domingo, 4 de junio de 2006

Redefiniendo “Accidente” y “Desastre Natural”

Con la llegada de las lluvias, el pueblo de Guatemala se resigna de nuevo a encarar las tragedias asociadas con la época lluviosa. Quizás les parezca sorpresa a muchos, pero por lo menos 9 de cada 10 muertes prematuras en Guatemala son evitables. Casos tan disímiles como el deceso de 50 personas en un “accidente” (porque el piloto iba ebrio), la muerte de un transeúnte debido a la“bala perdida” de un marero, la muerte de niños en las aldeas por ingerir agua contaminada o la pérdida de familias enteras por deslaves tienen algo en común: pueden ser evitados.

Los dos primeros ejemplos ilustran lo que normalmente conocemos en Guatemala por “accidente”. En realidad, las tragedias en cuestión no son más que la relación elemental de causa y efecto entre las acciones concientes de unos y la incapacidad de una sociedad para proteger la vida humana. De ahí que puedan ser cualquier cosa, menos accidentes. Y es que dejaron de ser cosa del azar en el mismo momento en que el chofer concientemente decidió echarse su trago y en el mismo instante en que el marero concientemente decidió cargar su pistola. Para nuestra desgracia, nuestra cultura de impunidad nos ha enseñado a aceptar el resultado de la irresponsabilidad de algunos como “accidente”, cosa del destino, o simple mala suerte; mentalidad retrógrada que no hace sino perpetuar la impunidad y la falta de respeto a la vida, y nutrir la mediocre complacencia que nos hace totalmente incapaces de entender que -en realidad-, los “accidentes” no existen. Con muy pocas excepciones, las tragedias que resultan en la pérdida de vidas humanas tienen un responsable de carne y hueso, que además tiene nombre y apellido.

Tal y como ocurre con la figura del “accidente”, el concepto de “desastre natural”en Guatemala le da a gente irresponsable una licencia ilimitada para matar. Y es que el “desastre natural” chapín incluye muchísimos casos de tragedias que son rutinariamente evitadas en otras latitudes. Al igual que el “accidente” chapín, el “desastre natural” también exime completamente de responsabilidad a las personas que de alguna manera les corresponde minimizar su efecto, con el agravante de que los efectos de un “desastre” son por lo general mucho más devastadores.

Si bien es cierto que no todos los fenómenos meteorológicos pueden ser controlados, la mayoría de las pérdidas humanas se dan debido a decidia, falta de voluntad política, incompetencia e indolencia de los que deberían tener como misión preponderante la protección de la vida de los ciudadanos. Los ejemplos de las muertes por agua contaminada y deslaves vienen al caso. En ambos casos, la mayoría de muertes podrían ser evitadas si la voluntad política existiera para forzar a los entes correspondientes a desarrollar programas nacionales de tratamiento de agua, estudios de hidrología y estrategias de control de aguas pluviales.

Es imperativo que como nación redefinamos los conceptos de “accidente” y “desastre natural”, y que dejemos de aceptar tragedias evitables como la “voluntad de Dios”. Tenemos que entender que -en realidad-, miles de compatriotas mueren no por accidentes ni desastres, sino por la ausencia de una cultura de respeto a la vida que permite que un chofer elija conducir borracho, que un marero elija andar armado por las calles, y que los entes creados para proteger a la población elijan permanecer en un estado permanente de incompetencia.

5 comentarios:

SR dijo...

Volvemos a los temas de siempre. Tenés razón en que es la mentalidad retrógrada que nos hace ver nuestras calamidades como accidentes o incluso como escenas pintorescas de nuestro medio.
y cómo comenzar a combatir esa mentalidad? pues con la educación, con un sistema de justicia operante. Pareciera algo tan difícil de alcanzar, mientras bastaría tan poco. como dice el Bretero, no hacen tanto falta las palabras sino las acciones, yo diría que la voluntad política y esa tristemente brilla por su ausencia en nuestro país.
Todos estamos de acuerdo en que las cosas no se cambian de un momento a otro, lo que logicamente significaría para mí que entonces habría que comenzar ahora mismo, para que por lo menos se empiece a construir para generaciones futuras, algo que la mayor parte de nuestros dirigentes no comprenden.
saludos

Quintus dijo...

El problema es mucho más serio de lo que parece, porque está directamente asociado con el tremendo nivel de ignorancia que sufre el país entero. Los políticos no saben que hacer en el sentido literal. Exactamente lo mismo sucede con muchos profesionales. De ahí que como dices tu, la solución está directamente asociada con la educación (a todos los niveles diría yo).
Fijate que el estar fuera del país como que me ha forzado a analizar las razones por las que estamos como estamos, y he observado que la raíz de casi todos los problemas de Guatemala tienen su orígen en algo muy simple: el irrespeto total por la vida. Voy a escribir de eso luego.
Saludos

SR dijo...

Ya estoy esperando lo que escribás sobre el irrespeto a la vida en nuestro país. También yo soy de tu opinión de que los guatemaltecos nos hemos acostumbrado demasiado a que la muerte violenta es la manera de arreglar cualquier cosa.
De otro modo, como puede pensar un pueblo que ha vivido por más de 40 años la violencia institucionalizada?.... de ahí que sea necesario, si no castigar a los responsables, por lo menos que los guatemaltecos sepan que no es normal, que no se debiera aceptar tranquilamente que a diario mueran en modo atroz en nuestras calles sobre todo jóvenes y que sea justo pensar que se lo merecen porque "saber en qué andan metidos" "son ajustes de cuentas". En otros países las autoridades investigan las muertes y persiguen a los responsables sin tomar en cuenta la profesión, el estrato social de la victima.
Creeme Quintus, que cuando yo veo esas fotos de mareros muertos, maniatados hasta con alambres de púas y luego veo a mis hijos de esa misma edad que crecen en un ambiente tranquilo y saben de escuela e internet, me indigna y entristece, porque como decís, no hay excusa para que a los guatemaltecos se les niegue una vida digna, en lugar de ofrecerles la pesadilla que es nuestro país.

Anónimo dijo...

Hablando del rey de Roma...

http://www.lahora.com.gt/06/06/10/index.php

Chala dijo...

Hola Quintus, S.R y anónimo.

Tal parece que todo estuvieramos conectados en esto, la violencia en Guatemala, se ha llegado a salir de control totalmente de la mano de los gobernantes.

Pensando en lo que dice Quintus sobre el "irrespeto por la vida", presisamente salimos a caminar con mi esposo y mi bebe, y nos pusimos a platicar sobre "el respeto y el miedo" Sí, el crear en los ciudadanos "respeto" en lugar de "MIEDO", y el respeto que se pued sentir en este lugar es que: uno puede andar caminando en las calles mas solitarias sin el temor casi total de que salga un bandido de la nada a matarte, asaltarte etc.

Y me di cuenta como algunos tienen control sobre una nación tan grande, sin necesidad de que esten garitas policiacas a cada 500m, saben??.. yo tambien siento impotencia por las pandillas en Guatemala, por los accidentes de carretera, por las tormentas porque lamentablemente no hay un lugar seguro donde las personas vayan a estar y nadie absolutamente nadie que los protega , y deciden quedarse en su hogar a esperar lo peor.

Talvez si sigo redundaria con lo que escribieron ustedes, asi que espero a leer lo que tenes preparado sobre el 'irrespeto a la vida' Quintus..

Reciban un abrazo por favor..


Ciao