sábado, 1 de octubre de 2005

Certificados (II)

En la entrega anterior se discutió el tremendo abuso que se da cuando un gobierno extranjero emite juicios sobre el desempeño de otros gobiernos soberanos, y como los mismos personajes que critican la “constante intromisión” de entidades como la ONU , guardan el más cómplice de los silencios ante lo que es a todas luces un imperdonable abuso de parte del gobierno de los EEUU.

Los que por acción u omisión avalan la legitimidad del proceso de “certificación” argumentan su posición en la “obligación” que tienen los países del area de “colaborar” en lo que sea posible con el gobierno de los EEUU en su lucha contra las drogas. El quid pro quo que blanquea el sepulcro de la “certificación” lo constituye la “ayuda” que los gobiernos reciben para que puedan llevar a cabo sus “compromisos” de una mejor manera.

En realidad, los EEUU forzan los “compromisos”, controlan las operaciones y condicionan la “ayuda”, que no es sino una fracción del costo en que incurren nuestros paisitos por hacerle el trabajo sucio a los gringos. No puede tomarse con ligereza el que la DEA viole las leyes de Centro América y Colombia como jamás podría hacerlo en su propio país. Tampoco podemos olvidar que el destino final de las drogas no es Centro America sino los EEUU; de ahí que si los gringos son incapaces de solucionar sus propios problemas en casa, no es justo que se aprovechen de la vulnerabilidad de nuestros gobiernos para hacer micos y pericos con nuestra soberanía.

Con todo y la gravedad del problema, sería demasiado fácil culpar a los EEUU de todos nuestros males. Por doloroso que sea, tenemos que aceptar que para que los gringos hagan lo que hacen necesitan de la complicidad de nuestras élites apátridas, las cuales por temor a perder la visa (no se es nadie en Guatemala sin una), no tienen ningún escrúpulo en vender nuestra soberanía al mejor postor.

Si se quiere tener una patria que sea de verdad digna, debemos empezar por negarnos a recibir dádivas a cambio de prostituír nuestra soberanía. Y que no nos engañen con el truco de que nos van a cortar la “ayuda”. En primer lugar, el problema es de ellos y no nuestro. Además, ese chantaje puede ser fácilmente neutralizado al mejorar la recaudación, o -en el peor de los casos- elevar la carga tributaria en un 2%. Nuestra dignidad lo vale.

3 comentarios:

Mariposa dijo...

Hola! Espero que usted y su familia esten bien. La mia estan bien, pues viven en la capital y por alli no paso tanto.

Quintus dijo...

Muchas gracias, acabo de hablar con mis familiares en Quetzaltenango y solo se llevaron un susto tremendo con los nunca antes vistos vientos y la inundación que se dió, algo increíble cuando se considera que Xela está a más de 2000 m sobre el nivel del mar.

Por demás está decir que la tragedia me ha dejado sin palabras....duele tanto que lo enmudece a uno...pero el lado optimista de mí piensa que a lo mejor el desastre de Stan será una oportunidad para construír un nuevo país....

Roberto Iza Valdes dijo...
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