domingo, 10 de septiembre de 2006

No Era Mucho Pedir

A apenas seis años de la elección que terminara con la designación de George W. Bush como presidente de los EEUU pareciera que el mundo no ha aprendido la lección del fiasco de La Florida. Hoy en día sabemos que un recuento total habría demostrado que Al Gore efectivamente ganó esa elección y que por lo mismo Bush fué -durante su primer período- un presidente ilegítimo. Semejante burla a la democracia pasará a la historia como uno de los peores momentos en la vida democrática de los EEUU, no sólamente porque puso al desnudo el estado patético de los organismos electorales de la hiperinflada democracia estadounidense sino porque George W. Bush ha demostrado ser uno de los peores gobernantes en la historia de esa nación. El mundo sería hoy en día un lugar muy diferente (muchísima más gente estaría viva) sino hubiera sido por los desmanes mesiánicos de Bush y su equipo.

Por su parte, la controversial investidura de Felipe Calderón como Presidente de México por parte del Tribunal Electoral viene a poner en peligro la incipiente democracia mexicana. Su injustificada renuencia a ordenar un recuento total de votos pasará a la historia como un error de grandes proporciones que pudo haber sido fácilmente evitado con un poco de buena voluntad. Y es que cuando se combina la larga historia de fraudes electorales en México con el estrecho margen que le dió la victoria al candidato oficialista sobre López Obrador, no queda más que preguntarse qué razones podrían tener los magistrados para negarse a un recuento. Bajo esas cincunstancias, un recuento voto por voto no era mucho pedir.

Pero a diferencia de Gore, López Obrador no se quedó con los brazos cruzados. Su carrera política ha sido definida por su habilidad de combatir con éxito al status quo cuando éste le ha querido robar elecciones, incriminarlo en crímenes prefabricados o imposibilitarlo de participar como candidato a la presidencia. De ahí que si López Obrador dice que hubo fraude, el mundo no debería de tener motivos para no creerle.

De todas las formas de fraude que denuncia López Obrador con pruebas documentales , quizás el más significativo fué el fraude mediático, algo que no se puede contabilizar pero que puede ser tanto o más efectivo que un burdo manipuleo de las papeletas. Y es que no se necesita ser un genio de relaciones públicas para darse cuenta que la muy bien orquestada campaña mediática contra López Obrador dió frutos “positivos” para sus financistas en clara violación a la ley electoral mexicana. El terrorismo mediático de las élites mexicanas iba desde los anuncios comerciales disfrazados de propaganda electoral hasta la comparación con Hugo Chávez, el cuco de turno de las oligarquías latinas.

Ni siquiera se había dilucidado lo del recuento y las élites mexicanas, sus contrapartes latinoamericanas y los medios al servicio del imperio en otros lados ya se congraciaban con el pírrico triunfo de Calderón. Prensa Libre llegó al extremo de decir que el electorado mexicano “salvó a México de un populismo que hubiera significado un retroceso inevitable” (¿Desde cuándo escribe Urbano Madel los editoriales?). Esa perspectiva retrógrada ilustra perfectamente lo fuera de contacto con la realidad de las élites latinoamericanas. A estas alturas, a lo más que pueden aspirar con sus intentos de entorpecer el movimiento telúrico hacia la izquierda es un retraso de unos cuantos años. Nada más.

Otrosí:
Si la apretada situación de México se hubiera dado en Venezuela, que no nos quede la menor duda que Washington y sus aliados bananeros se habrían negado a reconocer al ganador. Los medios de las oligarquías latinas se hubieran razgado las vestiduras y habrían organizado “manifestaciones” afuera de las correspondientes embajadas. Esto es algo que debemos tener presente para cuando haya necesidad de recordárselo.

2 comentarios:

Goathemala dijo...

De acuerdo, es más, si hubiera sido L. Obrador el que ganara por poco margen, los poderosos vecinos de arriba no hubieran reconocido la victoria y poco más que hubieran forzado a un recuento completo o a unas nuevas elecciones.

Quintus dijo...

Nos queda nada más esperar que la inconformidad no se traduzca a violencia...