jueves, 27 de enero de 2005

El Peligro de Criar Cuervos

Desde sus orígenes, la Iglesia Católica ha estado metida directa o indirectamente en la política de los países donde ha existido. Dicha participación ha tenido diferentes grados de envolvimiento que van desde el partidarismo pasivo hasta la participación directa de su miembros en la implementación de políticas.

En el caso particular de Guatemala, la participación de la iglesia en política se remonta hasta el tiempo de la conquista, donde es famosa la intervención de Fray Bartolomé de Las Casas a favor de los indígenas. Pero desde el nacimiento de la República -con excepciones recientes- la iglesia se ha posicionado tradicionalmente del lado equivocado en los conflictos políticos. Por lado equivocado se entiende una posición contraria a los principios del Cristianismo, que hablan de velar por los débiles y desamparados.

Uno de los ejemplos más trágicos de participación negativa se dió cuando la iglesia hizo posible la intervención de 1954, hecho histórico que habría de ser el orígen del enfrentamiento que desangró a nuestro país por 40 años. Por décadas, la iglesia se sintió demasiado cómoda con las élites y se hizo de la vista gorda con los abusos de los regímenes militares, herederos de la intervención. No fué sino hasta 200,000 muertos más tarde que la iglesia se dió cuenta de la magnitud de su error y decidió "cambiar de bando" en los 80´s. Pero ya era muy tarde, el daño estaba hecho. Es quizás ese sentimiento de culpabilidad colectivo el que ahora mueva a la iglesia a adoptar posiciones más consecuentes con su propia doctrina y misión en éste mundo.

Pero independientemente de las razones que la iglesia pueda tener en su actuar cotidiano, la oposición a la minería -por ejemplo- es válida y digna de aplaudir. ¿No fué acaso el apoyo de la Iglesia Católica fundamental para acelerar la caída del comunismo en Polonia?. Nadie condenó entonces el envolvimiento de la iglesia en política.

Con todos los antecedentes que justifican la intervención de la iglesia en causas justas, oponerse a la minería le ha valido a la iglesia el criticismo inmerecido de las élites guatemaltecas. Lo triste del caso es que son los mismos pseudo católicos (y sus descendientes) que se beneficiaron con la intervención del 54 los que atacan a la iglesia con la misma virulencia y carencia de fundamentos con los que ésta delegitimizó al gobierno de Arbenz hace más de 50 años. Cría cuervos y te sacarán los ojos.




2 comentarios:

arte-sano dijo...

Si bien es cierto la Iglesia catolica ha estado mucho mas activa en los ultimos 20 o 30 años apoyando causas de contenido politico social, no solo en Guatemala, lo cual me parece digno de mencionar, tambien existen sectores dentro de la iglesia que tienen fuertes vinculos con la elite chapina como la gente del Opus Dei. Y se me hace que solo un grupo es que da la cara por la poblacion, el otro como mas descaro ha dado la espalda a quienes necesitan de la iglesia, y en parte creo que tambien por eso la Catolica ha perdido tantos adeptos en Guate, que se han ido religiones como la evangelica que unicamente se enfoca en lo espiritual y no en lo social de la Iglesia. Pero ese es tema para otro costal.
saludos

Anónimo dijo...

Hace tiempo me molestaba ver el número de gente que constantemente se volvía evangélica. Ahora entiendo que en realidad los que se fueron lo hicieron porque la Iglesia Católica nunca los hizo sentirse que pertenecían a ella.

Quintus