lunes, 13 de marzo de 2006

Caso Ilustrativo No. 4

Mi alma lloró
Cuando se me acabaron las lágrimas
Aún le queda un nudo en la garganta
Incapaz de entender como un humano que se diga hombre
pueda ser una bestia ante monstruosidad semejante

¿Cómo puedes, alma de metal,
permanecer impábido ante un crimen contra tí mismo?

¿No sabes acaso ingrato,
que los vuelves a matar con tu olvido?

¿No te ha dicho acaso tu conciencia,
que las vuelves a violar con tu indiferencia?

¿No tienes corazón que te recuerde,
que sus pequeños hijos eran del tamaño de los tuyos?

¿Dónde estás justicia esquiva?
¿Dónde estás justicia divina?
¿Dónde está la fuente eterna de lágrimas del alma?
¿Quién llora por tus hijos, Señor?
¿Quién los recuerda?
¿Quién honrará su memoria y la tuya?

Las palabras se acaban, poco después que las lágrimas.

Todos hemos oído de las masacres....
Pero muy pocos hemos escuchado.
No tenemos tiempo. No nos interesa.
No fueron los nuestros, o si fueron, en algo andaban metidos.
Seamos positivos. Recordar es negativo.
Seamos optimistas. No seamos resentidos.
Las masacres son útiles nada más
Para el pié del libro
Para las estadísticas
Para las clases de historia de los otros
Para los sitios de internet que nadie lee
Un caso nada más
Que como todo caso necesita un número

¡Ah! Pero dudo...
Dudo muchísimo....
Amigo humano:
¿puedes sinceramente
seguir siendo el mismo
después de haber leído TODO esto*?:

*14 de Marzo del 2006, 24 aniversario de las Masacres de Cuarto Pueblo

7 comentarios:

José Joaquín dijo...

El pánico a perder el estatus o el aprecio de los de la clase a los que algunos les gustaría pertenecer, los hace decir siempre "no oigo no oigo, soy de palo, tengo orejas de pescado".

Cuando yo leí el Remhi fue traumático, casi lloraba con el libro en las manos y no pude terminar de leerlo. Y eso que ni siquiera estuve cerca del peligro o le hicieron daño a alguien de mi familia.

Da un poco de cólera que a veces guatemaltecos que se indignan con el holocausto judío (como todo mundo que tenga dos dedos de frente) minimizan y no quieren oir del holocausto chapín. Como los que murieron fueron indígenas y pobres, a quién le importa.

Con lo del resarcimiento a los familiares de las víctimas, todavía hay gente que se burla de la gente que recibió el dinero. "Tenían que estar agradecidos", "a chupárselo van", "por qué no hay resarcimiento a los finqueros también" o cosas por el estilo. Pero si el Estado incumple un contrato con una empresa extranjera, válgame dios, qué nos pasa, cómo queremos tener inversiones así. Siempre ha valido más la pena el pisto de los ricos (de los extranjeros más todavía) que las muertes de los pobres. A Estuardo Zapeta en Radio Lite FM, lo escuché expresarse así. Es terrible e indignante oír y leer eso. A los chavitos uefemeros, repetidores no deliberantes de lo que dicen sus gurús, al fin y al cabo se les va perdonando su alienamiento. Pero ya a los viejos vividos, ya no. Ahí si ya da cólera.

Quintus dijo...

Yo sí me dí a la tarea de leer todo el REHMI vos, y esa noche no pude dormir y francamente te lo digo, lloré. Eso a pesar de que ya sabía muchas cosas. Y me emputé como nunca. A veces creo que la gente en Guatemala ya perdió el derecho de quejarse.

Lo de la falta de memoria es preocupante vos, porque lo que va a pasar es que va venir un líder radical de izquierda con sed de venganza y cuando eso pase va a ser muy difícil ser simpatético

Fijate que aparece allí el caso de la Embajada de España, descrito de una manera bastante convincente. Que pena que ningún medio de comunicación haya reproducido esa versión..

Tato dijo...

Contaba por ahi que a mi me gustaba más mirar Aquí el Mundo que las caricaturas. Tengo muy presente, y se los conté a mis alumnas el año pasado con una gran pena porque se me salieron dos lagrimas y se me quebró la voz - y ellas se quedaron impresionadas -, una masacre en una de las tantas aldeas de Guatemala que vi en la televisión cuando tenía unos 6 años. Soldados y campesinos calcinados. Más triste fue todo cuando hablando con un guardia de un banco, me contó que tenía miedo porque en la semana habian asaltado uno a uno los bancos de esa avenida. Me contó más cosas, incluso, muy nervioso, como quien ya no puede más que, no podia regresar a su pueblo porque había estado en el ejercito y que los habian obligado a disfrazarse de guerrilla para ir a matar a sus propios hermanos. Entonces, estarlo escuchando por un par de horas me costó el trabajo a mis 20 años, pero valio la pena.
Lo que mencionan ustedes del holocausto guatemalteco: Mario Payeras estudió filosofía en Alemania antes de fundar el EGP. Cuentan sus amigos que él quiso visitar los campos de concentración nazis, y que eso le causó mucha tristeza y que dijo que sólo en Alemania y Guatemala había visto asesinar bebesitos tomandolos de los pies y estrellandolos contra la pared, allá, y contra un árbol, acá. Esa tristeza acumulada le costó la vida a los 54 años, el promedio de vida de un universitario (San Carlos).
El informe del Rehmi a mi me trae muchos recuerdos, de eso de lo que nunca se hablaba cuando yo era patojito, y no me impresiona tanto sino me deja frío. Entonces uno va atando cabos, y vienen más recuerdos, como el del muchacho de la carniceria, al que escuchaba muy alegre en el mercado despacharle a las señoras, un día que dijo que tenía miedo, y una señora le contestó que no lo tuviera, y él le dijo "es que usted no sabe ni en lo que estoy metido". A los pocos días desaparecio, el estudiante de Derecho y carnicero.
Es fue, una carnicería, y lo que mencionan de los comentarios de la malinformada Guatemala deprime.
Además, parece increible que hayan asesinado a Monseñor Gerardi, y que todos sigamos nuestra vida en Guatemala como si nada, sin contar las muertes que aun persisten.
Saludos.

Comentarista dijo...

Muy impresionante el penúltimo párrafo.

Eventos que se vuelven números,
números que se vuelven amnesia.
Muertes que se vuelven números,
números que se vuelven amnesia.

No sé si a la amnesia sea inducida o autorecetada, pero confieso que estoy en el segundo grupo, pues duele mucho recordar...

Duele mucho recordar la orfandad
en el rostro del niño enfermo.
Duele mucho sentir el trabajo
en el cuerpo cansado del abuelo.
Duele mucho alimentar la viudez
en los pechos del regazo materno.
Duele mucho...

Prefiero la autorecetada que la inducida, aunque creo que eso no ayuda en nada... sin embargo espero que algún día exista vacuna contra la amnesia, para no tener que querer olvidar... ni por enfermedad.

Pirata Cojo dijo...

Mi canto

Canto porque tengo voz
y canto.
Canto mientras esté ese tu dolor, hermano,
carcomiendo tus manos, tus ojos y tus pies.
Y canto:
por la mirada ida, perdida en el horizonte.
Canto por los gorriones y los niños, sus amigos;
canto por los campesinos, canto.
Canto que es fusión de amor y lucha
y rencor... concientizado.
Y canto. Sí, y tú me escuchas,
cabalgando en tu potro domesticado;
baja el obrero descalzo y a él –no a ti- yo canto.

Canto al trigal y a la mujer,
y canto al celaje y a la estrella.
Canto a la ribera del Motagua
tan herida ya, tan santa...

Canto al Quetzal, mas no al impreso,
pues ese lleva preso al que lo roba.
Yo canto al libre, al silvestre
y ardiente Quetzal-amigo
que vive en la montaña eternizado.

Y canto.
Sí. Mientras esté durmiendo allá en el patio
un hombre sin mujer, sin pan y sin abrigo.
Canto, que es fusión de hierro y de tortilla,
de nube y de tierra, de sol y de mí.
Canto al altar obscuro ya olvidado,
al niño acurrucado en un vitral,
lleno de estrellas, que en sus sueños
van diciendo: libertad.
Mas no la de la estatua
que va estampada en las alienadas conciencias,
en las mentes y en los sellos.
Esa nos roba el pan, ¡yo no la quiero!
Yo canto a la libertad del hombre
ajeno de crueldades pleno de esperanzas;
al hombre obrero de mañanas y jilgueros,
al hombre que ama al hijo y a la fuente,
a la flor y a la corriente que lleva lirios y azucenas.

Y canto.
Mientras haya un niño hambriento.
Mientras una prostituta venda su carne barata.
Mientras un hombre se caiga de borracho.
Mientras haya celdas llenas de hombres libres.
Mientras no hay ejércitos verdaderos.
Mientras no coma pan el obrero,
mientras la abuela zurza sin luz ni sol,
mientras haya letras y no se lean,
mientras haya voz y sea ametrallada,
mientras haya luz y sea cegada,
mientras haya amor y sea vedado,
mientras haya hijos olvidados,
mientras haya madres esperando sin razón,
mientras haya sirvientes en las casas,
mientras haya esclavos del patrón,
mientras haya rótulos en inglés,
mientras haya irrespeto al natural
y éstos dejan la vida en el cañaveral.
Mientras haya más miserables que miserables.
Mientras haya un hombre. Una mujer. Un pueblo:
HAMBRIENTO, CARCOMIDO, VIOLENTAMENTE GOLPEADO.
Mientras haya carne devorada impunemente
y huesos de concientes, escondidos,
yo canto.
CANTO. SÍ, YO CANTO.
Para que oiga el patrón acomodado,
para que me oiga el terrateniente,
para que me oigan desde el soldado al general
y sepan que el dolor no está desarticulado.
Que la lucha es verdadera y está. Y no morirá,
porque mi voz no es sólo mía. Es del pueblo.
Y por el pueblo cantaré, él es mi canto
y sin él, no hay voz que valga
ni razón que sostenga a ningún ser humano.
YO CANTO.
Y CANTO. SÍ
MIENTRAS HAYA UNO SÓLO QUE ME ESCUCHE
Y UNO SÓLO QUE ACOMPAÑE LA MELODÍA: NUESTRO SON,
¡CANTEMOS!

15/07/1976
Nota: Poema escrito por mi hermana, desaparecida en el año 81 por el ejército, vista viva por última vez en el 82

Quintus dijo...

¡Qué Poemazo!
¡Cantemos!

Pirata Cojo dijo...

Vos Quintus, cuando te publicás otra cosilla.