jueves, 17 de marzo de 2005

Rigoberta y el Apartheid Chapín

En estos días se ventila en los tribunales el juicio histórico por racismo en contra de algunos prominentes eferregistas que abusaron públicamente de la ilustre Premio Nobel de la Paz. Aunque los indivíduos a los que se les abrió proceso por racismo son pocos, no puede dejar de percibirse que –por lo menos simbólicamente-, es la minoría ladina guatemalteca la que en realidad se encuentra sentada en el banquillo de los acusados.

El racismo en Guatemala tiene una connotación única por dos características muy peculiares. La primera es que los perpetradores de racismo son una minoría y las víctimas la mayoría; una situación atípica comparable con el Apartheid de Africa del Sur, de muy triste recordación. La segunda característica es el hecho de que el 99.9% de los que se consideran ladinos tienen un mayor o menor porcentaje de sangre indígena en las venas; una paradoja que resiste los embates de la lógica.

Es de reconocer que han existido avances significativos en cuanto a la reducción de la intolerancia institucionalizada. Algo digno de aplaudir cuando se toma en cuenta que manifestaciones públicas de racismo eran cosa de todos los días. A pesar de todo, el racismo solapado tiene aún raíces muy profundas, y se manifiesta de muchas maneras, incluso entre los que juran no ser racistas

Rigoberta Menchú ha conocido mejor que nadie la perversidad del racismo y ha sido víctima de innumerables ataques de las élites que no le perdonan el que sea una luchadora social ni mucho menos que sea indígena. A pesar del giro de 180 grados que algunos medios de comunicación han dado, la opinión pública ha sido moldeada bajo la premisa de que Rigoberta Menchú es una lideresa negativa. Y es bastante difícil hacer cambiar la opinion de aquellos para quienes los medios locales son su única fuente de información. De ahí que sea fácil explicar el que un profesional universitario sea incapaz de explicar porqué “no le agrada” Rigoberta Menchú, un estudiante universitario crea que sus doctorados Honoris Causa no tienen valor real y personas de más baja escolaridad y/o condición social que simplemente están convencidas que Rigoberta ha lucrado con la causa de los indígenas oprimidos. Este desconocimiento que la gente de a pié tiene de Rigoberta es inaceptable. De ahí que sea imperativo que los medios de comunicación empiecen a darle a la Dra. Menchú el respeto que una personalidad de su estatura se merece, especialmente dentro del contexto del juicio histórico en cuestión.

Ojalá que la Dra. Menchú gane el juicio, y que el mismo se convierta en un paradigma de su incansable lucha por la justicia y la igualdad. Será una presea más en su admirable cosecha de triunfos.

7 comentarios:

José Joaquín dijo...

No creo que los medios la tengan en contra de doña Rigo. Por ser un personaje público está bajo la mira de todos y su posición contra los genéricos le generó críticas porque no se había pronunciado públicamente hasta en esa ocasión, puesto que afecta su negocio.

Criticarla no es racismo. A veces, cometemos el error de idealizar a los líderes, tal como pasó con los seguidores de Berger, que no miraban que al tipo le hace falta un poco de cultura y seso (que el pegue lo tiene).

Es claro que han habido manifestaciones racistas para la Rigo. Pero hay que tener cuidado de leer bien, para no meter a todos en el mismo costal.

José Joaquín dijo...

Aclaro (para los racistafóbicos) que yo digo la Rigo, así como digo El Muso (Ayau), así como digo El Conejo (Berger) o El Pollo Ronco (Portillo).

Quintus dijo...

El comentario original habla de un cambio en la actitud de la prensa. No podemos olvidarnos de la hostilidad de ésta hacia Rigoberta antes de que le dieran el premio Nobel. De ahí que el que mucha gente la considere una lideresa negativa no puede ser producto del azar.

Aún cuando hay mucha gente que ahora simpatiza con ella (o por lo menos la respeta)tambien existe racismo solapado, del tipo que puede confundirse con criticismo válido.

Rigoberta está muy lejos de ser perfecta y por eso mismo es válido no simpatizar con ella. Pero a pesar de todo, a mí me parece que la sociedad como tal no le ha dado el respeto que de verdad se merece.

Saludos.

Francisco Hernandez dijo...

A mi lo que me gustaria saber es quien forma parte de ese 0.01% que se considera ladino pero no tiene sangre indigena en las venas. Acaso ladino no es otra palabra para mestizo (indio-espaniol)? Talves existe una connotacion mas general.

Quintus dijo...

La connotación es más que todo cultural y en realidad se refiere al que se autoidentifica como "no indígena".
En cuánto a quienes son, la pregunta debería ser "quienes creen que son"...Hay mucha gente que cree no tener sangre indígena a pesar de las obvias evidencias que prueban lo contrario.

estuardo dijo...

Es increíble que nosotros los guatemaltecos no podamos apreciar y apoyar lo poco bueno que se conoce de Guatemala en el mundo. Opino que Rigoberta Menchú no ha recibido la atención ni respeto que merece. Los medios, especialmente la televisión, juegan un papel muy importante en este aspecto ya que nosotros no tenemos una cultura que lea. Y los duenios de los prinicipales canales televisivos no están interesados en apoyar la causa de nuestra ganadora del Premio Nobel.

Quintus dijo...

Tenes razon, como se puede culpar entonces a la persona promedio de tener una imagen negativa de Rigoberta?