martes, 20 de marzo de 2007

El Libertador Psicológico (The Times They Are A-Changin')
















La línea está marcada

El conjuro está hecho
El que hoy es lento
Será veloz en su momento
Como el presente de hoy
Será el pasado de mañana
El orden actual
Se desvanece de prisa
Y el que hoy es primero
Alguna vez será el último
Porque los tiempos cambian
-Bob Dylan-


De Hugo Chávez la prensa comercial latinoamericana nos dice que es un payaso, que es un dictador, que es un megalómano antidemocrático, que persigue a la prensa, etc, etc.
Aún cuando el Presidente venezolano está lejos de ser perfecto, creer al cien por ciento la propaganda antichavista de la SIP sería tan ingenuo como considerar consenso nacional la opinión que de los cremas tiene la porra roja.

Independientemente de sus éxitos y fracasos–juicio que habrá de competer a los historiadores y no a los comerciantes de la desinformación- lo que no pueden negar los críticos es que Hugo Chávez ha forzado en la agenda los temas que ellos tradicionalmente se han encargado de barrer debajo del petate. Y es que Chávez no sólamente ha forzado a las élites locales a discutir las prioridades ingentes de las masas, ha obligado también a sus patrones del norte. El último periplo de W. –por ejemplo- no tuvo tanto que ver con etanol o riqueza cultural sino con contrarrestar la cada vez más grande influencia de Chávez en el continente. El hecho insólito que Bush hable ahora de la necesidad de justicia social en el continente es un triunfo moral de Chávez que debe reconocerse. Llama la atención también que la enorme cantidad de tiempo y recursos que los gringos dedican a promover el miedo a Chávez por medio de sus perros de presa es directamente proporcional al pánico que ha cundido en los corazones de las oligarquías y sus medios, quienes a pesar de haber tratado de demonizar a Chávez y a lo que representa con todas sus fuerzas, no han sido capaces de controlar la ineludible marea de los cambios de era.

Pero el impacto más importante del liderazgo continental que juega Chávez va mucho más allá de lo tangible: la liberación psicológica de Latinoamérica. Las arremetidas de Chávez contra Bush, consideradas como payasadas por sus enemigos, en realidad tienen un enorme componente catártico para los que por décadas tuvieron miedo de manifestarse contra el imperio y el status quo so pena de perder la vida. Dígase lo que se diga, Chávez ha demostrado que no existe una sola razón por la que se le deba temer al imperio. Mejor aún, ha demostrado que cuando alguien se da su lugar a los otros no les queda otra que respetar. De ahí que las elocuentes manifestaciones de repudio a la presencia de Bush en su gira no son simple evidencia de la consolidación de la libertad de expresión en Latinoamérica, sino prueba palpable de que nos hemos liberado de las ataduras psicológicas del miedo a los gringos. Y si perderle el miedo a los gringos es uno de los últimos requisitos para la verdadera independencia de Latinoamérica, la historia habrá de tomar nota que fué posible en buena medida gracias a Hugo Chávez, el libertador psicológico.

Fotografía cortesía de mimundo.org