miércoles, 29 de junio de 2005

Taiwan, Dolor de Cabeza

El vespertino La Hora comenta sobre la última vergüenza por la que nuestro país tuvo que pasar cuando el presidente del congreso y sus acompañantes fueron interrogados en Taiwan sobre las futuras relaciones de Guatemala con la República Popular China.

No es un secreto el que las relaciones con Taiwan le han sido nefastas a Guatemala, sin embargo, bien podría ser un secreto ya que muchos de los pocos que tienen voz han sido descaradamente cooptados –sino sobornados- por Taiwan. Esa sería la única explicación lógica a la posición de Prensa Libre cuando no solo se opone al establecimiento de relaciones diplomáticas con Pekin, sino no cuestiona por un instante la versión taiwanesa del soborno al expresidente Portillo.

Ya es tiempo de que Guatemala rompa relaciones con Tai Pei y las abra con Pekin, proteste quien proteste. Ya no podemos seguir sacrificando nuestros intereses económicos, nuestra institucionalidad, ni mucho menos nuestra soberanía ni la dignidad de nuestra nación. Para los que se agarran de “la amistad” entre Guatemala y Taiwan para justificar una relación totalmente contraproducente, es tiempo que se enteren que como con toda relación nociva, debe terminarse más temprano que tarde.

jueves, 9 de junio de 2005

Un Dejo de Dignidad y Pedro Navaja

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida…dice Rubén Blades… Prácticamente desde su creación, la OEA ha sido un instrumento que ha trabajado casi exclusivamente al servicio de los EEUU, y casi sin excepción a menoscabo de sus socios, a pesar de tratarse -supuestamente- de una relación inter pares. La experiencia muestra que el que la OEA se haya establecido en Washington no fúe ni casualidad ni accidente diplomático.

En la historia reciente, abunda la evidencia no sólo de que la OEA jamás ha servido el propósito para el que fué creada, sino que ha sido un burdo instrumento de control político de los gringos. Desde la desvergonzada intervención del 54 en Guatemala, hasta el reciente intento de inmiscuirse en los asuntos venezolanos, pasando por hacerse de la vista gorda con el genocidio y la traición a la Argentina en la guerra de las Malvinas, la OEA le ha quedado mal a la gran mayoría de sus socios.

Pero como todo en este mundo termina - por muchas razones, incluídas las leyes de la física-, el control de la OEA se le terminó a Washington. Por demás está decir que los EEUU aún controlan un buen número de repúblicas bananeras como Guatemala, sin embargo, -y para nuestra fortuna- es evidente que cada día es menos el número de países sin dignidad en nuestro continente.

El signo de que los tiempos son otros se observó esta semana en Florida, donde el pleno de la OEA se negó a seguirle el juego intervencionista al gobierno de Bush, el que por medio de la recalcitrante Condoleeza Rice pretendía elaborar un instrumento ad-hoc que le sirviera para deshacerse de la piedra en el zapato conocida como Hugo Chávez.

Le parecería al observador cínico que al haber dejado la OEA de cumplir con los objetivos para los que verdaderamente fué creada por los EEUU, esta perdió ya su razon de ser. Tenemos entonces los latinoamericanos una oportunidad dorada de adelantarnos y sustituír al mamarracho de la OEA con una genuina Organización de Países Latinoamericanos.