miércoles, 11 de mayo de 2005

CAFTA Rumbo al Fracaso

La más apresurada que vergonzosa sumisión de los parlamentarios centroamericanos para con los que dan o quitan visas no quedará sin castigo depués de todo. Y es que, a diferencia de nuestro subdesarrollado subtrópico, en los EEUU las leyes que habrán de afectar significativamente a la población sí son discutidas por los legisladores, periodistas y otros líderes sociales. Naturalmente, la ventaja de discutir algo abiertamente es que permite que la sociedad como tal emita un juicio racional sobre la conveniencia de tal o cual propuesta. En el caso particular del CAFTA, la oposición es tan intensa y los bemoles son tantos y tan diversos, que las probabilidades de su aprobación por el congreso estadounidense son en realidad pocas.

De acuerdo al congresista Sherrod Brown, líder de la cruzada en contra “si el CAFTA no hubiera sido tan equivocado en su concepción, ni tuviera una oposición tan profunda, el congreso habría efectuado el voto para aprobarlo poco después de la firma del presidente”. Hace referencia el congresista al hecho de que el NAFTA tardó 55 días en ser aprobado, mientras que el CAFTA ya lleva más de 300. Y es que algunos congresistas republicanos han hecho todo lo posible por postergar el voto mientras tratan desesperadamente de llegar al número de votos necesario para la aprobación del CAFTA. Pero las tácticas dilatorias no pueden ser eternas; ante la constante presión de los opositores al tratado, el líder de los republicanos –Tom DeLay- se vió forzado a comprometerse a llevarlo a cabo antes del Memorial Day (30 de mayo).

La oposición al CAFTA es de pronóstico reservado, al punto que el congresista Brown afirma que “ el CAFTA ofende a todo el mundo desde organizaciones de negocios a entidades ambientales, de tal manera que llega incluso a unificar a demócratas y republicanos en su contra”. Las desventajas del CAFTA son tantas según un grupo considerable de legisladores, que llegaron a crear un comité bipartisano encabezado por el mismo Sherrod Brown y su colega republicano Walter B. Jones, quien no vacila en enfatizar que “ya es tiempo que aprendamos de nuestros errores y detengamos el CAFTA”. Los opositores al CAFTA basan sus posición en numerosas razones, siendo las más importantes una inadecuada legislación laboral, la ausencia de la prometida emergencia de una clase media en México como consecuencia del NAFTA, la asimetría de las economías, las ausencia de standares ambientales y oh sorpresa!: la iniquidad de las cláusulas referentes a los farmacéuticos! (ver artículo en Washington Post)

Aún cuando el CAFTA habría sido algo relativamente positivo para nuestros países porque le habría traído competencia por primera vez a muchos monopolios, tampoco habría sido la panacea a la grosera incompetencia de nuestros politicoides. Al final, con o sin CAFTA los graves problemas de Centro América habrán de existir por muchos años. Ojalá que el rechazo al CAFTA de parte del congreso estadounidense les sirva a nuestras pseudo élites para finalmente poner los piés sobre la tierra.