lunes, 10 de octubre de 2005

Reconstrucción

Una de las características de ésta página es la deliberada omisión de pronombres personales. Eso porque siempre he creído que si se quiere preservar la posición privilegiada de observador, es necesario neutralizar al ego, y así poder aspirar a la perennemente elusiva imparcialidad.

Pero esta vez es diferente. Originalmente, el título del blog iba a ser algo así como “Señor, ¿Qué Estamos Pagando?, pero decidí cambiarlo a algo enteramente personal. La magnitud de la tragedia de Stan me ha hecho ver que si quiero enviar un mensaje remotamente efectivo, las palabras tienen que salir del corazón de una persona de carne y hueso y no de una fría identidad impersonal.

No voy a redundar en el hecho obvio de que la tragedia de Stan puso al desnudo la fragilidad de nuestro país en todos los aspectos. Tampoco voy a hablar de los daños ni de los muertos. Eso ya lo han discutido muchos otros con mayor cantidad y calidad de información. El dolor es tanto que me dejó sin palabras para hablar de muertos, daños y más dolor.

En cambio voy a hablar de esperanza. La que nunca muere. Hablo de la necesidad de recontruír nuestro país sobre nuevos cimientos. Hablo de utilizar la tragedia de Stan como una oportunidad para crear un nuevo modelo de sociedad, más justa, solidaria y equitativa. Hablo de aprovechar la unidad que la tragedia trajo, para alcanzar los concensos que tanto nos han eludido. Hablo de la necesidad de aprender de nuestros múltiples errores y de lo estéril de nuestras peleas. Hablo de que algo, por fín, nos force a poner nuestras prioridades en el orden correcto.

Y me atreveré también a ver hacia el futuro. Veo una sociedad que por fín define la vida humana como su prioridad número uno. Veo un nuevo país, con nueva infraestructura física y social. Veo como la implementación de un manejo integrado de cuencas protegerá vidas y propiedades. Veo como los nuevos pueblos se reconstruyen con lineamientos técnicos viables. Veo como el estado no permitirá jamás que los más vulnerables construyan sus covachas en zonas inundables o acantilados. Veo como Guatemala se levanta de sus cenizas y alza el vuelo, contra todas las apuestas. Veo como los miles de personas que murieron, no murieron en vano.....

5 comentarios:

Mariposa dijo...

se me salio una lagrima. racias por sus palabras!

Comentarista dijo...

Un minuto de silencio por aquellos que murieron... y un millón de minutos de trabajo por los que siguen vivos...

El grado del desastre ha dejado a una Guatemala conmocionada y perpleja; con un sufrimiento en silencio que realmente duele y llega al fondo del corazón. Padres que lloran a sus hijos; hijos que lloran a sus padres; familias enteras que son buscadas por un fiel amigo o un voluntario desconocido que posiblemente jamás las encontrará... es una imagen dolorosa.

Pero también he visto una imagen más alentadora: una Guatemala solidaria y trabajadora, como nunca antes la había visto. Una Guatemala solidaria, donde se observa que el alma de la misma se encuentra en esos miles de voluntarios anónimos que buscan calmar la tristeza de los que sufren; y claro está, una Guatemala trabajadora que no se sienta a esperar que caiga el preciado Maná, sino que busca la manera de seguir adelante.

A veces me dan ganas de renunciar, me dan ganas de inyectarme anestesia para no sentir o me dan ganas de huir, pero cuando observo estas actitudes de mi Guatemala solidaria y unida, pienso y reflexiono de que aún vale la pena luchar por mi querida Iximuleu...

Es el primer paso de un largo camino... pero, vale la pena creer!!!


Saludos.

Quintus dijo...

Amigos míos: De la historia de Guatemala aún queda mucho por escribir...¿Quién se apunta?...

Luis Enrique dijo...

Buenísimo el post, y es bastante cierto que necesitamos de un cambio radical.

A que te refieres con lo de escribir de la historia, crear un tipo de archivo online?

Quintus dijo...

¡No!
Me refería a la "historia del futuro",la que nosotros mismos podemos escribir hoy. Hablo de dejarle algo a nuestros nietos.