jueves, 18 de enero de 2007

El Paraíso del Laissez -Faire

En francés laissez-faire quiere decir literalmente “dejar hacer”. En el lenguaje político-económico, laissez-faire tiene un significado mucho más siniestro que podría traducirse en buen chapín a “el que tenga pisto que haga lo que le de la gana”. En la práctica no es sino la versión humana de la ley de la selva.

Pocos lugares en el mundo ofrecen las “ventajas comparativas” que nuestro país les brinda a sus empresarios. Históricamente, (y gracias a la influencia de la extrema derecha en las políticas de estado) Guatemala ha sido un paraíso del laissez-faire. Increíblemente, los líderes neoliberales aún creen que no hay suficiente y constantemente piden más desde las columnas, la radio y la televisión. Sin embargo, los hechos han demostrado hasta la saciedad que el laissez-faire se fortalece en la misma proporción en que el estado se debilita. Nadie en su sano juicio podría negar la patética debilidad del Estado de Guatemala.

El escandaloso descalabro del Banco de Comercio constituye un ejemplo paradigmático de la perversidad de la cultura laissez-faire. Otros ejemplos no tan evidentes pero igualmente catastróficos son la evasión sostenida de impuestos por muchas de las firmas más grandes del país, la legendaria corrupción en aduanas y la obscena legislación comercial que permite figuras como las acciones al portador. En todos los casos, “hombres de negocios” hacen su agosto a costillas del Estado de Guatemala, el que de esta manera jamás tendrá los recursos suficientes para hacer que se cumpla el estado de derecho por el cual rutinariamente se razgan las vestiduras los neoliberales.

Lamentablemente, tienen que ocurrir tragedias como los últimos colapsos bancarios para que la gente reaccione y comprenda que la naturaleza humana necesita controles que no tienen absolutamente nada que ver con ideología. Tenemos que aceptar por nuestro propio bien que confiar en la buena fé de los empresarios nos ha salido demasiado caro.

jueves, 4 de enero de 2007

Saludo de Año Nuevo

Por dos años ya Hunahpú e Ixbalanqué han apuntado sus cerbatanas virtuales a todo aquel que lo necesita, con lenguaje fuerte –de ser necesario-, y a menudo con opiniones cáusticas e insolentes.

Debido a que nuestros temas frecuentemente utilizan la crítica implacable y la denuncia, más de algún lector ha confundido lo poco común de nuestra posición con negatividad, anarquismo y hasta extremismo ideológico. Nada podría estar más lejano de la realidad. Optamos por las palabras fuertes simplemente porque creemos que ciertas cosas hay que decirlas sin ambigüedades. La cultura del atropello y la arbitrariedad nos ha transformado en criaturas pusilánimes, totalmente incapaces de confrontar la injusticia que ha definido nuestra situación por siglos. Algo que nuestros victimarios han utilizado en contra nuestra para mantenernos en una situación de terror permanente. Pero ya no podemos ni debemos vivir en la zozobra. Es necesario perder el miedo y hablar. Gritar si es necesario.

La firmeza tampoco debe confundirse con negatividad. Al igual que la inmensa mayoría de guatemaltecos decentes, en Hunahpú e Ixbalanqué también soñamos con una nueva Guatemala, eso sí, con los pies sobre la tierra. Por eso para el 2007 nos trazamos como objetivos enfocarnos un poco más en propuestas de cambio. Con gusto publicaremos las propuestas de nuestros lectores también.

Porque somos más los que queremos paz, porque somos más los que queremos justicia, porque somos más los que anhelamos cambios, el momento de hablar, el momento de denunciar, el momento de cuestionar, el momento de comprometerse, es ahora.

Aprovechamos la oportunidad para saludar a nuestros lectores, les deseamos éxitos en el nuevo año y les recordamos que juntos será posible construir un nuevo país.

Saludos Fraternales

Hunahpú e Ixbalanqué