martes, 26 de junio de 2007

A Quema Ropa y Sin Respeto*

Cada mañana, por masoquismo, por informarme o por compañía en mi pequeño, pero tardado trayecto a la oficina, escucho las noticias y bueno, es esta época electoral, las entrevistas, que en algunas emisoras hacen a los candidatos a presidente.

De esta cuenta, y sin ánimo de hacerle propaganda, me pareció interesante la propuesta del “Estartazo” con Josué y Celia de invitar a los candidatos y dejar que los y las oyentes preguntaran.

Todo iba bien, al menos en lo que a dudas y comentarios se refiere, no voy a hablar de las respuestas, porque esas, al menos para mí, están más que ensayadas, son promesas que no se cumplirán, palabras adornadas, son pues, la puesta en escena de un personaje perfectamente maquillado que interpreta al ansiado súper héroe chapín, listo para librarnos de todo mal.

Pero volviendo al programa, todo iba bien, hasta que la semana pasada, se presentó a Rigoberta Menchú, y la audiencia, ignorante, racista y vulgar, se dio gusto al ofender a la postulante a la presidencia.

Que si en dónde se graduó y cuál era su número de colegiada, para llamarse doctora. Abrace visto, menos mal que ya habían explicado minutos antes, que es un doctorado honoris causa.

Si usted gana , decía un tipo con tono afresado, me voy de Guate, no importa si a El Salvador o Nicaragua, pero me voy. ¡A la de veras!, favor que nos hace.

Que si va a gobernar como Evo. Asocian el ser indígena y no se dan cuenta de la realidad de cada país, menos mal que la doctora Menchú lo aclaró, mejor dicho, casi lo explicó con peras y manzanas.

Es una india resentida. No será más resentido quien afirma algo así.

Que el tener el premio Nóbel en México la hace una mala guatemalteca, que si las medicinas que vende son muy caras y de mala calidad, que si la gente de Quiché, lugar de origen de la candidata, vive en malas condiciones y ella no.

Que si es indígena….

Pocas fueron las preguntas inteligentes, quién financia su campaña, prioridades a resolver, plan de gobierno…

No entiendo porque a los otros candidatos no se les cuestionó de igual forma, aunque bueno, más que preguntas, esto fue un ataque, una ofensiva, una muestra clara de que en Guatemala, el racismo es palpable, ¿cómo votar por ella, si es de origen humilde, si es mujer, si es indígena?

Yo no sé porque no se cuestionan ¿cómo votar por fulano si ha robado o matado, si es macho, si es chafa, si es burgués, si ha mentido, si no ha comprobado cómo tiene tanto dinero, si se le vincula con el narcotráfico?

Me dio tristeza, vergüenza, incluido el comentario de Federico Velarde, el presentador, cuando fue corregido por ella sobre sus doctorados, son 23 y no 17. “Ya le subió pues”.

Lamentablemente, esta es la tendencia de los medios, los mayores espacios son para Otto Pérez y Colóm, las entrevistas a Rigoberta, siempre con un dejo de racismo, de machismo y de desdén. Falta más seriedad de parte de quienes comunican, falta más cultura, falta más humanidad, muchísima.


*Por Claudia Navas Dangel. Originalmente publicado en La Hora el 25 de junio del 2002.

19 comentarios:

Quintus dijo...

Este artículo refleja la crudeza de nuestra realidad, el enanismo moral del ladino promedio del que hablábamos con anterioridad. Las citas son reales, todos las hemos escuchado, y abundan.
¿Quién ha creado a esta gente?¿Son ellos de verdad responsables o son víctimas también?

jcab dijo...

Quería comentar sobre algunas de las preguntas que le hicieron pero es que simplemente me dan asco, no atacan ideologías ni proyectos, atacan una raza, un género. Pareciera como si Menchú o mas bien cualquier indígena tuviera que defender primero su derecho a opinar y a que se le considere como una persona y luego por último las ideas que puede aportar. Pero el primer paso ya se ha dado les guste o no.

Con respecto a tu pregunta Quintus son ellos los responsables, ellos y nada mas que ellos.

ale dijo...

jcab,

...Pero también víctimas. Como los niños abusados que crecen y se vuelven abusadores. No lo digo por defenderlos, sino porque simplemente en Guate nacimos y crecimos en un ambiente de desconfianza, miedo y resentimiento. Ser víctima, sin embargo, no elimina la responsabilidad de romper con los paradigmas racistas.

Me mata de la vergüenza leer como tantos chapines siguen siendo tan tan tan racistas. Tu frase "cualquier indígena tuviera que defender primero su derecho a opinar y a que se considere como una persona" resume muy bien el estado en el que nos encontramos.

Me da esperanza ver que mientras los comentarios racistas continúan, cada vez más hay comentarios en contra del racismo en Guatemala. Hace algunos años estas discusiones no podrían ni siquiera existir.

Pirata Cojo dijo...

Bueno, partiendo de la premisa de que quienes "actúan" en ese programa son casi voceros de Don Dioni, los invita un par de veces al año a su basura de programa y los alínea, un día cambiando canales lo vi, dando instrucciones no sólo a ellos sino a los de la Sideral, que invitaran a los candidatos a sus programas y que los cuestionaran.

En el caso de Doña Rigoberta y dada la audiencia de ese programa, clase media baja hacia arriba, es lógico que sean esos los cuestionamientos, borrar 500 años de racismo es difícil.

pantxo petate dijo...

Nadie es profeta en su tierra, y menos una mujer indígena en Guatemala. Aquí Rigoberta es admirada, y pase lo que pase ya es una primicia que una mujer indígena sea candidata a la presidencia, sea cual sea el resultado Rigoberta y Guatemala ya han ganado.

En febrero ya comentaba sobre esta tema:

http://pantxopetate.blogspot.com/2007/02/cinco-siglos.html

Saludos.

arte-sano dijo...

No me sorprende.
Sin embargo cuando estan afuera del pais, como los de la entrevista y las personas que escuchan este tipo de programas, usan al "indito" como icono del orgullo nacional.

Natural dijo...

Qué se puede esperar de los ladinos (la mayoría) tiene que ofender al indígena para sentirse superior, qué asco.

Muchos caxlanes (ladinos) ‘’defienden’’ al indígena pero a la mera hora no tienen ni amigos indígenas, así que a la basura su ayuda.

Roberto Lone dijo...

Te felicito Quintus, porque con esta publicación vemos el otro lado de la moneda de Rigoberta Menchú como candidata y ser humano.

Aquí no solo existe ignorancia e irrespeto por la cultura índigena y la mujer, puede que haya sido manipulado, pero, eso no quita que mucha gente es y seguirá siendo racista.

Ya sabés mi opinión respecto a su candidatura como presidente, y solo quiero enfatizar que ella tiene el derecho legítimo de aspirar aunque para mí es ha destiempo.

Como ser humano, no se debe permitir la arrogancia de ningún grupo que vaya en detrimento de nuestra sociedad tan compleja y diversa.

El atrazo de nuestro país, es precisamente vernos unos más que otros, o viceversa, sentirnos inferiores a otros.
Pero la lucha de clases tiene mucha culpa también y no solo el otro bando.

Así no puede haber reconciliación, y pasaremos otros 500 años -si Dios lo permite-, con una fijación en el pasado terrible que paraliza nuestro desarrollo y nuestra superación como sociedad.

Quintus dijo...

Como bien señala la autora, sería bueno que a los otros candidatos los pusieran bajo el mismo nivel de escrutinio. Vamos a hacer lo posible por aquí...
Cierto Ale, malo que bueno ahora estas discusiones se dan. También me da un poco de esperanza el hecho de que muchos de los que salimos del país hemos sido capaces de cambiar nuestra actitud a pesar de haber crecido en un medio moralmente degenerado.
Gracias por el enlace Pantxo...
Roberto, para que haya reconciliación primero se tiene que pedir perdón. Para pedir perdón primero hay que aceptar la historia y recononcer las faltas. Tarde o temprano eso se va a dar, sino en esta generación en la próxima.

Roberto Lone dijo...

Estoy de acuerdo con tu propuesta de pedir perdón, creo que sería un gran paso a una reconciliación necesaria y urgente.

Retrocedamos cuando se firmó la paz: los grupos subersivos fueron liberados de la responsabilidad y aceptados para que se integraran a la sociedad.
Por el otro lado, el documento REHMI, recogió la historia, y hay que invitar al ciudadano a que la conozca con el fin de entender, aceptar y participar en este proceso de paz, que no funciona con el simple hecho que se haya firmado. Todos estamos llamados a luchar por ese proceso y por ese documento, esto es otro paso.

Daniel dijo...

Quintus hablas del enanismo moral del ladino, pero el racismo en Guatemala se da en muchas vías. Los indígenas también son racistas con los ladinos, e incluso con otros indígenas. Además, consideró un poco simplista clasificar a Guatemala en ladinos e indígenas, ignorando todos los mestizajes, las migraciones extranjeras (no sólo españolas) y otros grupos étnicos como los garífunas o los xincas. El racismo en Guatemala se habrá superado cuando la raza no sea un factor ni en favor ni en contra en la política y la vida social en general. Pero mientras muchos de ustedes, que se la llevan de intelectuales, sigán siendo clasistas, satanizando a los "ladinos", y glorificando a Menchú sólo por ser indígena... bueno, creo que son parte del problema y no de la solución. Y a todas esos ignorantes que llamaron para insultar a Menchú por su raza, que no les den vergüenza (a menos claro, que sean sus hijos), es mejor sentir compasión y tratar de cambiar esa actitud que hemos aprendido los guatemaltecos desde chiquitos. Saludos,

charakotel dijo...

El argumento del "racismo en doble vía" pretende escamotear una realidad primitiva, triste y trágica en Guatemala. Decir que se es racista de su propia etnia suena divertido por absurdo.
Este país está fundado sobre bases racistas, pues desde su origen el ciudadano ideal fue visualizado como el criollo, primero y luego el ladino y el no-indio. Sin embargo el "indio", como bien lo dice el Arte-sano, es mostrado en el extranjero como el ícono de la (inexistente) identidad guatemalteca al mejor estilo del ballet Guatemala. Y aunque en los últimos años esto -afortunadamente- ha ido cambiando lentamente, es difícil aceptar la idea de que una indígena (ojo que no cualquier indígena sino la Premio Nóbel de la Paz) aspire a gobernarnos.
La excusa de su falta de "méritos académicos" no es más que eso: prejuicios que pretenden ocultar un racismo que se niega a desaparecer, y que sobrevive en gran medida -ahora sí- ante la falta de educación y el bombardeo idiotizador del que somos víctimas los guatemaltecos.
Reclamarle la falta de un "título" académico a Menchú suena hasta infantil, sabiendo que en Guate los títulos se compran (literalmente) en cualquier colegio que se haga llamar "Universidad".
Es triste pero debo decir que en el único lugar del mundo en el que me han hecho algún mate racista es precisamente en mi país y el de mis abuelos: Guatemala.
Actualmente vivo en Dinamarca y soy indígena k'iche' (indito, indio, natural, shumo, o como gusten llamarme)

Saludos cordiales y solidarios, Quintus, Quicheleño y toda la mara que visita las covachas virtuales.

ale dijo...

Daniel,

No creo que se trate de "satanizar" a los ladinos. Hay que aceptar la responsabilidad social de vivir en un país en donde la raza a determinado mucho de nuestra historia y donde una candidata k'iche' educe reacciones tan violentas. Criticar no es satanizar.

Vi que en mi comentario anterior puse "no es por defenderlos" pero debí decir "defenderNos" porque más ladina no podría ser ni verme. Tampoco me identifico con los "ladinos promedio" de Quintus. El término "ladino" también me incomoda pero qué le vamos a hacer.

Entiendo cuando hablás de "racismo en doble vía," porque yo también he sentido desconfianza y sospecha al tratar de participar o integrarme a o proyectos grupos que los ladinos no frecuentan. Yo no sé si sea racismo o desconfianza pero lo cierto es que esas pocas experiencias han sido una pequeña prueba de lo que muchos guatemaltecos viven diariamente. Si me molesta ganarme mi lugar en un coloquio, no quiero ni imaginar tener que luchar contra prejuicios a diario y para casi todo.

Sobradas razones tienen para desconfiar de los ladinos, de todas formas. Las pocas veces que he sido discriminada en Guate y las varias acá en Congo me han hecho apreciar más la resilencia de quienes lo sufren a diario.

En fin, aprecio mucho estas discusiones. La candidatura de R.M. al menos está haciéndonos sacar los trapitos al sol.

Anónimo dijo...

Ale sos una bil cholera de los kukes

Anónimo dijo...

Yo conozco a Claudia Navas, aunque ella no me conoce a mi.

Pero, lo importante es su nota y es que es muy notorio que el programa de la señora Celia y el actor Josué Morales está destinado a un sector de clase media alta para arriba. Celia no es actriz sino vive un triste mesenazgo de parte de algún sector de poder. Creo que fue algo valiente el que Rigoberta Menchú llegara a ese programa.

Los comentarios de la gente que escucha ese programa no tienen importancia, pero sí la tiene su voto y es la gente que al final decide, y es la gente que cada vez gozará de menos privilegios.

Pero hasta la estupidéz tiene un precio, así que al final habrá qué pasarles la factura a ellos.

Saludos.

ale dijo...

No sé que piensen los autores de este blog de tu respuesta, pero yo pienso lo siguiente:

1. No tengo ni IDEA de donde viene tu comentario. ¿Qué tiene que ver tu comentario con el racismo?

2. Los "anónimos" me da pena.

Finalmente, es un debate importante y necesario. Aprecio este blog porque abordan temas interesantes e importantes y permiten la discusión. Siempre habrá mara como tú. Hace ratos que aprendí a vivir con gente que juzga sin saber.

Saludos
Ale

Mónica Lima Quinto dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Rodrigo dijo...

Coincidí con la Dra. Rigoberta Menchú en un restaurante de la ciudad. Al observarla, y con deseos de conocerla y platicar con ella, recordé que a través de los siglos, los cronistas nos han dejado plasmada leyendas, como las de El Popol Vuh, que nos cuenta como los Señores de Xibalbá, a pesar de ser mucho más poderosos, al final siempre sucumbieron ante la perseverancia, intrepidez y tenacidad de Hunahpú e Ixbalanqué.
Perseverancia, intrepidez y tenacidad, palabras que han sido precisamente lo que a Rigoberta Menchú le ha sobrado en su batalla contra los señores de Xibalbá de nuestra era: el conservadurismo político, el machismo y el racismo, al punto que ha logrado que los engranajes de la justicia internacional investiguen el genocidio que ha quedado en la impunidad por más de 20 años.
Llegó la oportunidad, un buen amigo de Cantel, y quién en ese momento compartía la mesa con doña Rigoberta, me la presentó, estaba sentada junto a su esposo Ángel Canil. Cuando la reunión-desayuno terminó, se acercó a la mesa que ocupaba con mi familia, le presenté a mi esposa e hijos, y con el sentido del humor, entre la reflexión y lo duditativo, habló de que el presente y el futuro está en manos de ustedes (dirigiéndose a mis hijos adolescentes). Maneja una filosofía de vida propia, sacada fundamentalmente de viejas teorías de vida de los pueblos ancestrales. Es afable y su voz sosiega, calma. Conversé con ella unos minutos y noté los valores que como mujer posee. Lástima que hasta las mismas de su género la consideran «diferente», sin el derecho a optar por otro comportamiento más que el que les corresponde, según ajena determinación.
Pero doña Rigo rompió los esquemas. Ya no es notada a partir de su ausencia en la vida pública. Al reto de vencer su condición de ser mujer e indígena, le sumó su inteligente rebeldía y alcanzó el reconocimiento mundial. Osada, fue mucho más allá que las figuras masculinas, patriarcas y otras mujeres ladinas privilegiadas. Trascendió los límites permitidos a las mujeres de su etnia por la tradición prejuiciada y por la ideología del darwinismo social, muy ligada al nacionalismo xenófobo y al racismo. En una ocasión dijo que estamos «con la esperanza en un hilo», pero con sus acciones pone esa cuota de optimismo y trata de nivelar la balanza para encontrar esa luz al final del túnel. En torno a ella como símbolo se percibe la truncada esperanza en la recuperación de la dignidad.
.

Job' E Te'k dijo...

Escribo algo tarde acá, porque hasta hoy me enteré de la existencia de este blog. Leí las respuestas a este blog y me sorprendió que algunos ladinos, en lugar de aceptar el racismo (que implica dominación), hablen del "racismo al revés". He visto casos de discriminación de parte de mayas hacia kaxlanes, pero hay que entender que se da en un contexto de completa desconfianza entre dos sujetos (el supuesto dominante y el supuesto dominado), y el eterno retorno de la polarización en este país. No comparto la opinión de estos ladinos de defenderse de esa forma, yo soy ladino (al menos así me ven, aunque yo no me considere así), pero después de haber tenido actitudes racistas durante mi infancia y parte de mi adolescencia me dí cuenta de mi error y por ello creo que mi lucha es más fuerte que si no hubiera sido nunca racista. Así que les invito a los ladinos que escriben acá que antes de escribir cosas en contra de los hermanos mayas nos analicemos nosotros mismos... después de todo nosotros somos los kaxlanes (extranjeros) en esta tierra.