jueves, 20 de enero de 2005

El Contrincante Equivocado

Los últimos altercados entre el Presidente Berger y la iglesia católica ilustran de manera típica lo que podría considerarse la manera “normal” en que se ventilan las diferencias en Guatemala. Este vergonzoso incidente ocurre a pocos días de un caso similar en el que Alvaro Colom y Rolando Morales se entablaron en lo que bien podría llamarse una batalla campal mediática. Aún cuando el enfrentamiento público entre El Presidente y los obispos no ha llegado a la bajeza sin precedentes a la que llegaron Colom y Morales, no deja de demostrar la generalizada ineptitud de nuestros politicoides para determinar la contraproductividad de algo. En otros lugares, los políticos son lo suficientemente sensatos como para no meterse a batallas a las cuales no tengan la más remota posibilidad de ganar.

Para nadie es un secreto que la iglesia ha sido y será por mucho tiempo una entidad poderosa que debe tratarse con respeto. Irónicamente, es la clase más vulnerable al poder de la iglesia -la política- la que a menudo deja de tener presente esta consideración. En el caso de las declaraciones fuera de lugar del Presidente Berger, cabría preguntarse ¿Dónde andaban los asesores? Supuestamente, las declaraciones de un gobernante deben ser cualquier cosa menos espontáneas. ¿O acaso fueron los ataques del Presidente el producto de la cuidadosa redacción de sus asesores?. Independientemente de quien fué el responsable de tan embarazosa situación, ojalá que el Presidente y sus asesores reconozcan su error y adopten una posición más consecuente con su alta investidura. De paso, los políticos de todas las estirpes deben entender también que los enemigos más formidables son aquellos que no tienen nada que perder.

1 comentario:

Anónimo dijo...

"Fue" va sin tilde.