viernes, 30 de enero de 2009

Sense of Entitlement y Cambios Epocales



A pesar de ser un elemento esencial de la naturaleza humana
, no existe una traducción directa al castellano de la expresión inglesa “sense of entitlement”. Una interpretación cercana podría ser “el aire circunspecto de aquel que tiene la certeza de que tiene derecho a algo”, pero este pequeño discurso estaría muy lejos de poder llamarse “traducción” aunque lo fuera. La importancia de la expresión, -que no es inherentemente positiva ni negativa-, radica en que conlleva un fuerte elemento psicológico que define relaciones existenciales vitales de un indivíduo consigo mismo, con la sociedad y con su medio ambiente.

Sense of entitlement a elegir y ser electo, por ejemplo, es lo que siente mucha gente en los EEUU con la llegada de Barak Obama a la Casa Blanca después de tantos años de estar convencidos que era imposible para un negro ser presidente de los EEUU. También podría definirse como sense of entitlement a definir su propio destino lo que hoy siente la mayoría de bolivianos con el triunfo del referendo sobre la nueva constitución.

No nos tomamos la molestia de incluír un barbarismo en el título por nada. Consideramos el concepto fundamental para explicar los cambios sociales a gran escala que hoy presenciamos en nuestro continente.

Ha sido precisamente el sense of entitlement el indicador clave del nivel de autoconfianza de un pueblo que ha definido el éxito y magnitud de los cambios epocales de que hablara Rafael Correa. De manera similar pero opuesta, la ausencia de sense of entitlement a la vida misma explica la atávica resignación chapina al caos, la violencia, el abuso, los atropellos y la arbitrariedad. La falta de sense of entitlement a la justicia explica la degeneración de las instituciones del estado desde la Policía Nacional hasta la Corte de Constitucionalidad.

Pero a pesar de la cruel naturaleza de nuestra realidad, dos eventos recientes nos dan razones para llenarnos de esperanza. La llegada de Obama a la Casa Blanca y la nueva constitución de Bolivia nos dan motivos para pensar que en Guatemala también tenemos la capacidad de vencer el trauma psicológico de siglos de opresión. Si lo que hasta hace poco se pensó imposible se hizo realidad en otros lados, ¿Porqué no en Guatemala?.

Pero el cambio que tanto ansiamos no podría jamás depender de una reforma constitucional o de un reordenamiento legal, sino de la infitamente más fácil tarea de desarrollar dentro de nuestro ser el sense of entitlement por un país justo, incluyente y solidario.

3 comentarios:

Manolo dijo...

Creo que lo opuesto a sense of entitlement es "desesperanza aprendida" (learned hopelessness, que es el mal que nos aqueja a muchos de los nacidos en Guate, a pesar de tratar de huir de nuestra identidad (o al menos de nuestra constante lucha por encontrar una).

EDS dijo...

Es interesante este tema, sobre todo porque parece que no surgen por ningún lado, opciones concretas para sacar adelante al país sino solamente hay opciones para unos cuantos.

Precisamente hoy que la universidad San Carlos cumple 333 años, estaba pensando que ha perdido el norte en cuanto a formadora de los pueblos, y creo que desde esa casa de estudios podría obtenerse un gran aporte para abonar al sense of entitlement que tanta falta nos hace.

Lamentablemente los gobiernos de Lucas, Rios y demás fauna salvaje, se encargaron de desaparecer violentamente los líderes que teníamos en el país (muchos de ellos de la San Carlos por cierto) y esta falta de liderazgo no permite que surjan propuestas, mientras que los poderosos si tienen lideres que, aunque no muy doctos, hacen propuestas tan descabelladas como proreforma.

En fin, solo esperamos que este ejemplo de otros países llegue hasta nosotros como en efecto dominó y nos permita mejorar las condiciones de nuestra querida Guatemala.

Muchas gracias Quintus, y perdón por extenderme en tu espacio :-)

Hop Hunahpu dijo...

Manolo,
De acuerdo, nos queda entonces “desaprender” las mañas… Interesante eso de la identidad… personalmente creo que en el caso de los guatemaltecos tendemos a encontrarnos a nosotros mismos hasta que salimos del país..

EDS
Siendo optimista por naturaleza (aunque no sea del todo obvio), creo que sí ha habido progreso en ciertas cosas. Decididamente el progreso ha sido mínimo y extremadamente lento.

Otro de los grandes problemas que tenemos en Guate son la infinidad de complejos que tiene la gente (lo que vemos en la superficie en la USAC por ejemplo, es nada más el síntoma de algo más profundo). Somos un país con una gran cantidad de traumas psicológicos y una enorme red de complejos de inferioridad. Necesitamos terapia colectiva. De nuevo, siendo optimista, creo que es posible la terapia colectiva. Pero aún espero.