sábado, 16 de mayo de 2009

No hay mal que por bien no venga: (1) El Camote



El caso Rosenberg es un recordatorio más de que somos una nación inherentemente corrupta en un estado fallido, una conclusión que hemos sostenido desde hace mucho tiempo en esta bitácora.

Crímenes como el asesinato de Rodrigo Rosenberg no son en realidad nada nuevo. Sucesos igualmente condenables se dan literalmente todos los días sin que sea conveniente -para los que deciden- discutirlo abiertamente. La diferencia esta vez es la inevitabilidad del show mediático. Pero aprovechando la oportunidad, y fieles a nuestra costumbre de analizar las cosas desde otro ángulo creemos que el caso Rosenberg debe verse como una oportunidad para que se ventilen cosas que nunca se ventilarían de otra manera.

Hasta el mismísimo Colom tiene que reconocer que la primera e inevitable avenida de investigación para la CICIG o cualquier otro ente investigador con dos dedos de frente no puede ser otra que determinar su supuesto papel en el asesinato. De ser inocente no le queda más que convencerse a sí mismo “el que nada debe nada teme”. El ponerse exageradamente defensivo sería caer en la trampa que supuestamente sus enemigos le han tendido.

Para las mentes tan simples como abundantes de nuestro país, el asesinato del abogado Rosenberg es un caso de abrir y cerrar. Una harto difícil lucha cuesta arriba contra lo abrumadoramente obvio de la evidencia para cualquiera que quiera demostrar lo contrario. El problema mayor de Colom es que en un momento tan acalorado como el actual, pedirle serenidad y cabeza fría a un pueblo caracterizado por la ignorancia, dado a los prejuicios e históricamente sediento de justicia -cuando no de venganza- es de verdad, mucho pedir.

Pero los que conocemos desde adentro la naturaleza surreal y antilógica de nuestra realidad, tenemos razones para pensar que las cosas no necesariamente son como todo el mundo ahora cree que son. Simplemente porque nunca han sido. ¿No se caracteriza acaso nuestra ¨historia oficial¨ por ser un compendio de deliberadas distorsiones de la realidad? Tampoco se puede ignorar que la evidencia dejada por la víctima genera más preguntas que respuestas.

Pero ¿Qué haría un detective o investigador profesional?

Primero que nada no descartar ninguna hipótesis. Segundo, no dejarse engañar por los sentidos. Discutiremos a continuación 3 hipótesis que cualquier investigador con un mínimo de criterio debería explorar. (Continuará).

2 comentarios:

Goathemala dijo...

Veremos las hipótesis.

De lo que no me saca nadie ya es de lo del Estado fallido porque es un despojo o un botín para unos cuantos y, además, no vela por la seguridad de sus ciudadanos.

Asisto con dolor e impotencia a lo de Guate (y me jode mucho).

Un abrazo, amigo.

.: arte-sano :. dijo...

Guatemala es tan pos moderna, realismo trágico que le dicen. Interesante es ver que muchos de los que hoy salen a las calles, se quedan en casa cuando la victima es un chófer o una hombre o mujer de origen humilde sufriendo la violencia de todos los días o nunca salieron en otros tiempos mas difíciles y desconocen o no quieren conocer las raíces de nuestra realidad trágica. Que pena por Rosemberg pero que pena por el resto de los guatemaltecos que no tienen quien por ellos. ni los de "izquierda" ni los de "derecha".
Guate a sido un estado fallido desde su origen, enraizado en el subconsciente de cada uno de nosotros.