactamente el mismo aprieto.

En Guatemala, al igual que en otros países latinoamericanos, la inexistencia de candidatos idóneos para los cargos más importantes de elección es la consecuencia lógica de graves deficiencias estructurales de los sistemas legales, electorales, políticos y mediáticos. Con uno solo de estos actores que no juegue su papel responsablemente la calidad de la oferta electoral queda a merced de gente inescrupulosa, de manifiesta incompetencia, de dudosa reputación y hasta con antecedentes criminales. Precisamente el tipo de gente que garantiza la continuidad del status quo.

La ausencia de candidatos idóneos es un problema estructural profundo que no puede resolverse de un día para otro, y que requiere un cambio de mentalidad en masa. De las dificultades de este reto ya hablaremos después de las elecciones. Mientras tanto, el problema inmediato es tener que elegir ahorita mismo entre el sida y el cáncer. Porque desgraciadamente no tenemos una tercera opción, la elección debe ser en efecto, por el menos peor de los dos.

De Otto Pérez Molina basta decir que las acusaciones bien fundamentadas de crímenes violentos en su contra no son precisamente consistentes con el CV de un estadista. El caso sin resolver de los 82 millones es un indicio que además de tener sangre en las manos, Otto Pérez Molina es corrupto.

De Baldizón se tienen indicios muy fuertes y documentados de que ha participado en actos de corrupción. Son famosas sus compras de diputados. Dicen también sus enemigos que tiene nexos con el narcotráfico.

Si resultara ser cierto todo lo que se dice de los dos aspirantes a la presidencia, tendríamos que la elección sería entre las nada alentadoras opciones de un asesino corrupto o un narcotraficante corrupto. Aquí es donde las fallas estructurales de los sistemas legales, electorales, políticos y mediáticos nos pasan la factura: cualquiera de las dos opciones garantiza no solamente la continuidad del status quo, sino de la polarización que cada vez más destruye al país. Una democracia genuina no tendría que pasar semejantes vergüenzas.

Si se da por sentado que los dos candidatos a la presidencia están moralmente descalificados, la estrategia lógica del ciudadano responsable que de verdad quiere hacer buen uso de su voto debe ser analizar la idoneidad de las candidatas a vicepresidenta. Así que la elección no sólamente sería entre el sida y el cáncer, sino entre la diabetes y la tuberculosis. 
Ligeramente mejores opciones desde un punto de vista moral, pero no muy esperanzadoras.
 
De Roxana Baldetti se sabe que fue funcionaria, nada menos que censora de prensa, durante los días ilegítimos de Serrano Elías. Un pecado grave que en cualquier otra jurisdicción descalificaría a un candidato pero que por alguna razón ni se menciona en los medios guatemaltecos. Se acusa a Baldetti también de enriquecimiento ilícito, un delito que no se persigue en Guatemala, pero que es perfectamente válido utilizar para cuestionar la sinceridad de una candidata que alega tener la solvencia moral para luchar contra la corrupción. Otra acusación no menos grave es el señalamiento de incitar a miembros de su partido a la violencia, incluyendo hacer uso de la expresión "camioneta vista camioneta quemada" como una estrategia válida de defensa del voto.

De Raquel Blandón es de la que menos se sabe. Como dirigente de la extinta Democracia Cristiana y primera dama de la nación en tiempos de Vinicio Cerezo su perfil fue relativamente bajo. Aún cuando se sabe que el gobierno de la Democracia Cristiana también fue corrupto,a Raquel Blandón no se le asocia con ningún escándalo en particular, por lo menos por el momento. El votante indeciso podrá tener la certeza que será nada más cuestión de tiempo para que más de alguna mácula -real o aparente- aparezca por ahí.


fotografía: www.despair.com

lunes, 12 de septiembre de 2011

De Mentiritas, Mentirotas, Estadísticas y Encuestas


Los resultados de la primera vuelta han sorprendido a muy buena parte del electorado que consideraba como probable el triunfo en primera vuelta de Otto Pérez Molina que vaticinara el Periódico.

Para los que entienden un poco de estadística, la diferencia entre el 48.9% anticipado por la última encuesta de el Periódico con el 31.6% (con 95% de mesas tabuladas) que en efecto votó por Pérez Molina no puede ser sino un soberano fiasco con un margen de error de más o menos 17.3%.

La encuesta de el Periódico reporta las siguientes preferencias: 48.9, 18.3, 11.5, 4.2, 3.3, 1.4, 1.4, 0.8, 0.1 y 0.1 por ciento para Pérez Molina, Baldizón, Suger, Caballeros, Estrada, de Arzú, Menchú, Gutiérrez, Torrebiarte y Giammattei respectivamente. Dice también que 6.4% , 3.4% y 0.1% de los votos habrían sido nulos, en blanco y “no sabe/no responde” respectivamente . Los votos contados sumarían así 99.9%, con el restante 0.1% desaparecido misteriosamente. Si se toman en cuenta las discrepancias entre el gráfico y el texto (18.3 vs. 18.1 para Baldizón y 11.5 vs. 11.4 para Suger), los votos perdidos podrían llegar al 0.4% o cuatro veces más que los que habrían recibido Torrebiarte o Giammattei.

Es una pena muy grande que el Periódico no comprenda la tremenda responsabilidad que conlleva hacer encuestas de opinión, particularmente en las vísperas a una elección. No es nada más de meterse a jugar con los números o permitir a gente incompetente hacerlo. 

Además de lamentar los obvios errores aritméticos y de imprenta descritos arriba, debe ponerse en duda la idoneidad del muestreo cuando -inconcebiblemente para una encuesta hecha por medio de visitas a domicilio y boleta simulada-, 0.1% de la muestra se reporta como “no sabe/no responde”, una respuesta típica de las encuestas por teléfono. En una supuesta visita a domicilio, la persona que no quiere responder simplemente no accede al simulacro y la boleta no se procesa. Si el encuestado no tiene la intención de compartir su opinión tendría la opción de votar en blanco o nulo. 

Pero el desastre periodístico no termina ahí. Si el Periódico hubiera interpretado su propia encuesta correctamente y hubiera desechado el 9.8% de los votos nulos y blancos del total hubiera concluido que los votos válidos habrían sumado alrededor de 90%. De estos, Pérez Molina habría recibido por lo menos el 54%, ¡más que suficiente para ganar en primera vuelta! 

En otros países, un fiasco como el de la encuesta de el Periódico habría resultado en disculpas públicas desde el editorial, aclaraciones, despidos y renuncias. Pero en nuestro paísito tercermundista con periodistas tercermundistas y estándares tercermundistas nadie se entera.

No ayudan al Periódico en su defensa el que su encuesta haya pronosticado los resultados de todos los otros candidatos -e incluso los votos blancos y nulos- dentro o bastante cerca del margen de error. Tampoco ayuda el que haya reportado “extra oficialmente” en su sitio web la mañana del 12 de septiembre un 38% para Pérez Molina cuando ya a esa hora y con el 95% de mesas computadas el TSE reportaba aproximadamente 31.6% del total de votos. Si el periódico aduce que se refería a la proporción de los votos válidos primero tendría que explicar porqué entonces quiso salir con una de manzanas versus naranjas y contradecir la metodología (de reportar proporciones del total de votos) utilizada en sus encuestas. Segundo, tendría que explicar de dónde salió el 38%, porque a esa hora el número era 36% y las tendencias estaban ya claramente definidas; y por último, porqué tendría que explicar porqué jodidos no interpretó en su momento la última encuesta utilizando únicamente los votos válidos y anunció la victoria potencial de Pérez Molina en primera vuelta con 54% de los votos válidos. 

No se necesita ser muy mal pensado para considerar la probabilidad de una manipulación de la encuesta de el Periódico, especialmente cuando el apoyo al Partido Patriota en los últimos días ha sido más abierto que solapado. Pero dudamos mucho que alguien vaya a decir esta boca es mía, especialmente cuando otros medios (e.g. Prensa Libre) cometieron el mismo pecado hace cuatro años.

En esta bitácora hemos ya denunciado la incestuosa relación entre el Periódico y el Partido Patriota , el silencio institucional de el Periódico al pasado de Pérez Molina y la amnesia al papel de censora que Baldetti voluntariamente aceptó durante los días del autogolpe de Serrano. Tampoco habremos de olvidar los editoriales de las últimas semanas, particularmente el del 8 de septiembre que disfrazado de signos de interrogación daba por hecho el triunfo de Pérez Molina en primera vuelta. Parafraseando a Lincoln: -No todos somos pendejos todo el tiempo Mr. Font.

sábado, 27 de agosto de 2011

Donde el Tuerto es Rey


En su columna de ayer (26-08-11), Juan Luis Font se lamenta que el partido patriota debe batallar la recta final de las elecciones en tres frentes: la alianza UNE-GANA, las “críticas” al pasado de Otto Pérez Molina y el candidato Manuel Baldizón.

De las "críticas" contra Pérez Molina dice Font “El segundo frente del Partido Patriota es menos convencional pero no más preocupante. Las críticas hacia su candidato arrecian, aunque son poco efectivas. En Guatemala, que Otto Pérez Molina sea un protagonista de la guerra y por tanto se le haga coresponsable de las atrocidades cometidas por el Ejército en ese período (hasta llamarle “genocida”) simplemente no hace mella en un electorado impertérrito. El video de una entrevista al escritor Frank Goldman sobre la presunta presencia de Pérez cerca de la escena del crimen de Gerardi o la aparición oportuna de un Wikileak para recordar que uno de los hermanos Mendoza fue parte del Patriota (todos temas abordados de forma pública en la campaña de 2007), no consiguen sino convencer a los convencidos.”

A los que lo hemos visto en los videos promocionales del PP no nos sorprende para nada que Font se preocupe por las “críticas” al candidato. Sin embargo, quien a estas alturas siga creyendo que Juan Luis es un periodista independiente necesita considerar lo siguiente:

1. No son "críticas" comunes y corrientes. Son acusaciones de crímenes de lesa humanidad y asesinato. Si el director de un medio es incapaz de diferenciar una crítica de una denuncia o acusación grave, pocas esperanzas tenemos de que los periodistas bajo su control puedan hacerlo.

2. ¿Las críticas son poco efectivas de acuerdo a quien?. El papel de un periodista en este caso no sería llegar a conclusiones sumarias, sino investigar las causas del efecto ¿Porqué estas denuncias graves, de las que se tienen indicios razonables de ser por lo menos plausibles no están teniendo impacto en la opinión pública? ¿Será porque el pasado de Pérez Molina es tabú en los medios guatemaltecos?¿Será porque ningún director de medios ha ordenado un proyecto investigativo que conteste las preguntas claves? ¿Acaso no le interesa a Font en lo absoluto saber si lo que se dice de Pérez Molina es remotamente cierto? ¡Estamos hablando nada más y nada menos del que probablemente sea el futuro presidente de la república! Al mencionar tangencialmente las “críticas” y casi inmediatamente después ningunearlas con un vulgar argumentum ad populum, Font pone en evidencia o que es incompetente, o que es deshonesto. Le quedará la libertad al amable lector de llegar a sus propias conclusiones.

3. Otto Pérez Molina fue protagonista del conflicto armado interno (no hubo "guerra"), y como oficial superior del ejército tuvo que haber sido corresponsable de más del 90% de las atrocidades. Esto es una verdad histórica que no da lugar a ambigüedades, sin embargo Font pretende torpemente mezclar el cebo con la manteca con otra falacia deshonesta (esta vez non sequitur) cuando sugiere que porque “el electorado” ignora los graves señalamientos que se le hacen a Pérez Molina, estos estos no son dignos de debatirse en los medios.

Es necesario recalcar que el electorado no ha tenido la oportunidad de conocer en detalle el pasado de Otto Pérez Molina para poder juzgar su idoneidad como candidato. También le recordamos al Sr. Font que él y todos los otros formadores de opinión que han callado sobre el pasado de Otto Pérez Molina son los responsables directos de que este electorado no sepa de un tema de relevancia nacional que debería ser motivo de intenso escrutinio. ¿Cómo explica Font que el escrutinio que existió para con Sandra Torres no exista para con Otto Pérez Molina?

4. Desde el punto de vista legal, la entrevista de Francisco Goldman no es nada más ni nada menos que una denuncia que en otros lados se tomaría muy en serio. Goldman tampoco se limita a señalar la presencia de Pérez Molina en la cantina (que Font pone en duda), sino habla también de la investigación de la ONU, las conversaciones telefónicas de Pérez Molina con uno de los Lima cuando supuestamente no se conocían, las inconsistencias y mentiras de Pérez Molina, etc, etc.

Una cosa es que los estándares periodísticos en Guatemala sean virtualmente inexistentes y que las leyes contra la difamación y la calumnia no se cumplan, pero otra muy distinta que Font ignore que en los EEUU este tipo de cosas se toman tan en serio que sería inconcebible suponer que Goldman pudiera poner en riesgo su carrera como escritor, reputación, libertad y seguridad personal por una calumnia.

Evidentemente, Font o no sabe o no quiere enterarse de la seriedad de la situación a la que se metió, porque ahora reconoce que ha visto ese video y que no ha cumplido ni con su responsabilidad profesional de entender la gravedad de la denuncia ni con su responsabilidad de comunicador social de difundirla. Es importantísimo señalar que si ese video lo pasara la televisión nacional, el ministerio público tendría la responsabilidad legal de actuar de oficio. Las preguntas para Font serían entonces obvias: si vio el video y comprendió la seriedad de las acusaciones, ¿por qué no hizo lo posible por difundirlo, discutirlo, confirmarlo o desmentirlo en Canal Antigua? ¿Ha hecho lo posible Font por contactar a Goldman para confirmar la veracidad de los señalamientos? ¿Ha hecho lo posible Font para pedir explicaciones a Otto Pérez Molina? En caso de que todo fueran inventos de Goldman, ¿No cree Font ya sea como bona fide comunicador social o como estratega del PP que lo procedente sería no solo denunciar a Goldman sino demandarlo por difamación? ¿Está enterado Font si existe algún tipo de denuncia por calumnia o difamación contra Goldman de parte de Pérez Molina?

Nos llama poderosamente la atención que Font haya evitado mencionar entre las “críticas” dos casos que él conoce perfectamente bien: el documental finlandés de 1982 donde Pérez Molina se incrimina a sí mismo (entrevistado por Allan Nairn y Jean-Marie Simon) en las acciones de tierra arrasada en el área Ixil y que lo coloca en el mismo lugar que cuatro hombres torturados y asesinados en Nebaj, y la denuncia que Allan Nairn hiciera años después en el semanario Newsweek sobre la responsabilidad de Pérez Molina en el asesinato del juez Elías Ogaldez.

Es necesario señalar que Font está familiarizado con el trabajo de Nairn y Simon. Evidencia fotográfica de los cuatro cadáveres de Nebaj aparece en “Guatemala Eterna Primavera, Eterna Tiranía” de Simon, libro cuya última edición contiene contribuciones editoriales de Font. El artículo de Nairn en The Nation ha sido del conocimiento de los directores de todos los medios por años. Incluso desde esta bitácora le hicimos llegar a Font en el 2007 un artículo donde denunciamos a Pérez Molina en base al artículo de Nairn.

Habiendo demostrado que Font sabía de estos dos casos, la pregunta que habrían de hacerle quienes aún creen que es periodista sería ¿porqué no mencionó estas dos graves denuncias que podrían afectar la imágen del que habría de ser presidente de la república?

Los patriotas por su parte también podrían preguntarle porque dejó el trabajo a medias: ¿Porqué no mencionó estos dos últimos casos para despacharlos inmediatamente después con falacias como hizo con los otros? ¿Será porque la evidencia en estos casos es mucho más contundente que la entrevista de Goldman? ¿Será porque Nairn ya declaró en España sobre lo que vió en Nebaj?

5. ¿La “aparición oportuna” de un wikileak? ¿Sugiere acaso Font que los señalamientos contra Otto Pérez Molina deben desecharse por tratarse nada más de una estratagema electorera? ¿Sugiere Font que Plaza Pública publicó el wikileak no porque considere que el pueblo de Guatemala tiene derecho a escrutar el pasado de Otto Pérez Molina sino porque es un frente mediático de su adversarios políticos? Juan Luis Font le debe a Plaza Pública por lo menos una explicación.

6. Los convencidos somos muy pocos porque gente como Juan Luis Font y medios como el Periódico impiden que se hable del pasado de Otto Pérez Molina. A pesar de eso, somos cada vez más. Como lo ilustrara perfectamente el columnista Carlos Figueroa Ibarra, una muy buena proporción de la gente que apoya a Otto Pérez Molina no sabe absolutamente nada de su pasado. Algo que dice mucho de nuestros "formadores de opinión", quienes todavía tienen el cinismo de preguntarse porqué el pueblo no se indigna ante lo que no sabe de Pérez Molina.

El que los señalamientos contra Pérez Molina sean del dominio público en todas partes menos en Guatemala debería ser motivo de vergüenza para los pseudo periodistas chapines.

domingo, 21 de agosto de 2011

El Negocio Electoral y el Status Quo


En una de las respuestas a nuestras dos últimas entregas, en las cuales denunciábamos el papel que la prensa juega en la farsa que conocemos como proceso electoral, una periodista profesional amiga de esta bitácora sugiere que los periodistas mencionados en realidad no tienen ni voz ni voto en este caso en particular, y que quienes verdaderamente deciden son sus anunciantes, entiéndase por esto los miembros del capital tradicional, a quienes no les importa quien gane siempre y cuando se mantenga el status quo. Las partes conducentes de la nota serán reproducidas a continuación con la aprobación de la autora que por razones obvias no desea ser identificada:

“Entiendo perfectamente tu indignación por la cobardía y falta de profesionalismo de los periodistas que mencionás. Sin embargo, tenés que entender que hay dos razones que explican perfectamente su conducta. La primera razón es que el negocio de ellos depende totalmente de sus anunciantes, así que no se pueden dar el lujo de contrariarlos. La decisión de que OPM fuera el próximo presidente fue tomada hace rato por gente clave del monopolio del pollo, el monopolio de la cerveza, el monopolio del cemento y el oligopolio del azúcar. El apoyo a OPM ha sido mucho mayor que hace cuatro años porque la vez pasada los monopolios también apoyaban a Colom. Esta vez no apuestan por nadie más y las instrucciones han sido muy claras para los medios no solo de que hay que ayudar, sino de que no se puede impedir que OPM llegue. Como el poder que tienen los monopolios sobre otras empresas menores es tan o más grande que el que tienen sobre la prensa, el consenso dentro del poder económico es generalizado. ¿Porqué? Simplemente porque OPM como Colom en su momento le garantizaron a los monopolios que preservarían los tres pilares del status quo: no más impuestos, no legislación anti monopolios, y no políticas estatales que modifiquen la oferta de empleo actual (entiéndase todo aquello que amenace la oferta de mano de obra barata). Como te dije anteriormente, a los monopolios no les interesa en realidad quien gane sino que el status quo se preserve tal y como está. Después de todo, fue precisamente ese status quo la causa central del conflicto armado interno y lo que el ejército defendió. A través de las décadas, mientras todos los demás se mataban los unos a los otros, los monopolios han crecido constantemente y nunca se han visto afectados por recesiones, crisis o enfrentamientos de ningún tipo, simplemente porque los impuestos bajos, las leyes que permiten los monopolios y la mano de obra barata han estado siempre allí.

La segunda razón es más mundana y está relacionada a la primera pero es distinta. Primero que nada recordemos que el NEGOCIO de la prensa hace su agosto cada cuatro años con cada proceso electoral. Con eso presente, se habla de que la campaña de OPM estaría gastando por lo menos 60 millones de quetzales en dos meses. Todo el mundo sabe que es mucho más que eso, pero asumiendo que fuera exacta la cifra, ¿cuánto de ese dinero creés que se gasta en la prensa escrita? Bastaría nada más ver el número de páginas impresas y anuncios on line para estimar la contribución de la campaña del PP a las arcas de los medios de comunicación y comprender perfectamente porqué estos tendrían razones de sobra para no querer antagonizar a sus cientes. Si se quisiera ser un poco más malpensado, se podría fácilmente concebir la posibilidad de que hasta los mismos medios se convirtieran en financistas de los partidos tal y como sucede con el monopolio televisivo que descaradamente cobra la factura después.

Para terminar, mi opinión es que OPG ganará las elecciones contra viento y marea y las cosas continuarán exactamente igual. Probablemente sí haya una reducción en crimen porque los criminales a él sí le tienen miedo. Pero aparte de eso, todo lo que podemos esperar es más status quo".

A esto último agregaríamos, impunidad garantizada para todos los crímenes de lesa humanidad, cooptación, chantaje o intimidación de los otros poderes del estado, recrudecimiento de las políticas neoliberales, incremento de las actividades mineras, explotación irracional de los recursos naturales y la perennización de la injusticia.


Fotografía: Reuters

jueves, 11 de agosto de 2011

Horchata en las Venas (o el Asesino de Gerardi)


Oscar Clemente Marroquín se lamenta a menudo de la falta de coraje de los guatemaltecos que no hacemos nada cuando cualquier hijo de vecino viene a babosearnos, estafarnos o vernos la cara de pendejo. Horchata en las venas, dice Oscar Clemente que tenemos los guatemaltecos.

El asesinato de Monseñor Gerardi fue sin lugar a dudas uno de los crímenes más deleznables en la historia de los crímenes del ejército. Aunque se identificó y condenó a los autores materiales, la persecución de todos los autores intelectuales está aún pendiente. El caso todavía está abierto. Por increíble que pueda parecer, el pueblo de Guatemala aún no se ha enterado que Otto Pérez Molina ha sido señalado por Francisco Goldman (ver video arriba) como responsable intelectual del crimen. Guatemala está a punto de elegir a otro genocida porque la gente que controla los medios de comunicación o tiene horchata en las venas o es parte del movimiento patriota.

Por muchas razones en esta bitácora siempre hemos considerado a Oscar Clemente el mejor periodista de Guatemala. Sin embargo, nos confesamos totalmente incapaces de entender el silencio que ha mantenido con respecto al pasado de Otto Pérez Molina a pesar de la cantidad abrumadora de evidencia de que se dispone dentro y fuera del país. La triste conclusión es que Oscar Clemente es quizás uno de los más grandes cobardes de Guatemala. O de pronto el cobarde más hipócrita. O el menos coherente. O el más vivo (bien nos baboseó con su supuesta moralidad). Decimos esto porque en una sociedad como la nuestra la cobardía de gente con poder y algo de solvencia moral es un crimen que llora sangre.

Y señalamos a Oscar Clemente, primero porque no podemos creer que no conozca el pasado de Pérez Molina, y segundo porque no sería razonable esperar que el poco juicioso de Chepe Zamora, el huevos tibios de Juan Luis Font, o el corrupto de su hermano Gonzalo de pronto denunciaran al movimiento de que son parte. Y es que tanto Chepe como Juan no se limitan a hacerse de la vista gorda o a publicar maravillas de Pérez Molina, sino participan activamente como generadores de opinión reconocidos en los videos promocionales oficiales de Pérez Molina y Baldetti. Tampoco nos olvidamos de la profunda relación con el PP que Gonzalo evidenció cuando se quiso pasar de vivo con su pseudo encuesta en la última elección.

Dado el perfil del crimen de Gerardi, nos resistimos a creer que Oscar Clemente no se haya enterado de la explosiva revelación en la que Francisco Goldman sindica al flamante presidente electo de la autoría intelectual del asesinato de Gerardi. En su breve aparición en Democracy Now (video arriba), Goldman mencionó las conversaciones telefónicas de Pérez Molina con los Lima, los pasaportes utilizados para despistar, las incoherencias, las mentiras, los resultados de la investigación de la ONU, en fin, suficiente para que cualquier periodista con sangre en las venas se interesara en explorar el caso. Pero no, en Guate tenemos horchata.

A pesar de su magnitud, la saga Gerardi, es nada más un caso. Y si se tratara de que un caso no es suficiente para descalificar a un candidato a presidente, se tiene también el caso del juez Elías Ogaldez, asesinado mientras perseguía penalmente a ex militares. De acuerdo al renombrado periodista Allan Nairn, la muerte del juez Elías Ogaldez fue planificada por Otto Pérez Molina. En otra grave acusación que debería por lo menos despertar curiosidad en los periodistas, Allan Nairn también identificó a Pérez Molina como empleado de la CIA. ¿Cómo es posible que ser denunciado de haber asesinado a un juez o ser empleado de la CIA por nada menos que un ganador del premio Polk de periodismo no sea considerado información relevante en el currículo de un candidato a presidente por la prensa nacional? ¿Será la horchata? ¿Será posible que Oscar Clemente no sepa esto?

Si Oscar Clemente necesitara más para decir “esta boca es mía”, se tiene también la evidencia audiovisual de Pérez Molina en el Area Ixil operando bajo el pseudónimo de Tito Arias. No podemos creer que Oscar Clemente no haya visto el video, ni las fotos de la periodista Jean-Marie Simon que incriminan directamente a Pérez Molina en la tortura y asesinato de por lo menos cuatro personas. Pensaríamos que de pronto es mucho pedir investigar las masacres que coincidieron en tiempo con la estancia de Pérez Molina en Nebaj, pero que alguien calle sobre un video que habla por sí mismo se explica únicamente con horchata.

Podríamos también mencionar los casos Bámaca, Carpio y Epaminondas González, pero sería redundar. Basta decir que los indicios de que Pérez Molina es un psicópata están ahí para quien quiera verlos. Guatemala está a punto de elegir a un psicópata como presidente. Pérez Molina es un psicópata que ha demostrado ser capaz de hacer literalmente cualquier cosa para alcanzar sus objetivos. Un psicópata que sabe perfectamente como cooptar, sobornar, intimidar o eliminar a cualquier juez, fiscal o periodista que se le ponga en el camino. Un psicópata que sabe perfectamente como manipular a la gente con horchata en las venas para que trabajen para él. Un psicópata que es plenamente capaz de corromper a Gonzalo, chantajear a Chepe y ahuevar a Juan. ¿Cuál será la excusa de Oscar Clemente?


martes, 2 de agosto de 2011

Prensa Libre y Patriota

De acuerdo a los resultados de la última encuesta de Prensa Libre (1 de agosto del 2011), la intención de voto de Pérez Molina bajó del 42.5% al 37.6% con respecto al sondeo previo. En el artículo que reporta los resultados, los intérpretes de Prensa Libre consideran esta diferencia “leve” o “no significativa”.

La simplicidad del análisis de Prensa Libre podría convencer a la persona promedio que no entiende de estadística. Pero para cualquiera que tenga la más mínima noción de cómo deben manejarse estas diferencias el escenario es muy distinto. En términos absolutos, una diferencia del 4.9% no es “leve” cuando el margen de error es del 2.8%. Cuando se analizan los datos en términos relativos, la intención de voto para Pérez Molina se redujo en 11.5%, cantidad bastante significativa que echa por tierra la asertividad del paupérrimo subtítulo que dice: “Si bien hubo movimientos leves entre las preferencias del electorado, los cinco primeros candidatos presidenciales no muestran significativas diferencias respecto de hace un mes” (sic). Para acabarla de ajustar, el artículo que reporta los resultados incluye la opinión de un “experto” que concluye sin evidencia de ningún tipo, que para revertir la tendencia de Pérez Molina se necesitarían “esfuerzos sobrehumanos”.

Quien conozca el historial de Prensa Libre sabrá que la simpatía por Pérez Molina y por lo que éste representa no es nada nuevo. Después de todo, Prensa Libre ha sido uno de los cómplices históricos de la impunidad que ha permitido que presuntos genocidas como Pérez Molina y Ríos Montt participen en la vida política del país. Tampoco podremos olvidar el fiasco de la última elección, en la que Prensa Libre burdamente quiso manipular la opinión pública con resultados que daban a Pérez Molina como triunfador.

Pero la relación entre Prensa Libre y el Partido Patriota es mucho más profunda todavía. Se tiene conocimiento que en el eventual triunfo electoral de Pérez Molina, los ministerios de relaciones exteriores y gobernación estarían a cargo de Julio Ligorría y Mauricio López Bonilla, individuos que además de tener historiales dudosos, tienen también nexos profundos con Mario Antonio Sandoval, el accionista más influyente de Prensa Libre y especie de Rupert Murdoch subtropical.

De Julio Ligorría, se sabe que además de ser columnista de Prensa Libre es “estratega político”, que en buen chapín podría interpretarse como intermediario de negocios shucos de toda clase con gente poderosa. En esta línea de trabajo, Ligorría trabajó (fingiendo imparcialidad) como agente doble en las disputas recientes de los accionistas de Prensa Libre. Uno de los logros de Ligorría fue haber convencido a Chepe Zarco de vender sus acciones (de paso, Ligorría fue la última persona que vio con vida a Zarco horas antes de su misteriosa muerte). Negociando de buena fe, socios como el desafortunado Zarco nunca se imaginaron que Ligorría era leal únicamente a su íntimo amigo Mario Antonio Sandoval.

De Mauricio López Bonilla se sabe que fue militar, y que como Pérez Molina tiene las manos llenas de sangre.
Como miembro de la cofradía, López Bonilla tiene accesso a las redes de inteligencia que quedaron intactas desde el fín de la guerra. Como a Pérez Molina, sus enemigos y la prensa le temen. Inusualmente competente para ser chapín, y con contactos por todos lados, López Bonilla impresiona a sus clientes civiles con técnicas y estrategias militares para promocionar sus "servicios". Desde el retorno de la "democracia" a la fecha, ha sido acusado en numerosas ocasiones de fabricar planes de desastibilización política al gusto del cliente. Se sabe también que estuvo a cargo de las “operaciones” de inteligencia, monitoreo y hostigamiento al personal rebelde de Nuestro Diario. La relación con Mario Antonio Sandoval es más de negocios pero casi tan profunda como la otra. El que López Bonilla servilmente le diga a Sandoval "mi comander" cada vez que se dirige a él evidencia que está perfectamente enterado del verdadero poder de Sandoval.

De ganar el Partido Patriota las elecciones, no es del todo descabellado suponer que con por lo menos dos de sus paniaguados en posiciones claves, Mario Antonio Sandoval estaría amasando más poder del que ya tiene. Como lo demostró el escándalo de Rupert Murdoch en Inglaterra, no es bueno para la democracia el que operadores políticos y mediáticos de la calaña de los mencionados lleguen al poder. Una razón más para no votar por Pérez Molina.

sábado, 9 de julio de 2011

¿Quién Mató a Facundo?



Ciertamente quienes le dispararon. Pero no es tan sencilla la cosa.

A Facundo también lo mató la injusticia del país más injusto de América. La injusticia madre del status quo y abuela de la impunidad que cobardemente aceptamos.

A Facundo también lo mató la cobardía de los que conociendo las causas atávicas y recientes de la injusticia y la impunidad se niegan a hablar de ellas, mucho menos aceptarlas y hacer algo por eliminarlas.

A Facundo también lo mató la avaricia de los que teniéndolo todo se niegan a pagar impuestos para que el niño de la calle de hoy y sicario de mañana vaya a la escuela.

A Facundo también lo mató el silencio criminal de los medios del status quo que al negarse a reconocer las causas e identificar a los responsables de la realidad actual perpetúan la impunidad.

A Facundo también lo mató la mediocridad y el egoísmo de los que contentos con lo poco que tienen ven como basura a sus hermanos que no tienen nada.

A Facundo también lo mató la guerra fría que nos impuso el fanatismo ideológico que habría de justificar el genocidio con el que se institucionalizó la impunidad.

A Facundo también lo mató la ceguera de los que apoyan la elección de genocidas y otros delincuentes comunes para que perpetúen la impunidad.

A Facundo también lo mató la corrupción e incompetencia de los pseudopolíticos que pactan con el diablo la perpetuación de la impunidad para poder llegar al poder.

No podemos hacer más que pedirte perdón por tanto pendejo Facundo. Mientras lloramos tu muerte te prometemos que tu sangre no habrá sido derramada en vano. Si te inmolaste por nosotros como un redentor, lo menos que podemos hacer es celebrar tu vida y honrar tu muerte con acciones plenamente congruentes con lo que tus mensajes nos dejaron.

jueves, 30 de junio de 2011

El Gran Engaño

¿La Patria de Quién?

La Gran Oportunidad
era el nombre de un video promocional de la Escuela Politécnica durante el zenith del poderío militar en los años 80. Diseñadas para la impresionable mente adolescente, las imágenes del video contenían un mensaje tan simple como seductor: hágase militar y no le faltará nada en la vida. La enorme disponibilidad de recursos del alma máter militar de que el video hacía alarde era demasiado difícil de ignorar, especialmente cuando se contrastaba con la precariedad del resto de instituciones públicas que todos conocían. Fuera por ambición, convicción, necesidad y hasta guanaquería, no pocos adolescentes sucumbieron a los cantos de sirena de la escuela.

Una vez adentro, el cadete era sometido a un brutal proceso de deshumanización. Abusos físicos y psicológicos inconcebibles en las fuerzas armadas de un país civilizado eran cosa de todos los días en la escuela. La depravación de este cuidadosamente diseñado proceso de selección era equiparada únicamente por la intensidad del adoctrinamiento anticomunista y el arraigamiento de un profundo complejo de superioridad con respecto a los “pachucos”, seres débiles, incompetentes e indignos en la cosmovisión militar. El producto final era un autómata sadomasoquista, fanático anticomunista y leal a cualquier causa que le ordenaran: el tonto útil perfecto de la guerra fría que de paso servía como pilar del status quo.

A pesar de todo para las víctimas -no podían haber sido nada más-, las vejaciones y alienación a las que voluntariamente se sometían tenían un quid pro quo: la posibilidad de membrecía en el privilegiado club de oficiales, el selecto grupo de putativos ciudadanos de primera que podía aspirar a la posición de “jefe de estado”. Todo el mundo creía saber el precio a pagar. Todo el mundo sabía que no cualquiera se graduaba de la escuela. La vulnerabilidad psicológica propia de la edad y el cuidadosamente diseñado proceso de manipulación de la escuela imposibilitaba a las víctimas el poder percatarse que le estaban vendiendo el alma al diablo, o peor aún, que alguien los estaba utilizando.

Para ser justos, los cadetes no estaban plenamente conscientes de su papel de rata de laboratorio. El amor por la patria era real. La inculcación de virtudes humanas como la integridad, la disciplina y la tenacidad normalmente caía en tierra fértil. La mística era genuina. Con la notable excepción del respeto a la dignidad humana de los mismos cadetes, el respeto por los reglamentos internos existió como en ninguna otra institución del estado. La formación militar era sólida, sin embargo, en ningún momento se les informó de las verdaderas causas de la guerra, ni de las características reales del “enemigo” que habrían de enfrentar en las áreas de combate. No dejaba de ser paradójico que quien se graduaba de la escuela era típicamente competente, leal, íntegro e idealista; pero también rábido anticomunista con un profundo desprecio por todo lo civil y democrático.

Conscientes de ello o no los cadetes se habrían de enterar que mal paga el diablo a quien le sirve a los pocos meses de haberse graduado. Descubrían por su cuenta que cuando se hablaba del “enemigo” a menudo se hablaba de civiles desarmados. El desconcierto era inevitable: la escuela los preparaba para pelear contra rebeldes desalmados, no contra mujeres y niños indefensos. Era entonces cuando para proteger los intereses del ejército de la humanidad de los oficiales jóvenes, los superiores invocaban como conviniera la lealtad irracional o el adoctrinamiento ideológico de la escuela.

Pasaban los años y los jóvenes oficiales avanzaban sus carreras entre los privilegios y la comodidad de la coraza ideológica que los protegía de sus conciencias. Pero con la edad llegaba la madurez. La vulnerabilidad al adoctrinamiento ideológico era cada vez menor. La mística de la escuela se veía cada vez más lejana. El poder absoluto que corrompe absolutamente hacía caer a los comandantes de sus pedestales cuando sucumbían a la tentación de enormes presupuestos en efectivo, o al dinero fácil del contrabando o el narcotráfico. El ejército y la escuela no eran la misma cosa.

La transición a la realidad continuaba lenta pero segura. El ejército de un mayor no era el mismo que el de un subteniente. Se parecía cada vez más a una farsa sin necesariamente estar consciente de ello. Dentro de su fachada legaloide, el ejército era una estructura ilegal en nada diferente a la mafia italiana, con códigos de silencio y todo. Con cada ascenso, los intereses de la patria entraban cada vez más en conflicto con los del ejército y los personales. A cierto nivel, los sueldos en dólares y las prebendas de todo tipo acallaban cualquier remanente de conciencia. La cómoda coraza ideológica ya no era solamente la mejor protección sino la mejor excusa para mantener el status quo.


Treinta años después el sepulcro blanqueado del ejército de los 80 empieza a abrirse. Ante el insoportable hedor y atrapados en el pasado, algunos de los cadetes de todos los tiempos tratan ingenuamente de aferrarse a la pseudo superioridad moral que aprendieron con los ideales genuinos de la escuela. Otros a la coraza ideológica que según ellos aún los protege. Otros más al fanatismo religioso que les permite vivir con su conciencia. Dicen que "lucharon por la patria". ¿La patria de quién? No se dan cuenta que las heridas abiertas del país pasan por ellos, y que no será posible cerrarlas hasta que no acepten que la gran oportunidad termino siendo un cruel engaño. El emperador siempre estuvo desnudo.

Si los cadetes de todos los tiempos de verdad quieren reconciliarse con su pueblo y honrar la memoria de Arbenz y los cadetes del 54, deberán recordarse que la lealtad a la patria y a su pueblo deber ser mayor que la lealtad al ejército, ciertamente mayor que la lealtad a los autores intelectuales de los crímenes de lesa humanidad. Guatemala necesita que los cadetes de todos los tiempos recuerden la integridad que aprendieron en la escuela y denuncien a los que se enriquecieron haciéndolos asesinos de su propio pueblo. Pero eso no será posible sino admiten primero que también fueron víctimas de la guerra. Víctimas de los designios de los EEUU (que hoy los desprecian) y de unos pocos traidores a la patria que se prestaron a ello desde el 54 y que hoy cobardemente fingen ignorancia. Ni los unos ni los otros se merecen ningún tipo de lealtad.

miércoles, 29 de junio de 2011

El Arresto de un Anciano (Masacres Ordinarias)


La semana pasada se supo del arresto de un anciano de 81 años. Se le sindica de múltiples asesinatos cometidos décadas atrás. Tanto la policía como la sociedad civil celebraron la captura de tan famoso criminal. Que se sepa, nadie salió a la defensa del acusado. Ningún columnista comentó sobre su aparente dignidad o describió a su esposa como solícita y abnegada, o menos aún, evidenció conmiseración por su edad avanzada o arguyó inocencia. Por el contrario, la naturaleza vil de sus crímenes se debatió abiertamente. El sentimiento tanto en las fuerzas del orden como en la sociedad civil por la captura de tan peligroso criminal es de alivio y satisfacción. Nadie cuestiona la gravedad de los crímenes y pocos dudan que el acusado pase el resto de sus días en la cárcel.

El anciano de 81 años en cuestión es James “Whitey” Bulger, y el país donde esto sucedió fue los EEUU. La misma semana en Guatemala, la captura de otro anciano de la misma edad por crímenes mucho más numerosos y atroces ha sido una historia muy distinta en los medios. Para empezar, la noticia que quizás sea la más importante de los últimos 30 años no se ha merecido un editorial de los periódicos “más importantes” del país, pero sí numerosas columnas de defensa arguyendo inocencia y cualquier cantidad de empatía por la vejez y “dignidad” de “su general”.

Desgraciadamente, la respuesta colectiva de los medios refleja la putrefacción moral de una sociedad que se conmueve por la senectud de un genocida, pero que es totalmente incapaz de dar mínimas muestras de consideración a sus víctimas. De acuerdo a la interpretación legal del distinguido abogado Acisclo Valladares que muchos convenientemente adoptan, en Guatemala no existió genocidio. De tener razón Acisclo, lo menos que se puede hacer entonces es perseguir legalmente a López Fuentes et al. por masacres ordinarias o por asesinatos comunes y corrientes.

Fotografía cortesía de mimundo.org