jueves, 11 de agosto de 2005

¿Y no Que no Pues?…

Prensa Libre informó hoy que el Ministerio de la Defensa retiró a dos generales por haberse negado a sacrificar sus principios en un negocio de estado. Los oficiales simplemente se opusieron a la compra de equipo aeronáutico a una firma que casualmente es propiedad de un generoso financista de campaña de la GANA. El negocio en cuestión tiene todas las características de las sucias transacciones que se cocinaban rutinariamente en tiempos de Portillo (como el caso de los bancos gemelos), con el agravante de que hay dos carreras injustamente terminadas de por medio. Los generales perdieron su empleo simplemente porque se negaron a avalar una transacción que no le convenía ni técnica ni económicamente al estado.

El Presidente Berger llegó al poder sobre una plataforma de honestidad. El pueblo de Guatemala votó por él porque creyó que era el menos probable de repetir las sinvergüenzadas de Portillo. Aún cuando la honestidad personal de Berger no es motivo de duda, ninguna persona con dos dedos de frente metería las manos al fuego por sus funcionarios. Y es que desde el punto de vista ético, el escándalo de las aeronaves pone a Berger y a la GANA en el mismo plano que Portillo y el FRG.

Lo más probable es que dada la magnitud del escándalo, el Presidente Berger ceda ante la opinión pública y no permita que la transacción se realize. No hacerlo equivaldría a cometer un harakiri político que sería el principio del fín de la GANA. Independientemente de lo que suceda, nadie llorará por los dos oficiales cuyas carreras fueron abrupta e inmerecidamente truncadas.

miércoles, 10 de agosto de 2005

Le Llueve Sobre Mojado al MP

El día de hoy salió a luz el papelón que jugó el Ministerio Público en el caso de triangulación de fondos contra el presidenciable Alvaro Colom. El serio cargo de lavado de dinero fué substituído por el mucho más liviano cargo de encubrimiento propio.

Es inconcebible que los fiscales del MP no hayan podido determinar la precariedad de la evidencia desde un principio. El MP debió haber estado consciente de que la persecución penal de un candidato presidencial inevitablemente habría de ser percibida como políticamente motivada por más de algún observador. Aún así el MP eligió continuar con el proceso, con la ahora sospechosa colaboración de miembros de la prensa.

El fiasco del caso Colom llega apenas un día después de la absolución de Carlos Wholers, quien al igual que Colom, fué demonizado a diestra y siniestra por la cada vez menos confiable prensa tradicional, la que ya había juzgado y sentenciado a los aludidos al igual que lo hizo con Reyes López y Weymann.

El ímpetu del MP para perseguir a los líderes eferregistas de pronto se parece más y más a una cacería de brujas que ha contado con la abierta complicidad de ciertos medios de comunicación. Independientemente de la percepción de culpabilidad que se tiene de los acusados, en un estado de derecho éstos deben ser oídos y vencidos en juicio. El MP no fué capaz de hacerlo. De ahí que no sea correcto que los medios se pongan a escribir editoriales denunciando a los jueces que simplemente ponen en evidencia la incompetencia del MP.