jueves, 8 de octubre de 2009

Algo es Algo...

La certeza de la autodestrucción ha forzado una inédita convergencia de intereses.

Esta semana pudimos presenciar algo sin precedentes en la historia de Guatemala: la unificación de criterios de la gente con voz para lograr un objetivo común que es inconfundiblemente decente. El rechazo coordinado de los columnistas de opinión a la elección de vulgares delincuentes comunes como magistrados a la Corte Suprema de Justicia es un halo de esperanza en un país que es considerado por muchos un estado fallido.

La inédita cooperación entre personas que normalmente se dedican a promover sus intereses sectoriales en perjuicio del bien común podría explicarse en que a lo mejor las cosas no habían estado lo suficientemente malas. Quizás fue necesario tocar fondo para poder entender la gravedad de la situación y darse cuenta que sin una cantidad mínima de decencia es imposible salir de la crisis.

En los países desarrollados es perfectamente normal el escrutar el pasado de los candidatos a puestos de elección. No es suficiente con que el candidato no tenga récord criminal, también debe tener buena reputación y sobresalir en algo. Si 9 de cada 10 candidatos guatemaltecos jamás serían considerados idóneos para aspirar a puestos de elección o a magistraturas elevadas en otros países, resulta prepóstera la actitud de los candidatos a magistrado que argüían que “se estaba violando su presunción de inocencia”. ¡Como si los estuvieran metiendo al bote!

Ojalá que el precedente de los aspirantes a magistrados de la Corte Suprema de Justicia sirva para escrutar de ahora en adelante el pasado de todos los candidatos a puestos de elección.

El simbolismo de la acción de los columnistas es sin lugar a dudas enorme. Se demostró no solamente el inmenso poder de la unidad, sino que cuando se quiere se puede derrotar a los señores de Xibalbá...

No nos hacemos ilusiones esperando que las cosas se vayan a componer de la noche a la mañana. Sin embargo, reconocemos y celebramos el primer paso. Cae de su peso que debamos preguntarnos ahora cómo exactamente se eligió a los actuales magistrados de la Corte de Constitucionalidad y de la Corte Suprema de Justicia...