sábado, 26 de marzo de 2005

Sea Ud. el Juez..

En los primeros días de la Semana Santa, la Corte Suprema de Justicia (CSJ) escribió el último capítulo de la trágica saga del caso Gerardi. Es de recordar que el fallo en primera instancia fué exitosamente apelado por la defensa en segunda instancia, y éste a su vez revocado por una sala de la CSJ. La última resolución de la CSJ llega como una validación parcial de lo juzgado en primera instancia, e implica una reducción de diez años en las penas impuestas en primera instancia a dos de los defendidos.

El fallo de la corte llegó en medio de una nube de confusión –real o imaginaria- , producto de la carencia casi total de conocimiento de los detalles del juicio de parte del público. Esta desinformación se debe en parte a la politización de que el caso ha sido sujeto y en parte al desconocimiento causado por la relativamente poca cobertura que los elementos fundamentales del juicio han tenido por parte de la prensa. De esto último se tiene que responsabilizar a los medios de comunicación, ya que si la prensa no informa, el pueblo no se va a tomar el tiempo de escudriñar cientos de páginas de lectura que no solo es poco amena sino plagada de legalismos.

Pero si al ciudadano de a pié se le puede perdonar el desconocimiento de los detalles claves del caso Gerardi, no se puede decir lo mismo de los que se dedican al delicado oficio de emitir opiniones. Y es que a juzgar por las entregas de algunos comentaristas, el desconocimiento de detalles importantes también fué obvio.

Para que alguien pueda emitir una opinión calificada sobre la decisión del tribunal, no será suficiente con leer los resúmenes de prensa. También será necesario leer a cabalidad las aproximadamente 300 páginas del fallo en primera instancia (Parte I, Parte II, Parte III), y las 30 páginas del fallo en segunda instancia. La lectura es larga y aburrida, pero hace una muy buena introducción al sistema guatemalteco en la práctica. Entérese por su cuenta, amigo lector, y sea Ud. el juez.

jueves, 17 de marzo de 2005

Rigoberta y el Apartheid Chapín

En estos días se ventila en los tribunales el juicio histórico por racismo en contra de algunos prominentes eferregistas que abusaron públicamente de la ilustre Premio Nobel de la Paz. Aunque los indivíduos a los que se les abrió proceso por racismo son pocos, no puede dejar de percibirse que –por lo menos simbólicamente-, es la minoría ladina guatemalteca la que en realidad se encuentra sentada en el banquillo de los acusados.

El racismo en Guatemala tiene una connotación única por dos características muy peculiares. La primera es que los perpetradores de racismo son una minoría y las víctimas la mayoría; una situación atípica comparable con el Apartheid de Africa del Sur, de muy triste recordación. La segunda característica es el hecho de que el 99.9% de los que se consideran ladinos tienen un mayor o menor porcentaje de sangre indígena en las venas; una paradoja que resiste los embates de la lógica.

Es de reconocer que han existido avances significativos en cuanto a la reducción de la intolerancia institucionalizada. Algo digno de aplaudir cuando se toma en cuenta que manifestaciones públicas de racismo eran cosa de todos los días. A pesar de todo, el racismo solapado tiene aún raíces muy profundas, y se manifiesta de muchas maneras, incluso entre los que juran no ser racistas

Rigoberta Menchú ha conocido mejor que nadie la perversidad del racismo y ha sido víctima de innumerables ataques de las élites que no le perdonan el que sea una luchadora social ni mucho menos que sea indígena. A pesar del giro de 180 grados que algunos medios de comunicación han dado, la opinión pública ha sido moldeada bajo la premisa de que Rigoberta Menchú es una lideresa negativa. Y es bastante difícil hacer cambiar la opinion de aquellos para quienes los medios locales son su única fuente de información. De ahí que sea fácil explicar el que un profesional universitario sea incapaz de explicar porqué “no le agrada” Rigoberta Menchú, un estudiante universitario crea que sus doctorados Honoris Causa no tienen valor real y personas de más baja escolaridad y/o condición social que simplemente están convencidas que Rigoberta ha lucrado con la causa de los indígenas oprimidos. Este desconocimiento que la gente de a pié tiene de Rigoberta es inaceptable. De ahí que sea imperativo que los medios de comunicación empiecen a darle a la Dra. Menchú el respeto que una personalidad de su estatura se merece, especialmente dentro del contexto del juicio histórico en cuestión.

Ojalá que la Dra. Menchú gane el juicio, y que el mismo se convierta en un paradigma de su incansable lucha por la justicia y la igualdad. Será una presea más en su admirable cosecha de triunfos.

domingo, 13 de marzo de 2005

República Bananera

En la década de los ochenta, en un debate en el congreso, un diputado pasó a la historia diciendo:
- Guatemala señores… no es una república bananera…
- ¡Guatemala es una república ca-fe-ta-le-ra!…
La cantinflesca declaración ocurrió en los días en que era del dominio público que el país era gobernado no por el jefe de gobierno de turno, sino por la embajada de los Estados Unidos. Entonces la embajada sabía muy bien que para controlar al país todo lo que tenía que hacer era controlar al ejército. Dada la estructura vertical de éste, la tarea se reducía a comprar, cooptar o chantajear a los militares que ocupaban la cúpula. Por otro lado, un crímen moral de magnitud similar sucedía con los medios de comunicación más importantes. Estos, por motivos puramente ideológicos de sus dueños y por no cotrariar a sus anunciantes eligieron convertirse en cómplices de los militares al voluntariamente hacerse de la vista gorda ante los abusos cada vez más descarados de estos. En retrospectiva, a juzgar por la evidencia de la hemeroteca y con el conocimiento de muchos hechos que hoy se tiene, el envolvimiento de la prensa en cogobierno con los militares y la embajada gringa fué poco más que evidente.

Por si lo anterior fuera poco, harta evidencia existe que las leyes que el congreso habría de considerar provenían directamente de la embajada y que habían sido redactadas originalmente en inglés. A nuestros diputados se les tomó por sentados e independientemente del tema, siempre se podía contar con su anuencia. Los votos en la ONU, OEA o en cualquier foro internacional siempre fueron predeciblemente alineados con la voluntad de Washington.

Se podría pensar que para alcanzar sus objetivos los operadores gringos tenían que elaborar programas sofisticados de cooptación, chantaje y soborno. En realidad, las élites guatemaltecas les facilitaban enormemente el trabajo, ya que con su atávico complejo de inferioridad se ponían de culumbrón sin que sus amos putativos se lo pidieran. Para nadie es un secreto que el embajador gringo contaba con “derecho” de picaporte. A los militares se les compraba fácilmente con dinero, quienes (era secreto a voces que) hacían lo mismo con miembros prominentes de la prensa. A otros miembros de las élites se les compraba con visas, contactos comerciales o el simple reconocimiento imperial. En esos tiempos, el que no tuviera visa gringa o el que no fuera invitado a eventos de la embajada era simplemente un don nadie. Era común que los que se consideraban miembros de la élite hicieran alarde de sus contactos con la embajada, tal y como lo hizo un conocidísimo columnista –hoy en día retirado- que se jactaba de haber sido operativo de la CIA

A pesar de su obvia responsabilidad, sería demasiado fácil adoptar una posición anti-yankee y empezar a echarle la culpa a los gringos de todas nuestras desgracias. En realidad los gringos simplemente han velado por sus propios intereses. No podemos culparlos de aprovecharse del hecho de que por cada Jacobo Arbenz hemos tenido cien Castillo Armas. No podemos ignorar el hecho de que los traidores, irresponsables, incompetentes, corruptos y genocidas han sido siempre guatemaltecos.

Al evaluar la manera en que las cosas funcionan hoy en día, se tienen suficientes motivos para suponer que no han cambiado del todo. Por ejemplo, la semana pasada se supo que el congreso aprobó los cambios a la ley de propiedad intelectual que la embajada solicitó por medio de sus operadores en el gobierno y en la prensa. Prevaleció impunemente la –no errónea- sino enteramente falsa noción de que los productos de marca necesitan 5 años más de protección. Si es hecho conocido que ningún país desarrollado provee esa clase de injustificada protección adicional, llora sangre que esto se haga en un país tan atrasado como Guatemala. Nadie de los que tienen voz tuvo la entereza de decir ésta boca es mía. Es vergonzoso el silencio de Prensa Libre, El Periódico y Siglo XXI, quienes - al mejor estilo de los viejos tiempos- al callar simplemente se convierten en cómplices de un crímen moral de tremendas consecuencias.

lunes, 7 de marzo de 2005

Los Ex PAC También Fueron Víctimas (II)

Por el más elemental principio de justicia, es necesario que se sepa que prácticamente todo lo que las PAC hicieron fué con el conocimiento pleno del Ejército. La mayoría de las veces fueron forzados a hacer cosas -incluídos asesinatos y masacres- que jamás hubieran hecho por voluntad propia. De ahí que sea válido considerar a los ex PAC víctimas del Ejército y no necesariamente colaboradores voluntarios. Y es que si ocasionalmente miembros de las PAC fueron los autores materiales coaccionados de muchos crímenes, el autor intelectual siempre fué el Ejército.

Alfonso Portillo incurrió en una gravísima irresponsabilidad cuando ofreció darles a los ex PAC dinero por sus “servicios prestados”. El error no fué tanto ofrecerles dinero, sino negarles el papel de víctimas, que era el que verdaderamente les correspondía. De ahí que sea válido para los ex PAC pedir resarcimiento como víctimas, pero jamás pedir compensación por “servicios prestados”. Oscar Berger también metió la pata cuando con fines puramente electoreros decidió magnificar el error de Portillo. El que ahora se le esté haciendo difícil salir del atolladero es un buen premio a la irresponsabilidad.

Es necesario aclarar que el interés de ésta página no radica -en ningún momento- en congraciarse con los ex PAC. Simplemente queremos señalar que cada vez que se acusa a los ex PAC de atrocidades se está exonerando al verdadero culpable: El Ejército.

Pero hay que tener mucho cuidado cuando se habla del Ejército en términos de culpabilidad. Al igual que con las PAC, es demasiado fácil agarrar tirria en contra delas tropas y oficiales de baja graduación que presionaron los gatillos. A éstos (víctimas también) les ha tocado enfrentar el resentimiento desmesurado de los que por persignarse se arañan la cara. Y es que a pesar de su implicación obvia en los crímenes de lesa humanidad que cometió El Ejército, los verdaderos culpables -léase autores intelectuales- de las atrocidades de la guerra fueron un grupo relativamente reducido de oficiales generales y superiores que pusieron los ideales y papel constitucional del Ejército al mejor postor. Por unas cuantas monedas éstos indivíduos le vendieron el alma al diablo cuando decidieron convertir al Ejército en una entidad eminentemente política. Son éstos pocos indivíduos entonces los que constituyen El Ejército en términos de culpabilidad y los que por lo tanto deberían de recibir todo el peso de la justicia por sus crímenes.

domingo, 6 de marzo de 2005

Los Ex PAC También Fueron Víctimas (I)

Una de las tantas razones por las que el pueblo de Guatemala le tiene muy poca fé al sistema jurídico es el hecho de que a la hora de aplicar justicia, no podría haber más contraste entre las sanciones que reciben las élites por un lado y las que reciben los más vulnerables por el otro. La magnitud del problema que afrontan los guatemaltecos se incrementa cuando se cae en cuenta que la imperfección de facto del sistema legal no es sino un reflejo de lo que la sociedad en general acepta como válido. Un ejemplo de esa distorsión de la justicia lo ilustra la manera en que se percibe el papel que los ex PAC jugaron en la guerra.

No se puede negar que los ex PAC mataron, abusaron, violaron y torturaron. Esa es una verdad establecida. Pero resulta demasiado simplista y hasta irresponsable el pretender que los ex PAC se organizaron para reprimir a la población por su linda gana. Lamentablemente, esta es la noción predominante entre la gente -casi exclusivamente de la capital- que nunca vivió la guerra de cerca. De ahí que sea absolutamente necesario dejar claro que los PAC jamás funcionaron de una manera autónoma. Los jefes de patrulla recibían ordenes directas del comando militar más cercano. A pesar de que supuestamente eran voluntarias, era del dominio público que el que no se integrara a las PAC era considerado hombre muerto. Y es que si los PAC le tenían miedo a la guerrilla, al Ejército le tenían terror.

Para el Ejército, el objetivo principal de organizar a las PAC era tener un control numérico directo de la población. Algo bastante simple pero esencial en una guerra. Es importante también esclarecer que el papel principal de las PAC desde el punto de vista del Ejército, era simplemente el de escudos humanos. De ahí que a pesar de que estratégicamente fueron la carta ganadora, la contribución militar de los PAC per se fué nula o casi nula. Y es que la guerrilla casi nunca atacó a los PAC, simplemente porque de haber atacado a civiles armados con fusiles obsoletos, garrotes o rifles de madera y sin ningún tipo de entrenamiento, se hubieran echado en contra a la población que decían defender. (continuará).

martes, 1 de marzo de 2005

Esperanza Para el Medio Ambiente

La semana pasada el gobierno presentó su iniciativa para el rescate del lago de Amatitlán. El proyecto en sí es bastante ambicioso, y pretende finalmente llevar a la práctica lo que varios gobiernos en el pasado han ofrecido en el papel. Este importantísimo primer paso tardó muchos años en llegar, pero se tiene la esperanza de que ésta vez las cosas sí sean en serio. El caso de Amatitlán es emblemático, ya que sintetiza de muy buena manera el estado actual de la problemática ambiental en el país.

Ojalá que las obras que habrán de ejecutarse en Amatitlán se constituyan en el paradigma que inspire los proyectos ambientales del futuro. Los proyectos de rescate del lago habrán de incluir soluciones a problemas como el manejo integrado de cuencas, urbanización y planificación, manejo de sólidos, tratamiento de aguas servidas, planes de monitoreo ambiental y otros. De ahí que la oportunidad sea perfecta para poner en práctica los conocimientos teóricos de la mayoría de profesiones asociadas con la protección ambiental, practicamente al mismo tiempo.

Esperamos que todo salga bien en Amatitlán, y que las firmas participantes aprovechen la oportunidad para dejar un legado, fortalecer su reputación y capacitar a los profesionales jóvenes que habrán de ejecutar las políticas ambientales del futuro. Por su lado, los profesionales que diseñen y dirijan los proyectos tendrán el reto y la responsabilidad de sentar un precedente ejemplar.