domingo, 29 de mayo de 2005

País Surreal

Muchos son los que opinan que los escritores latinoamericanos son los precursores del realismo mágico, un estilo literario que mezcla la crudeza de la mejor narrativa descriptiva con etéreas notas surrealistas. La combinación por lo general resulta en obras fascinantes, de amena lectura, pero que por su misma imposibilidad ningún lector foráneo habría de tomar como ciertas bajo ninguna circunstancia.

Lamentablemente, lo que muchos no saben es que en Latinoamerica no se necesita ningún talento especial para poder escribir notas que contengan realismo mágico. Todo lo que un autor tiene que hacer es mirar alrededor y escribir. El resultado parecerá casi siempre la obra de un artista con ilimitada imaginación, o que se encuentra bajo la influencia de sustancias alucinógenas. Y es que la realidad latinoamericana es tan difícil de creer que parece ficción.

La semana pasada, se supo que un criminal de carrera no solo planificaba delitos desde Pavón, sino que utilizaba la granja penal como base de operaciones para sus fechorías. Lo anterior con el pleno conocimiento y complicidad de sus guardianes. Se sabe también que las autoridades lamentan profundamente no poder hacer nada al respecto, ya que los que controlan y siempre han controlado el centro penitenciario no son sino los mismos reclusos. Entre otras noticias, el gobierno hizo público –a bombo y platillos- el arresto de 29 personas por revender entradas del partido Guatemala-México.

3 comentarios:

Quintus dijo...

Nuestros políticos han sido totalmente incapaces de entender que mientras los guardianes de la legalidad (la gente uniformada)no reuna condiciones mínimas de educación y principios morales, las cosas no van a cambiar. Dados los salarios de miseria que devengan los policías y guardias de presidios, no es de extrañarse que los que aspiran a tales empleos no sean sino gente que no puede conseguir trabajo en otros lados.
Si se entiende que la motivación principal para cometer crímenes son los beneficios económicos, se podrá entender que los criminales incluyen dentro de sus "costos de producción" el soborno a los muertos de hambre agentes del estado.

Debido a la miopía de considerar todo en términos de gasto y no de inversión, el costo de oportunidad en que la sociedad incurre al no tener agentes de seguridad profesionales es enorme y excede en muchísimo lo que invertiría en fuerzas de primer nivel.
Si los agentes del estado tuvieran por lo menos un diplomado universitario, salario de por lo menos Q10,000, entrenamiento adecuado y prestaciones de lujo, las posibilidades de que los criminales sobornaran a un policía serían muy pocas, ya que éste al ponderar lo que tiene que perder lo pensaría dos veces.

Histéresis dijo...

La realidad siempre supera a la ficción. Me extraña araña...

Salú

Quintus dijo...

Precisamente, pero ese es un privilegio de Latinoamérica, donde -entre otras cosas- la gente no necesita consumir drogas para sobrevivir....