domingo, 5 de marzo de 2006

Como Asesinar una Imágen

El diario el Periódico publicó hoy - de la manera más casual- en su segmento de Actualidad un artículo sobre la vida y milagros del líder magisterial Joviel Acevedo. Al terminar de leer la entrega, el lector llegará inevitablemente a las siguientes conclusiones: Joviel Acevedo es un gran admirador de Fidel Castro, Evo Morales, Hugo Chávez y Monseñor Quezada Toruño. Es dueño de un vehículo agrícola de reciente modelo y de una casa que en Guatemala podría considerarse “de lujo” (bienes sobre los que no comenta el artículo directamente, pero que se pueden apreciar en una fotografía cuidadosamente tomada). Sus alumnos lo han visto únicamente dos veces al año (se ve una fotografía de los consternados patojos). Se sabe también que dentro de sus actividades extracurriculares fué guerrillero del EGP, y que no pensaría dos veces en volverse a meter a otra organización guerrillera si de pronto existiera la necesidad. Aparte de eso, le gusta echarse los tragos con sus amigos en horas de trabajo y ni sus vecinos, ni la mayoría de sus paisanos están de acuerdo con sus ideas (las fuentes de esta aseveración -naturalmente- no quisieron identificarse). Se da por averiguado no solo que tiende a resolver sus diferencias a trompadas, sino que es terco hasta el sufrimiento, y tiene la habilidad poco común de ser fiel a las decisiones de sus bases. Dentro de la izquierda retrógrada a la que pertenece, a Acevedo se le considera nada más un “tiratiros”, carente de intelectualidad y argumentos. No es ni católico ni evangélico, simplemente cree que Jesús era un extraterrestre.

Llamó la atención -por su ausencia- , la falta de enfoque del artículo hacia la posición de Acevedo con respecto a las propuestas de la ministra Aceña. Que lástima que todo haya sido orientado exclusivamente hacia la vida personal y el carácter de Acevedo, algo casi completamente irrelevante a su función de representante de un gremio.

Aún cuando la entrevista de el Periódico sea un caso típico del padre predicándole a las monjas, no es poco el contraste que la caricatura de Acevedo hace con la artificialmente pulida imágen de la ministra Aceña que normalmente muestra el diario. De ahí que tanto a Acevedo como a la gente que representa, le hubiera convenido más que éste no hubiera accedido a la entrevista. Harto demostrado está que no es razonable esperar ni profesionalismo ni imparcialidad de los mercaderes de la tinta. La izquierda tiene que entender de una buena vez que todas las batallas que ha perdido, y le quedan por perder habrán de librarse en el campo mediático. Hasta que no sean capaces de entender eso, seguirán perdiendo las elecciones.

8 comentarios:

zaxl dijo...

Es la clase política de nuestro país: oportunistas, cerrados, ignorantes, retrogrados. Que solo acarrean agua a su molino. El magisterio tiene a los lideres que se merece, por ser, tristemente, un gremio que cayó en desgracia: mal pagado, mal capacitado, que perdio el respeto que le tenía la comunidad.
Saludos,

Sofia dijo...

Lo has dicho en un modo muy certero Quintus: que la izquierda tiene que entender de una vez que las batallas las tiene que librar en el campo mediático.

Por ahora hablo con guatemaltecos, estoy hasta un poco desconectada de los medios de comunicación que normalmente leo en internet, algo también bastante triste en nuestro país: esa gran deficiencia en cuanto al accesso a la información que se tiene en los países desarrollados y claro que eso desemboca en una "desinformación" alucinante.

Por lo que me doy cuenta, si mucho se llega a cierta opinión formada por los diarios que mayor circulación poseen, como prensa libre etc. y si la mayoría de comunicadores tienen la boca bien tapada con un billetón, o por el miedo, corresponde a la izquierda hacerse oír y no dejar hablar sólo a quien manipula la información alimentando los intereses de los de siempre.

saludos

Anónimo dijo...

Joviel no es precisamente un tipo que la pegue. No se trata de imagen, se trata de tener convicción y carácter y además convencer a las masas. Si hicieron un reportaje de ese tipo es porque la mesa está servida.

Las elecciones se pierden por falta de pisto y falta de liderazgo, no sólo por imagen. Mientras no surjan líderes de izquierda que convenzan a la mara, no habrá nada. Colom, por ejemplo, supuestamente de izquierda, terminará siendo un Portillo más.

Quintus dijo...

Supuse que un artículo como este podría dar lugar a malentendidos, y a juzgar por la entrada anterior así sucedió.

En ningún momento quise decir que Acevedo fuera un santo, ni siquiera un buen líder. No es ese el enfoque del artículo en el blog. Mi crítica está dirigida a el Periódico, por haber dado una lección de lo que no debe hacerse en una entrevista de este tipo. Tanto la objetividad, como el balance brillan por su ausencia. Amén de la relevancia de la vida privada de Acevedo con relación al papel que juega dentro de su organización. El lenguaje, y las fotografías fueron malintencionadamente seleccionados para pintar la peor imágen posible del aludido. A juzgar por los comentarios de los lectores, la estrategia funcionó.

Para alguien que está acostumbrado al periodismo de clase mundial, la nota de el Periódico no es más que un deliberado intento de crear una imágen negativa del líder en cuestión. Esa no debería ser la función de un medio de comunicación profesional en una sociedad democrática.

José Joaquín dijo...

El comentario anónimo fue mio porque Blogger así lo quiso.

El sentido del artículo está claro: Señores de la izquierda, no dejen que se las hagan. En todas partes se cuecen habas y hay reportajes así en España, Gran Bretaña y USA. Tampoco es que la "clase mundial" sea como muy "objetiva".

Para mí la objetividad no existe. Siempre pensamos que es objetivo el tipo que piensa como nosotros. Quizá se pueda hablar de sinceridad y consecuencia con su propio pensamiento, que creo que está mejor. No se puede evitar que el periodista -sobre todo el de medios escritos- no haga un giro con una sola palabra o frase.

Volviendo al tema de Joviel. Joviel cuando sale en la tele (es decir, sin pasar por el recorte intencionado del periodista escrito) no me parece un tipo que digan qué bruto, que convencido o qué pilas o que argumentación tan de al pelo. Insisto, si el reportaje quedó así es porque Joviel sirvió la mesa como un ingenuo y primerizo de los rollos políticos. Alguien hábil no cae. Creo que si proyecta una mala imagen en el reportaje no es sólo por la mala intención del reportero de elPeriódico.

Por eso es que La Hora sigue siendo el único diario que acompaña a los que intentamos ver más allá.

Fijáte bien cómo no han podido hacer lo mismo con José Pinzón o con Rigoberto Dueñas (a pesar de que este último estuvo prisco, no se le señala tanto). De todas maneras Joviel ha sido un elemento útil para guiar los ímpetus de un magisterio dividido, que hace rato no tenía dirigentes que uno reconociera.

Quintus dijo...

¿Quiere decir entonces que un reportero tiene licencia de reportar exclusivamente lo negativo (puramente personal) si se le permite?

Tenés razón, es evidente que Joviel fué demasiado ingenuo al dejar entrar a la reportera. Date cuenta también como se refiere a los reporteros como "trabajadores como él"...ja, ja, ja...
El desliz de comentar sobre su religión también fué pura tontera.

Comparto con vos la noción de que la verdadera objetividad no existe, sin embargo los medios que yo llamo "de clase mundial" por lo menos pretenden que existe. Para ello tienen estándares mínimos elementales que brillan por su ausencia en la mayoría de artículos guatemaltecos (por ejemplo si se dicen 5 cosas negativas de la persona, debe tratarse de balancear con 5 cosas positivas, etc). El reto para estos medios es forzar su punto de vista dentro del juego del "balance". Aún cuando el sezgo tiende a ser sutil, existe, pero también proveen suficiente información para que el lector pueda compensar mentalmente la posición editorial del medio.

Si te entendí correctamente, el Periódico le está haciendo un favor a la izquierda al sugerirles que no es muy buena idea platicar con ellos?
Ya lo dice el dicho: Nadie sabe para quien trabaja

De La Hora, es de reconocer la solidez de su posición (y la de su director). Están jugando un papel de balance muy necesario... pero dejé de ver a ese medio de la misma manera desde que leí "Despacho Presidencial" de Juan José Arévalo (recomendadísimo si no lo has leído)

Saludos

José Joaquín dijo...

Sucede que no hay nadie libre de no cagarla o de tener manías o incluso prejuicios o malas intenciones. Así que no creo que me sorprenda don Juan José. Mi papá vivió la revolución y leía a Clemente Marroquín en ese tiempo. Me contó que una vez Arévalo habló del "arevalismo sin Arévalo" (viste como se les van cagadas grandes a nuestros héroes). Clemente dijo que eso le sonaba como a "sopa de conejo, sin conejo" o algo parecido. "Despacho presidencial", está pendiente, mi papá y yo tenemos intención de leerlo.

Quintus dijo...

Te garantizo que te va a sorprender.

No te olvidés que La Hora y muchos de sus lectores nostálgicos han idealizado a Clemente más de la cuenta. No se discute su talento, pero como vos mismo decís, él también la cagaba como cualquier otro. Analizándolo más friamente, era en realidad un anarquista con una ambivalencia ideológica (o bien lo pudo haber hecho para vender más). Algo muy peligroso en alguien con talento.

Lejos estaba yo de saber que Arévalo sufrió aproximadamente 30 intentos de golpe en la mayoría de los cuales Clemente Marroquín fué uno de los principales instigadores (pedía en sus editoriales a los militares que dieran golpe), quienes trataron por todos los medios de evitar que Arbenz llegara al poder. De ahí que la caída de Arbenz fué gestada muchísimo antes de lo que cualquiera podría creer.
Se sabe también que Marroquín detestaba a Arévalo por cuestiones puramente personales.
La evidencia histórica (no solo la proveída por Arévalo sino la de otras fuentes) habla por sí misma, y -a mi juicio- le da la razón contundentemente a Arévalo (testimonios, documentos nacionales y foráneos, obra tangible, legislación, etc).
No se puede ignorar el hecho que Arévalo tenía un ego muy grande, y que obviamente le pisaba los cayos a otros con egos similares. Otro pecado grande era el ser un "outsider", o sea no era "de la foto" (de hecho de ninguna foto ya que vino derechito del exterior). Las élites tampoco le perdonaban la sutil arrogancia propia de un intelecto de primera (he ahí la gran diferencia con Alvaro Arzú, arrogante burdo sin mucho intelecto).
Pero los resultados verificables, entiéndase la cantidad de obra que hizo en las circunstancias que tuvo es casi increíble. Hasta se dió el lujo de tener superhábits fiscales!. La mayor prueba de que Marroquín no se sustentaba sobre terreno sólido fué el triunfo arrollador de Arbenz (70% de los votos)y donde el mismo Marroquín compitió y recibió menos del 2%.

Para su mala fortuna, las posiciones de Clemente Marroquín no solo han quedado grabadas en la historia, sino tampoco han sido validadas por la realidad histórica plenamente verificada.