jueves, 23 de marzo de 2006

Grito en el Cielo: Mitos y Realidades del Problema del Agua

Con motivo del día mundial del agua prácticamente todos los medios de comunicación de Guatemala se declararon en pié de guerra por el crónico problema de escaséz de agua que cada día llega a niveles más preocupantes. Es común ver que tanto los medios como los líderes sectoriales y personas con cierto nivel de educación se pronuncien al respecto, por lo general en tonos alarmantes. Lamentablemente, cualquier cantidad de genuina preocupación no sirve de nada cuando ésta se basa casi exclusivamente en mitos.

Lo anterior puede sonar severo, pero lo digo porque el manejo del agua es una de las pocas cosas para las que me siento técnicamente calificado para opinar. Tuve la oportunidad de haber estudiado en el extranjero una carrera que no existe en Guatemala y que tiene que ver con el manejo integral del recurso hídrico. No pretendo hacer alarde de mi CV, simplemente quisiera compartir mi opinión profesional. El tema da para mucho, pero debido a limitaciones de espacio permítaseme desvanecer los mitos más comunes nada más:

Mito:
No hay agua

Realidad:
Guatemala es un país riquísimo en agua. Lo que no abunda en Guatemala es lo siguiente:
- Personal técnico calificado
- Visión y voluntad política
- Empresarios visionarios capaces de tomar riesgos
- Políticos honestos
- Cultura de inversión pública
- Sentido Común
- Leyes idóneas
- Respeto a la vida
- Responsabilidad social

Mito:
Hay despilfarro de agua.

Realidad:
El despilfarro del agua es algo muy relativo, que en la mayor parte de los casos creemos que existe porque nunca hemos visto un sistema de clase mundial. En los países desarrollados los sistemas están diseñados para distribuír de 200L a 500L por persona por día. El chapín más despilfarrador no llega ni a la mitad de la menor de esas cantidades (si pudiera hacerlo). Un verdadero ejemplo de despilfarro sería la irrigación de los campos de golf en el desierto de Arizona. Aún cuando mínimo, las fugas sí son un problema válido, pero tiene mucho que ver con las limitaciones de los mitos anterior y posterior.

Mito:
No tenemos dinero para construír sistemas de clase mundial.

Realidad:
Completamente falso. Sólo con la cantidad de dinero que los guatemaltecos gastan en agua salvavidas podrían construírse sistemas de primer orden

Mito:
Las técnicas de urbanización de los países desarrollados no se adaptan a nuestra realidad.

Realidad:
Los países desarrollados utilizan esas técnicas precisamente porque a lo largo de los años han aprendido que es la manera más económicamente factible de hacer las cosas. En Guatemala la planificación es virtualmente inexistente, por eso las cosas se hacen al revés y todo sale mucho más caro

Mito:
El manejo de aguas pluviales es un lujo que solo los países ricos se pueden dar

Realidad:
Mientras mayor sea la precipitación, mayor debe ser la prioridad del estado de implementar políticas de manejo de aguas pluviales. Las cantidades de dinero que se gastan en reconstrucción y recapeo anual sobrepasan significativamente la inversión que tomaría el construír sistemas de control de cantidad de aguas pluviales. A juzgar por el estado de los carreteras, caminos y puentes, la hidrología aplicada es virtualmente desconocida en Guatemala.

Mito:
Las inundaciones y deslaves son “desastres naturales”.

Realidad:
Tanto las inundaciones como los soterramientos pueden ser evitados por lo menos en un 90% de los casos. La pérdida de vidas humanas puede evitarse en un 99% de los casos. El creer que todo es “castigo de Dios” es simplemente una soberana muestra de ignorancia. Lo que se necesita son estudios integrales de hidráulica de ríos e hidrología de cuencas que delimiten los niveles naturales de inundación y que permitan la predicción de destrozos antes de que ocurran. Esto combinado con leyes que impidan el uso de las pendientes resultarían en pocas o ninguna pérdida de vidas humanas durante un huracán como el Stan.

Mito:
El dragado de los ríos nos protege de las inundaciones.

Realidad:
Creer este mito es peligroso porque puede crear un falso sentido de seguridad. El verdadero propósito del dragado es facilitar la navegación fluvial. Aún cuando el dragado facilita en cierta medida el flujo sobre el cauce, no sirve de mucho para proteger las areas arriba del nivel normal del río (que es el volúmen que ocupa un evento pluvial extraordinario). Para entender este problema se necesita conocimiento de hidráulica de ríos.

lunes, 13 de marzo de 2006

Caso Ilustrativo No. 4

Mi alma lloró
Cuando se me acabaron las lágrimas
Aún le queda un nudo en la garganta
Incapaz de entender como un humano que se diga hombre
pueda ser una bestia ante monstruosidad semejante

¿Cómo puedes, alma de metal,
permanecer impábido ante un crimen contra tí mismo?

¿No sabes acaso ingrato,
que los vuelves a matar con tu olvido?

¿No te ha dicho acaso tu conciencia,
que las vuelves a violar con tu indiferencia?

¿No tienes corazón que te recuerde,
que sus pequeños hijos eran del tamaño de los tuyos?

¿Dónde estás justicia esquiva?
¿Dónde estás justicia divina?
¿Dónde está la fuente eterna de lágrimas del alma?
¿Quién llora por tus hijos, Señor?
¿Quién los recuerda?
¿Quién honrará su memoria y la tuya?

Las palabras se acaban, poco después que las lágrimas.

Todos hemos oído de las masacres....
Pero muy pocos hemos escuchado.
No tenemos tiempo. No nos interesa.
No fueron los nuestros, o si fueron, en algo andaban metidos.
Seamos positivos. Recordar es negativo.
Seamos optimistas. No seamos resentidos.
Las masacres son útiles nada más
Para el pié del libro
Para las estadísticas
Para las clases de historia de los otros
Para los sitios de internet que nadie lee
Un caso nada más
Que como todo caso necesita un número

¡Ah! Pero dudo...
Dudo muchísimo....
Amigo humano:
¿puedes sinceramente
seguir siendo el mismo
después de haber leído TODO esto*?:

*14 de Marzo del 2006, 24 aniversario de las Masacres de Cuarto Pueblo

domingo, 5 de marzo de 2006

Como Asesinar una Imágen

El diario el Periódico publicó hoy - de la manera más casual- en su segmento de Actualidad un artículo sobre la vida y milagros del líder magisterial Joviel Acevedo. Al terminar de leer la entrega, el lector llegará inevitablemente a las siguientes conclusiones: Joviel Acevedo es un gran admirador de Fidel Castro, Evo Morales, Hugo Chávez y Monseñor Quezada Toruño. Es dueño de un vehículo agrícola de reciente modelo y de una casa que en Guatemala podría considerarse “de lujo” (bienes sobre los que no comenta el artículo directamente, pero que se pueden apreciar en una fotografía cuidadosamente tomada). Sus alumnos lo han visto únicamente dos veces al año (se ve una fotografía de los consternados patojos). Se sabe también que dentro de sus actividades extracurriculares fué guerrillero del EGP, y que no pensaría dos veces en volverse a meter a otra organización guerrillera si de pronto existiera la necesidad. Aparte de eso, le gusta echarse los tragos con sus amigos en horas de trabajo y ni sus vecinos, ni la mayoría de sus paisanos están de acuerdo con sus ideas (las fuentes de esta aseveración -naturalmente- no quisieron identificarse). Se da por averiguado no solo que tiende a resolver sus diferencias a trompadas, sino que es terco hasta el sufrimiento, y tiene la habilidad poco común de ser fiel a las decisiones de sus bases. Dentro de la izquierda retrógrada a la que pertenece, a Acevedo se le considera nada más un “tiratiros”, carente de intelectualidad y argumentos. No es ni católico ni evangélico, simplemente cree que Jesús era un extraterrestre.

Llamó la atención -por su ausencia- , la falta de enfoque del artículo hacia la posición de Acevedo con respecto a las propuestas de la ministra Aceña. Que lástima que todo haya sido orientado exclusivamente hacia la vida personal y el carácter de Acevedo, algo casi completamente irrelevante a su función de representante de un gremio.

Aún cuando la entrevista de el Periódico sea un caso típico del padre predicándole a las monjas, no es poco el contraste que la caricatura de Acevedo hace con la artificialmente pulida imágen de la ministra Aceña que normalmente muestra el diario. De ahí que tanto a Acevedo como a la gente que representa, le hubiera convenido más que éste no hubiera accedido a la entrevista. Harto demostrado está que no es razonable esperar ni profesionalismo ni imparcialidad de los mercaderes de la tinta. La izquierda tiene que entender de una buena vez que todas las batallas que ha perdido, y le quedan por perder habrán de librarse en el campo mediático. Hasta que no sean capaces de entender eso, seguirán perdiendo las elecciones.

miércoles, 1 de marzo de 2006

La Gran Novedad

Trascendió en los medios de comunicación que muchos diputados al congreso recibían -en concepto de soborno- un porcentaje del valor de las obras que “les correspondían”. Esta gran novedad es comparable en magnitud únicamente al descubrimiento del agua azucarada. Cuando el momento llegue, la historia no escatimará elogios al recordar el papel protagónico que jugaron los medios de comunicación no solo con el descubrimiento, sino con la desinteresada manera de señalar con el dedo a los malechores, y de paso, pasarse trayendo de corbata a una de las tantas ONǴs que -según algunos- algo tienen que ver con los altos índices de criminalidad del país.

El único problema con la alharaca que la prensa armó es que el impuesto político al desarrollo era un secreto a voces. Todo el mundo sabe que muchos diputados se quedan con un porcentaje de las obras que les corresponden...

Dada la avispada intrepidez de nuestros periodistas, es incomprensible que ese tipo de corruptela hubiera pasado desapercibida por tanto tiempo. Alguna explicación ilógica tiene que haber. Pero no perdamos la esperanza, es posible que un día de estos descubran otras cosas interesantes que la persona promedio ya conoce de sobra, por ejemplo:
- Muchos alcaldes también se quedan con otro porcentaje de las obras que les corresponden
- Muchos miembros de los consejos de desarrollo (herramienta política parasitaria que debe ser eliminada) también se quedan con lo propio
- Los partidos políticos en el poder acostumbran cobrarles diezmo a los afortunados que consiguen empleos estatales bajo sus auspicios.
- Muchas diputaciones (entiéndase candidaturas a diputado) las obtienen los que contribuyan más dinero a la campaña del candidato presidencial (eso explica el poco amor a la democratización de los partidos que impera en la política chapina)
- Otros ejemplos no menos imaginativos de podredumbre.

Pero progreso es progreso, y más vale tarde que nunca. Quien quita un día de estos la prensa nacional decida informarnos que Ríos Montt es culpable de genocidio...