jueves, 24 de febrero de 2005

Por la Salud Mental de un Pueblo

Trascendió recientemente la orden de captura contra el ex presidente guatemalteco Romeo Lucas García. El hecho se dá más de 25 años después de las atrocidades barbáricas atribuídas a Lucas durante su período presidencial. Ya lo dice el dicho, Dios tarda pero no olvida, sabio refrán que va de la mano con lo que dijo ésta página en su mensaje anterior: A todo coche le llega su sábado. Esperamos que de ahora en adelante cada sábado nos traiga un nuevo marrano, de esos que se han salvado por décadas.

Es de lamentar la postura tibia de Prensa Libre, la cual pretende exonerar la responsabilidad de Lucas bajo el argumento de que tiene la enfermedad de Alzheimer. También nos pide este diario cordura en el sentido de que es importante que prevalezca la justicia, la misma justicia que el carnicero Lucas les negó a sus víctimas. Pero la posición de Prensa Libre no debe sorprender a nadie, ya que a juzgar por la evidencia de la hemeroteca, éste medio era simplemente una caja de resonancia de las dictaduras militares.

Aún cuando el Alzheimer de Lucas no permita que la tan ansiada justicia sea llevada a cabo, le corresponde a las cortes el determinar su grado de discapacidad. No se trata de meter a Lucas a la cárcel, total, la gente que murió bajo su régimen no va a resucitar. Ni décadas en la cárcel ni la misma pena de muerte serían suficiente castigo para el daño que Lucas le hizo al país.

A Lucas es necesario juzgarlo porque es importante dejar constancia histórica de que las atrocidades de un dictador no pueden quedarse impunes. Alguien dijo que los pueblos que no aprenden de sus errores están condenados a repetirlos de nuevo, de ahí que por la salud mental del pueblo, es necesario que éste se aplique a sí mismo -de vez en cuando- una saludable terapia de justicia. Nos lo debemos a nosotros mismos sino queremos terminar con Alzheimer histórico.

4 comentarios:

Luis Pirir dijo...

Es cierto, cuando comentas que la gente masacrada no volvera a la vida, pero en realidad es importante, en este caso, hacer prevalecer la justicia, la cual se daria juzgando al ex-dictador Lucas García.

Quintus dijo...

El mejor castigo que se les puede dar a los asesinos del pueblo es que sus nombres queden grabados para siempre en la historia. La pena de muerte sería hacerles un favor.

Anónimo dijo...

Hola Quintus, gracias como puedo comunicarme contigo?

Quintus dijo...

Envíame un correo electrónico a quintusbarquin@hotmail.com y yo te respondo.

De paso, si hiciste el comentario aquí para que no lo viera nadie me parece muy buena idea. Sino, este post está viejísimo! haz click en el título y te llevará a los nuevos posts.

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