miércoles, 31 de mayo de 2006

El fracaso de una educación

rural y urbana que ofrece "el circo antes que el pan".


Por Polan Lacki

....Y para concluir, la siguiente reflexión que está muy identificada con el
actual desafío de nuestra educación: "Es necesario navegar, dejando atrás
las tierras y los puertos de nuestros padres y abuelos; nuestros barcos
tienen que buscar la tierra de nuestros hijos y nietos, aún no vista,
desconocida"-Nietzsche


En los países latinoamericanos, un creciente porcentaje de jóvenes, del
medio rural y urbano, ya está consiguiendo concluir la enseñanza fundamental
y hasta la media o secundaria. Desafortunadamente, este éxito es más
aparente que real, pues en términos concretos está produciendo resultados
decepcionantes. Los jóvenes, ahora más escolarizados y con un horizonte de
aspiraciones y ambiciones ampliado, se sienten frustrados, por no decir
engañados. Después de haber estudiado en esos largos 11 años, durante los
cuales alimentaron la ilusión de que este esfuerzo les ofrecería un futuro
de oportunidades y de prosperidad, ellos descubren que no están aptos ni
para obtener siquiera un modestísimo empleo; pues egresan del sistema
escolar sin poseer las "cualidades" que los empleadores esperan y necesitan
encontrar en un buen empleado. Esto ocurre porque el sistema de educación,
rural y urbano, no les proporciona los conocimientos útiles, las aptitudes
necesarias y ni siquiera las actitudes y los valores que necesitan para ser
buenos empleados; tampoco los prepara para que sean buenos ciudadanos y
padres de familia que sepan educar, orientar, alimentar y cuidar de la salud
de sus hijos, etc. Hablemos sin eufemismos, a excepción de lo que les fue
enseñado en los tres primeros años (leer, escribir, efectuar las 4
operaciones aritméticas, aplicar la regla de tres y conocer el sistema
métrico), prácticamente todos los demás conocimientos son irrelevantes para
que ellos puedan tener un mejor desempeño en el trabajo y en la vida
personal, familiar y comunitaria. En esos ocho años posteriores, los pocos
contenidos que podrían ser útiles suelen ser enseñados de manera
excesivamente teórica, abstracta, fragmentada, y desvinculada de la vida y
del trabajo, con lo que se transforman en virtualmente inútiles. Entonces,
se impone la siguiente pregunta: ¿para qué estudiaron esos ocho años
adicionales?

Seamos objetivos y realistas: ¿cuál es la utilidad o aplicabilidad en la
vida cotidiana que tiene la enseñanza teórica de los logaritmos, los
determinantes, la geometría analítica, la raíz cuadrada y cúbica, o la
enseñanza "memorística" sobre la historia de Cleopatra o de la Emperatriz de
Bizancio, los faraones y las pirámides del Egipto, la historia de la
Mesopotamia y las altitudes de las Montañas Rocosas? Algunos defensores de
este conservadorismo educativo afirman que tales contenidos son necesarios
para desarrollar la creatividad, el ingenio, el sentido crítico e
investigativo, el espíritu de iniciativa de los educandos y para ofrecerles
una supuesta "formación integral". Personalmente, opino que existen formas
más inteligentes y productivas para alcanzar tales objetivos. Contenidos
más cercanos - en el tiempo y en el espacio - a las realidades cotidianas de
los educandos serían mucho más eficaces para desarrollar sus potencialidades
latentes, para establecer relaciones entre causas y efectos, para evitar que
repitan los errores que fueron cometidos en el pasado, etc. Otros teóricos
afirman que es necesario mantener esos contenidos para "democratizar" las
oportunidades de acceso a la universidad, ignorando que, en la mayoría de
los países de América Latina, apenas 5 o 10% de los jóvenes tienen ese
privilegio. En tales condiciones, no es lógico ni justo castigar y aburrir a
los otros 90 o 95 % que no llegarán a la universidad, haciéndoles estudiar
durante ocho años temas excesivamente teóricos, abstractos, lejanos, no
utilizables y prescindibles, por no decir inútiles.

En la dinámica del mundo contemporáneo, los educandos tienen motivaciones e
intereses mucho más inmediatos y concretos. Su principal aspiración es
obtener un trabajo bien remunerado para acceder a los bienes y servicios
que ofrece la vida moderna y poder constituir una familia próspera y feliz.
Por lo tanto, una educación realista deberá estar orientada al logro de esos
anhelos y necesidades concretas y prioritarias de la mayoría de la
población; y no a proporcionarle una creciente cantidad de informaciones
descontextualizadas, que son irrelevantes y no utilizables en la solución de
sus problemas cotidianos.

La realidad concreta nos indica que, después de concluir o abandonar la
escuela fundamental o media, la gran mayoría de los educandos rurales:

A - en una primera etapa, van a dedicarse actividades agropecuarias, como
productores o como empleados rurales, en las cuales fracasan, entre otras
razones, porque la escuela rural prefirió enseñarles la historia del Imperio
Romano y el Renacimiento Francés, en vez de enseñarles a producir,
administrar predios rurales y comercializar las cosechas con mayor
eficiencia; ignorando que este es el primer requisito para que puedan
incrementar sus ingresos y, gracias a ello, sobrevivir con dignidad en el
medio rural.

B - en una segunda etapa, después de fracasar en las actividades rurales,
esos ex-agricultores y sus hijos emigran para las ciudades donde serán
ayudantes de la construcción civil, albañiles, pintores o carpinteros,
choferes, maniobristas o cuidadores de automóviles, policías y vigilantes,
cocineros o mozos, y vendedores callejeros, empleadas domésticas o
limpiadoras de oficinas y de edificios residenciales, barrenderos
(recolectores de basura), oficinistas y obreros de empresas públicas y
privadas, etc.; pues, en el mundo moderno son esas actividades urbanas las
grandes empleadoras de mano de obra.

Lo anterior significa que los contenidos curriculares de las escuelas
rurales no respondieron a las necesidades de los padres y ahora los
contenidos de las escuelas urbanas no responden a las necesidades concretas
de sus hijos. Para que esas mayorías puedan realizarse como personas y sean
más eficientes y productivas, necesitan de conocimientos que sean útiles y
aplicables para mejorar el desempeño en las ocupaciones mayoritarias recién
mencionadas; y especialmente para que puedan desempeñar, con eficiencia,
otras actividades que son más valoradas por la sociedad y por el mercado de
trabajo. El barniz pseudo cultural e intelectual, tan frecuente en nuestros
obsoletos currículos, no contribuye al logro de ninguno de esos dos
objetivos, pues los potenciales empleadores no están muy interesados en
saber si los jóvenes candidatos a un empleo conocen la biografía de
Montesquieu, Robespierre o Richelieu.

El abismo existente entre aquello que el sistema de educación enseña y lo
que los educandos realmente necesitan aprender es sencillamente inaceptable.
Esa disfunción educativa es tan perjudicial a nuestra juventud, al sector
productivo y al futuro de nuestras naciones que no podemos seguir aceptando
teorizaciones, justificaciones y elucubraciones de los "especialistas' que
insisten en mantener en los currículos lo superfluo, en vez de reemplazarlo
por lo esencial. La sociedad en su conjunto deberá exigir que el sistema de
educación adopte transformaciones radicales, corajosas e inmediatas, pues
las medidas cosméticas adoptadas por el referido sistema en las últimas
décadas han demostrado ser mal priorizadas/orientadas, insuficientes e
ineficaces. Los ciudadanos, quienes a través de sus impuestos, están
financiando ese anacrónico sistema de educación y pagando las consecuencias
de esa mala calidad educativa, tienen todo el derecho de exigirlo; y el
sistema de educación tiene el deber de acatar esta justísima reivindicación.
Los contenidos que la mayoría de los educandos, probablemente, nunca
utilizará deberán ser sumariamente extirpados de los currículos y
reemplazados por conocimientos que tengan una mayor probabilidad de ser
utilizados por la mayoría de los educandos, durante el resto de sus vidas.
Es necesario ofrecerles una educación que les ayude a que ellos mismos,
puedan transformar sus realidades adversas, corregir sus ineficiencias y
solucionar sus problemas cotidianos.

Las crecientes multitudes de desempleados/subempleados, pobres y miserables
que no poseen dinero para pagar un techo digno, comprar los alimentos y las
medicinas y mandar sus hijos a la escuela, al médico y al dentista,
necesitan, en primerísimo lugar, de una educación útil, en el sentido de que
las habilite a conseguir un trabajo/empleo generador de un salario
razonable, con el cual puedan satisfacer las necesidades primarias de
supervivencia de sus familias. Estas multitudes de "mal-educados" por
nuestras escuelas no están muy interesadas en saber cual es la altitud del
Everest o la extensión del Río Nilo; tampoco en conocer la historia de las
competencias y batallas que ocurrieron en el Circo Máximo o en el Coliseo
de Roma. Después que adquieran los conocimientos necesarios para ser
empleados más productivos, mejores ciudadanos y buenos padres de familia
ellos podrán buscar las oportunidades y fuentes donde adquirir los otros
conocimientos que satisfagan a sus curiosidades y a sus intereses
intelectuales y culturales. Esas oportunidades y fuentes de conocimientos no
necesariamente deberán ser proporcionadas a través del sistema de educación
formal (escolarizada). Es comprensible que los privilegiados de la sociedad
que ya tienen acceso al pan deseen ir al circo. Sin embargo, la prioridad de
la gran mayoría constituida por los no privilegiados, por los pobres, por
los sufridos y por los abandonados es diferente, ellos quieren primero el
pan y después el circo.

[Documentos que amplían y fundamentan las propuestas de este artículo podrán
ser solicitados a través del e-mail Polan.Lacki@onda.com.br o encontrados
en la sección "Artículos" de la Página web http://www.polanlacki.com.br y
en la nueva Página http://www.polanlacki.com.br/agroesp]

Y para concluir, la siguiente reflexión que está muy identificada con el

actual desafío de nuestra educación: "Es necesario navegar, dejando atrás
las tierras y los puertos de nuestros padres y abuelos; nuestros barcos
tienen que buscar la tierra de nuestros hijos y nietos, aún no vista,
desconocida"-Nietzsche

[Nota: Este artículo fué discutido por el autor en la más reciente reunión de Ingenieros Agrónomos de Guatemala, y compartido amablemente por Comentarista]


11 comentarios:

SR dijo...

Interesante artículo. Es obvio que algo no funciona en nuestra educación. Siempre me he preguntado porqué en Guatemala es tan difícil encontrar mano de obra especializada? esa es una falla de la educación, indudablemente.
Estoy totalmente de acuerdo en que no sirve de nada esa "cultura general" ni siquiera correspondiente a nuestro medio e historia, si lo que necesita el guatemalteco medio es una preparación para el trabajo inmediato que le permita la supervivencia.
Sin embargo, pensándolo bien, a como están las cifras guatemaltecas, creo que antes que nada habría que impulsar el que siquiera se brinde la educación elemental y primaria, o la alfabetización a la gran mayoría de la población, sobre todo rural, por ser la más abandonada, pues no llegamos ni a eso.

Pirata Cojo dijo...

Buen artículo, tal vez me ayuda Quintus, si existieran más escuelas que enseñen a buenos técnicos, como el Fischmann o la escuela de agronomía, en mecánica diesel o gasolina en electricidad, en electrónica, en agricultura y riego, creo que se podrían lograr muy buenas cosas, en otros países como España, el bachillerato se divide en sólo letras y sólo ciencia, habemos algunos no tan hábiles para las matemáticas, física, etc, y que nos gusta más filosofía y letras, pero regresando a la primaria, yo me enojaba con las monjitas del belga por que mis hijas no aprendían historia universal y la respuesta de mi hija grande fue contundente, -dice mi maestra de sociales, que primero aprendamos la historia de nuestro país y que después aprendamos la de otros países-. Sería interesante para conocernos que eso se aplicara en las escuelas públicas, por citar un ejemplo y que nuestra privatizadora ministra de educación. en lugar de querer convertir en universitarios a los maestros los especialice en artes y oficios, así les pueden enseñar mejor a los alumnos, sigo con mi "sueño de una noche de verano", para ver gente más educada, pero sobre todo capaz.

Quintus dijo...

Un problema muy serio que tenemos -y so pena de sonar elitista- es que creemos que la Universidad es para todo el mundo. En realidad, sólamente un pequeño porcentaje de la población de cualquier país podría considerarse material apto. Eso no quiere decir que se vea de menos a quien no quiera o no pueda ir a la universidad (tenemos un problema serio de elitismo que nada más hace las cosas más difíciles). En los países desarrollados, ir a la universidad es nada más una opción. Las carreras técnicas y los oficios ofrecen prácticamente la misma remuneración y por lo mismo no permiten que nadie se sienta menos que nadie.
Al no ser capaces de implementar esa diferenciación el resultado obvio va a ser un gran número de profesionales incompetentes, otro gran número de personas frustradas, una gran necesidad de material humano en las carreras técnicas y oficios, y sobre todo, un tremendo despilfarro de talento y tiempo.

SR dijo...

Has tocado un tema Quintus, que yo llevo entre ceja y ceja desde hace mucho tiempo, creo que desde cuando oí decir a alguno en Guate, que en el caso guatemalteco perdemos demasiado dinero y recursos en la Universidad, mientras tenemos una tasa de analfabetismo espeluznante y un sistema educativo público a nivel primario y básico más que precario, que era donde se debía puntar para comenzar a arreglar las cosas.
En oídos guatemaltecos (en ese entonces, también en los míos) esto es descabellado y elitista, sin embargo, luego de vivir fuera del país, en un país "desarrollado", me doy cuenta de que las cosas se pueden impostar en un modo muy diferente.
No todo el mundo tiene la capacidad ni las ganas, para estudiar en la Universidad, esto es un hecho, no es una afirmación mía. Cada ser humano tiene cualidades y limitaciones pero mientras en otros países se da la oportunidad a quien no quiere ir a la U, de prepararse para oficios de mano de obra especializada que pueden incidir en el fortalecimiento de una clase media, nosotros seguimos aspirando a ser médicos, abogados o ingenieros para ser "alguien en la vida".
Nada más cierto que así se desperdicia talento, tiempo y recursos.

Chala dijo...

Esperando que este comentario se pegue..
Yyy...nahhh Quintus que te decía que hay cosas obvias en la educación de Guatemala, solamente le alto porcentaje de 'analfabetas' nos dice muchisimo.
Si tambien apoyo lo de las carreras técnicas, aunque no por eso le resto importancia a que alguien sienta el placer de volverse un intelectual si le place.

Estar tanto tiempo en la escuela y más si es para las familias "pobres" que no pueden ni pagar un año de escuela es una tortura o como quien pasa un pedazo de pollo frito a una boca hambrienta y solamente se lo muestra y se lo da a oler para que se le antoje, sí; igual de crudo y cabrón.

En mi archivo de reciclaje creo que es necesario tomar notas de como volver un pais rico en producto interno bruto, en una fuente de oportunidades pues todos tenemos algo que ejercer.

Escuchando a un motivador, este decía lo siguiente, miles de personas se preparan años en universidades y tienen pegados diplomas de honor, pero al ejercer lo que estudiaron los hace sentir 'frustrados' , el ponía de ejemplo el hacer algo que te gusta y que a la vez obtengás ganancias ($$).

¿Por qué menciono esto?, porque para tener un pais de gente que ame el trabajo y se sienta satisfecho es empezar a trabajar con la seguridad de cada uno de sus habitantes para que le resultado sea lo que dice el artículo:
Después que adquieran los conocimientos necesarios para ser
empleados más productivos, mejores ciudadanos y buenos padres de familia
ellos podrán buscar las oportunidades y fuentes donde adquirir los otros
conocimientos que satisfagan a sus curiosidades y a sus intereses
intelectuales y culturales.,


.... Saludos..

Comentarista dijo...

Que bueno es ver el comentario por aquí Quintus.

Fijate que tocaste un punto crucial que -al igual que SR- he llevado mucho tiempo en la mente: la Universidad no es para todos. Desde los puntos de vista que lo analicemos y comparemos, sabemos que no todos nacieron para quemarse las pestañas más de 5 años ni para calcular integrales ni mucho menos analizar sistemas económicos; como me gusta decir: la naturaleza misma ofrece otras actividades para los que tienen aptitudes diferentes a su medio las apliquen (aunque a veces en el mundo natural esto es hasta cruel).

También debemos de considerar que el pensamiento o idea de que todos debemos de ser universitarios es heredado -a mi juicio- de la generación anterior en donde la demanda de fuerza laboral preparada era mayor y en donde le dictaban a uno el famoso "para ser alguien se debe de ser universitario"... por lo menos así ha sido en mi familia.

Saludos.

Quintus dijo...

Yo diría que la obsesión con la universidad es un legado de la colonia, donde un título universitario representaba una automática mejoría de status, tan importante en una sociedad basada en privilegios. El problema se agravó cuando cada vez más gente se otorgó el derecho de ir a la universidad estrictamente sobre las bases de una posición social y económica ventajosa, y no sobre aptitud académica. El resultado ha sido un desastre, donde la universidad hace un esfuerzo deliberado por evitar que se gradúe el mayor número de estudiantes posibles de una masa donde la mayoría no tiene ni la vocación ni el talento, sino simplemente la necesidad de conseguir un trabajo decente. Hasta no hace mucho tiempo, el estudiante promedio se tardaba 10 años en graduarse de la USAC...si nos ponemos a hacer cuentas de lo que le cuesta al estado producir un profesional, más el tiempo que el estudiante pierde al no ser capaz de contribuír a la economía nos encontramos con un obsceno despilfarro que simplemente no debería de suceder.

Quintus dijo...

De paso, agradezco por este medio a Comentarista por habernos facilitado el tema, el cual fué discutido en el último congreso de ingenieros agrónomos.

Roberto Lone dijo...

Me parece muy elemental este post para poner mi grano de arena.
Voy a compartirles lo que leí de un libro escrito por Napoleón Hill, titulado "Piense y Hágase Rico".
En uno de los capítulos, habla sobre la necesidad que en las escuelas exista un clase o materia, que nos enseñe como utilizar todos los conocimientos en la práctica para convertirlos en oportunidades o bién bienes materiales. El, con certeza dice que el tiempo de estudios universitarios se vería disminuido a la mitad si fuera así. Además, comenta que si los conocimientos sirvieran para recibir buenos dividendos, todos los maestros y catedráticos fueran ricos o millonarios.

Jorge dijo...

con el afán de hacer una critica constructiva sobre la educación universitaria en Guatemala, ya que empezando con catedraticos, que su visión no es enseñarte sino \"clavarte\", para que no pases su curso y asi asegurarse un dinerito más, o la frase que dice \"es que a mi me costo que les cueste a ustedes\", o catedraticos que te dejan un sin fin de investigaciones y ellos no dan absolutamente nada de clases asi les da tiempo para sus cosas.

Esto hace que los profesionales egresados tanto de la universidad publica y de las privadas no tengan la capacidad de enfrentar los problemas sociales.

A las universidades les interesa mas tener muchos estudiantes, que profesionales egresados, no tenemos los suficientes profesionales egresados para hacer frente a la presente globalización. Tanto así que las empresas fuertes de Guatemala, prefieren contratar personas de otros países para cargos importantes que los del país, ya que saben perfectamente que los de aquí, no tiene mucho que dar, debido a la precaria educación que se vierte en las casas de estudio universitarias y no digo que no halla esa calidad, pero son muy pocos.

Recuerdo que alguien me hizo el comentario que una consultoría internacional le había recomendado a algunas empresas fuertes, no contratar personal para puestos importantes gente que estudiara los fines de semana, y que fueran de otras dos universidades, de las cuales me omito el nombre por respeto a los que estudian en dichas instituciones.

Así que estimados hermanos guatemaltecos ¿Qué vamos a hacer?, la educación es fundamental para salir de la etiqueta que nos tienen de “tercermundistas”

¿Acaso no es momento de una reforma educativa?,
¿No es momento que halla mas profesionales egresados ?
¿La empresas no deberían de dar mas oportunidades que sus “colaboradores”, para que siguieran su estudios?.

Quintus dijo...

Gracias por tu comentario Jorge, no podría estar más de acuerdo con vos. Como bien señalás la mentalidad es uno de los obstáculos más grandes que tenemos, particularmente cuando concierne a la educación universitaria, que es la que dicta la pauta a las demás. Por ejemplo, el que los catedráticos universitarios en Guatemala diseñen sus exámenes para que los pierdan los estudiantes sería inconcebible en los países desarrollados. Eso porque ellos entienden muy bien que hacer algo así sería nada más un despilfarro de los recursos que necesitamos más.
De paso, fijate que estamos discutiendo un tema relacionado a lo que vos comentás, te invito a participar aquí:
http://hunapu-e-ixbalanque.blogspot.com/2006/08/el-monopolio-de-la-usac.html